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La autopista del mar suspende el enlace con Tánger apenas cuatro meses después de su reanudación

Un barco de Suardiaz carga coches en la terminal de Bouzas. | // MARTA G. BREA

La conexión entre el Puerto de Vigo y Tánger (Marruecos) a través de la autopista del mar, vuelve a estar sin actividad. Apenas cuatro meses después de su reanudación, tras seis meses de parón por el impacto del COVID, esta prolongación hacia el sur de la línea entre Saint Nazaire (Francia) y la terminal de Bouzas frena por completo su actividad “por falta de flujo”, según describen gráficamente fuentes portuarias. Una vez más la pandemia deja sin mercancía este enlace, que mueve preferentemente vehículos y piezas entre Vigo y Francia y las plantas marroquíes de Stellantis (antes PSA) y Renault en Kénitra y la propia Tánger, respectivamente.

La suspensión de esta conexión, que por el momento carece de fecha concreta de reanudación, se ha producido “sin previo aviso”, según apuntan las mismas fuentes. De esta forma los buques desplegados por la naviera Suardiaz solo completan el recorrido desde Vigo hasta Nantes-Saint Nazaire, donde descargan los vehículos de la fábrica de Balaídos que después son distribuidos en el país vecino.

Las mismas fuentes descartan que este “parón” en la conexión con Marruecos se deba a los problemas laborales surgidos en la planta de Kénitra, cuya plantilla provocó una interrupción de la producción con una huelga para demandar un alza salarial y una serie de mejoras. Según algunos medios, el personal llegó a bloquear la producción el pasado 27 de enero. El sindicato CGT desde Francia y la CUT de la planta de Balaídos ya mostraron su apoyo a las protestas en Kénitra y denunciaron que la plantilla marroquí percibe sueldos de 2.400 dirhams al mes (unos 220 euros al cambio actual), en algunos casos no tienen cobertura médica ni compensación por trabajos peligrosos, una alta temporalidad y también falta de compensaciones por las horas extra.

Segundo parón

La actual suspensión de la autopista del mar hasta el país magrebí es la segunda en menos de un año. En marzo, con la paralización de la producción en Stellantis a causa de las duras restricciones sanitarias de entonces, con un confinamiento domiciliario y una prohibición de las actividades “no esenciales”, se paralizaba por completo la autopista del mar con Francia y Marruecos, que no se reanudó, aunque de forma reducida, hasta mediados de mayo. Un mes después sí recuperaba parte de la “normalidad” al establecerse dos frecuencias semanales y dos buques, pero siempre con el país galo, no con el africano. Esta última escala se restableció a mediados de septiembre, cuatro meses después que la primera y tras medio año de paréntesis. La naviera Suardiaz incluso utilizó para ello un buque de mayores dimensiones y capacidad del que realizaba esta ruta antes y con dos escalas semanales, al igual que el enlace Vigo-Saint Nazaire.

Este traspiés se une a la falta de avances en la posibilidad de crear un segundo Puesto de Inspección Fronteriza (PIF) en el Puerto de Vigo al que aspira Suardiaz desde hace tiempo, precisamente para aprovechar esta conexión de la autopista del mar con Marruecos para cargar en ese país otras mercancías que desembarcar en la terminal de Bouzas. Al tratarse de un país extracomunitario, la mercancía perecedera que llegue a España tiene que pasar obligatoriamente por un PIF, que en Vigo solo existe en la zona de Guixar. La normativa obliga a realizar la inspección nada más salir del barco, por lo que no se autoriza su traslado en camión desde Bouzas a Guixar. Durante la anterior etapa en la Autoridad Portuaria, con Enrique López Veiga como presidente, el Ministerio de Sanidad llegó a anunciar una posible autorización para el segundo PIF. Sin embargo, el nuevo timonel de Praza da Estrela, Jesús Vázquez Almuiña, ha decidido dejar en suspenso cualquier posible desdoblamiento hasta consultar de nuevo el asunto con el propio ministerio. De hecho, ya ha mantenido conversaciones con la directora general de Salud Pública para abordar “si es más beneficioso potenciar el PIF de Guixar o desdoblarlo con un segundo puesto en Bouzas”, según declaró Almuiña hace unos días.

Tráfico con Marruecos

Marruecos se ha consolidado en los últimos años en uno de los principales socios comerciales del Puerto vigués, sobre todo a raíz de la puesta en marcha de una planta del Stellantis en Kénitra, en junio de 2019, que comparte la plataforma industrial de Vigo y, por tanto, la práctica mayoría de la cadena de valor de la industria de componentes.

Según el último balance, aún provisional, del Puerto con los resultados de 2020, el tráfico de Vigo con Marruecos sumó unas 200.000 toneladas, la mayor parte en contenedor (181.000). En todo caso, el terminal de Bouzas sí alcanzó un récord de exportaciones de vehículos y movió en total más de 512.000 unidades (más de 716.000 toneladas), por encima de los datos del año anterior, lo que catapultó a Vigo al segundo lugar entre los puertos españoles en este tipo de tráfico, solo por detrás de Valencia –aunque a escasa distancia– y rebasando a Barcelona y Santander, los otros puntos fuertes de esta actividad a nivel nacional.

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