Los juzgados de Vigo acogieron esta semana las primeras vistas contra usuarios de falsos patinetes eléctricos: esos aparatos que aparentan ser los tan de moda vehículos de movilidad personal (VMP) pero que por sus características técnicas y estructura se consideran auténticos ciclomotores. Y junto al primer juicio, llegó a la primera condena. El conductor de uno de estos pseudopatinetes aceptó 60 días de trabajos en beneficio de la comunidad (TBC) por un delito contra la seguridad. El hombre fue localizado circulando con este falso patinete sin carné de conducir.

Se trata de la primera sentencia condenatoria –ambas partes confirmaron su intención de recurrir el fallo– en esta materia, ya que otras vistas anteriores se saldaron con absoluciones ante la falte de legislación. La particularidad de este caso reside en la potencia de estos aparatos, lo que les lleva a ser considerados como ciclomotores: no tener en vigor carné de conducir para circular con estos vehículos sí que es delito, concretamente el contemplado en el artículo 384 del Código Penal, que castiga con prisión o multa o trabajos en beneficio de la comunidad. Esta licencia no se exige a los usuarios de los verdaderos VMP, pero la cosa cambia si el vehículo tiene la consideración de ciclomotor.

En este caso, el varón de 30 años discurría por la calle Pizarro sin carné con un modelo de la marca City Coco considero como “vehículo eléctrico ciclomotor”.