La parroquia de Bembrive vivirá hoy un San Blas atípico a causa de la pandemia del coronavirus. La festividad, que presume de más de 350 años de historia, no contará con los tradicionales furanchos ni la romería. El objetivo: cumplir las normas para evitar aglomeraciones –en ediciones anteriores, se reunían miles de personas–. En esta ocasión, los cocidos se disfrutarán en las viviendas particulares y entre convivientes. La celebración se limitará a la faceta litúrgica: habrá misas tanto en sesión matutina –9.00, 10.00, 11.00 y 12.30 horas, la mayor– como vespertina –17.00, 18.00 y 19.30–.

En el templo, el aforo estará limitado a 25 personas y se deberán cumplir las medidas de seguridad para reducir al máximo las posibilidades de contagio. Así lo recuerda el párroco, Jesús Barros, quien destaca que no habrá procesión, pero sí se bendecirán los panes y se podrán coger las estampas. ¿Qué estará prohibido? Tocar el santo.

El presidente de la asociación de fiestas, David Gómez, asegura que la parroquia encaja “con mucha pena y tristeza” la imposibilidad de celebrar el San Blas como todos los años y deja claro que la entidad no ha organizado nada “por responsabilidad”.

La parroquia de Castrelos celebró ayer la festividad de la Candelaria con una hoja de ruta idéntica a la que seguirán hoy en Bembrive: manteniendo los actos litúrgicos y sin romería. En este caso, se organizó una misa en la que se recreó la presentación del niño Jesús y se soltaron 6 palomas.