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Manuel Crespo | Jefe de Medicina Interna del Chuvi

“Habrá un aumento en UCI en los próximos catorce días y superará la primera ola”

“El ritmo de crecimiento de contagios ya se ha frenado un poco”

El doctor Manuel Crespo,
jefe de Medicina Interna en el Chuvi.   | // FDV

El doctor Manuel Crespo, jefe de Medicina Interna en el Chuvi. | // FDV

Jefe de Medicina Interna en el Chuvi, el doctor Manuel Crespo es uno de los responsables de la atención a pacientes COVID en planta del Álvaro Cunqueiro. Calcula que están atravesando el mayor pico de ingresos de toda la pandemia, pero confía en haber alcanzado el inicio de una meseta. No así en UCI, en donde lo peor está por llegar. El también miembro del comité clínico que asesora a la Xunta para la adopción de medidas llama a la población a cumplir las normas para hacer “lo más corta posible” esta tercera ola.

–¿Cuál es el número máximo de ingresos por COVID al que llegaron en planta en la primera ola? ¿Están cerca ahora?

–Ya lo pasamos. El máximo estuvo en alrededor de 110 y hoy por la mañana [por ayer], teníamos 115 ingresados. En UCI, entre esta semana y la próxima, va a haber un incremento y van a pasar el pico de la primera ola. Lo que hemos visto esta semana en la planta, va a pasar en UCI.

–¿Y son comparables los datos de ingresos de la primera y la tercera ola?

–En la primera, en marzo y abril, había muy poca capacidad de diagnóstico. Se detectaba a los pacientes que estaban mal y venían al hospital. Entonces, casi el 20% de los que se diagnosticaban, ingresaba. Ahora, entre el 4 y el 5%. Es un cambio muy claro. En UCI, en la primera ingresaba entre el 3 y el 4%. Ahora son menos del 1%.

–Pero también han aprendido a manejar mejor a los ingresados.

–Sí, eso es verdad. Se diagnostican antes que en la primera ola, en una fase más inicial y además se tratan antes los cuadros de inflamación pulmonar. Los corticoides se utilizan mucho antes y esto frena la proyección de la enfermedad y que acaben en UCI. Ha sido otro de los avances.

–Entonces, ¿estos 115 ingresados apuntan a una situación peor que cuando había 106?

–Significa que hay muchos más infectados en la comunidad que en la primera ola. Probablemente haya unas tasas de infección más altas, pero no lo podemos comparar porque de aquella no teníamos capacidad diagnóstica. Los datos lo sugieren. Entonces se hizo un confinamiento domiciliario en una fase en que había transmisión en la comunidad, pero aún no era una grande. Ahora está el virus por todas partes y las medidas de restricción no son las mismas. Por tanto, hay más pacientes infectados sin duda. Los estudios de seroprevalencia, de aquella, fueron bajísimos en Galicia: solo entre un 1 y un 2% de los gallegos habían estado expuestos al virus. Ahora seguro que es más alto.

–¿Todavía van a subir más los ingresos en planta?

–Sí, pero lo esperable es que a un ritmo menor y puede que consigamos mantener ahora una situación estable en número. Los efectos de las medidas que se tomaron en las dos semanas pasadas se están viendo ahora. El ritmo de crecimiento de contagios que teníamos ya se ha frenado un poco. Las medidas que entren en vigor el miércoles no tendrán efecto hasta 7 o 10 días más tarde.

–¿No creen que suban mucho más de 115?

–Creo que nos vamos a mantener ahí, en esa horquilla entre 110-125 pacientes en los próximos días. Habrá fluctuaciones, como en noviembre, pero sin ese crecimiento sostenido que estamos viendo ahora, probablemente. Si no estamos ya, pensamos que estamos cerca de esa fase meseta, con las fluctuaciones del día a día. En cambio, en UCI sí va a haber un aumento en los próximos 14 días.

–¿Y se atreve a estimar hasta cuánto?

–No. Hay factores que probablemente se nos escapen ahora mismo.

–¿El Álvaro Cunqueiro está preparado para aguantar este nivel de ingresos COVID?

–Nos queda mucho margen todavía. En base a la evolución hasta hoy y con las nuevas medidas, la previsión es que el hospital no tenga grandes dificultades para atender a los pacientes COVID en planta. ¿Cuál es el problema? Que afecta a la otra actividad asistencial. Va a haber retrasos en cirugías, en la actividad ambulatoria de consultas externas...

–¿Se hace para poder enviar al personal de consultas externas a planta?

–Claro. Se ha cuadruplicado el número de ingresos COVID en diez días. Pasamos de 30 a 120.

–¿Y qué tal está el personal?

–De momento, bien. Con un poco de sensación de cansancio, porque otra vez es vuelta a empezar, pero con la esperanza de que esta sea la última. Que el efecto de la vacuna se empiece a notar a partir de primavera y que el cambio de tiempo de verano nos permita estar más tranquilos. Puede que haya rebrotes, pero esperemos que sin la intensidad del actual. Es todo especulativo, porque en cualquier momento llega una variante del virus que se salte todas las barreras inmunológicas que creemos con las vacunas o con una infección previa y es como si nos enfrentásemos a una nueva. Es imprevisible.

–¿Ya están notando el efecto de las nuevas cepas en el hospital?

–No lo podemos decir porque se está haciendo muy poco análisis genético del virus. Se secuencia muy poco. No sabemos en qué medida están circulando en la población. Pero en Portugal hay ya una prevalencia alta de nuevas variantes, que parece que se transmiten con más velocidad. Y si están en Portugal, dentro de nada van a estar en Vigo. Ya hay casos diagnosticados en Galicia, pero muy pocos. Es un esfuerzo que tenemos que hacer de mejorar la capacidad para estudiar el virus y sus variantes. Hacer estudios genéticos nos va a permitir ver su evolución y tiene una enorme importancia para ver cómo lo hará la pandemia.

–¿Cómo se puede hacer ese esfuerzo? ¿Qué se necesita?

–Tener la tecnología. Hasta ahora se hace en pocos centros y con una capacidad limitada. Hay que aumentarla, como pasó al principio con el diagnóstico.

–¿El Chuvi tiene capacidad para acoger pacientes de otras áreas?

–Sí, si en algún momento hay saturación en Ourense, tenemos capacidad todavía.

–Es una época en la que también hay más ingresos de otras patologías.

–Ni un solo caso de gripe ni de virus respiratorio sincicial, que eran los que daban más problemas. Este último, sobre todo en neonatos, con bronquiolitis tremendas, pero también en ancianos. Las medidas de prevención frente al coronavirus también son muy efectivas con otros respiratorios. Hay algunos resfriados comunes, pero no los virus de infecciones epidémicas.

–¿El perfil del paciente COVID ingresado es el mismo que en abril?

–Son más jóvenes, quizás. La edad media es menor. Hay más contención en residencias por los recursos que se dedicaron. Se intenta tener a los pacientes en su entorno, pero con recursos de hospital.

–Lo único bueno que tiene esto es que ahora tienen pacientes para los ensayos clínicos. ¿Qué tal van?

–Ahora estamos incluyéndolos. Estamos un poco agobiados con la asistencia, con este incremento exponencial, pero hacemos un esfuerzo por incluir a pacientes en los ensayos clínicos del plasma hiperinmune y en el del anticuerpo monoclonal.

“No se esperaba un rebote tan bestial del coronavirus”

–Hoy [por ayer] anunciaron nuevas restricciones. ¿Cree que deberían ser mayores?

–Es difícil. Lo ideal es que nadie se moviese de casa, pero esto tiene un impacto social, económico y de salud, incluso. De salud mental, porque el aislamiento de muchas personas es algo que no se mide. Obligas a la gente a estar confinada en su casa, sin poder relacionarse, sin venir al hospital a cuidar otras enfermedades, en muchos casos, por temor. Un exceso de las medidas de restricción frena el COVID de forma más rápida, pero tiene otras consecuencias que también hay que tener en cuenta y que también influyen a nivel sanitario. Está claro que si suspendes toda la actividad y no puedes atender a otros pacientes o no vienen por miedo, se retrasa el diagnóstico de otras enfermedades importantes, oncológicas, cardiológicas... Las medidas que se han tomado ya son tremendamente restrictivas. Pero por muy exigentes que sean, si luego la gente no las cumple y no hay mecanismos para exigirlas y verificar su cumplimiento... Ahora hace falta que los ciudadanos sean muy conscientes del papel que juega cada uno en el control de la epidemia. Cuanto mejor hagamos las cosas, antes vamos a ser capaces de frenar el avance y poco a poco recuperar la actividad normal. El paso fundamental es que cada uno cumpla las medidas para hacer que esta fase de rebrote intenso sea lo más corta posible.

–Ustedes ya esperaban que, después de navidades, hubiera una subida. ¿Pero creían que podría ser tan grande?

–No. No esperaba este rebote tan bestial de coronavirus. Probablemente haya algún factor, a parte del aumento del contacto social. No podemos descartar que alguna característica del virus haya favorecido ese aumento exponencial tan rápido que hemos vivido. Nadie esperaba esto. Algunos predecían que íbamos a tener una tercera ola más intensa, pero en general no se esperaba. Si no, probablemente no se hubiesen permitido reuniones familiares y se hubiese apostado por medidas más duras sin contactos fuera de la burbuja familiar. Era difícil imponerlo. No hay herramientas para hacer que se cumpla y para verificarlo.

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