La ciudad de Vigo está a punto de entrar en riesgo extremo. La incidencia acumulada a dos semanas se ha disparado en los tres últimos días, con un crecimiento del 20%, hasta los 241 nuevos contagios de COVID-19 por cada cien mil habitantes. El umbral está en 250. Aunque está en mejor situación que Galicia –328– y solo Vigo, esta evolución no pasa desapercibida para el comité clínico de la Consellería de Sanidade y el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, la calificaba ayer de “preocupante”. Esquiva las medidas más duras y continúa con las mismas restricciones para la hostelería o el comercio. Por el momento. Porque el dirigente autonómico advirtió también de la posibilidad de que se apliquen las máximas “en los próximos días”.

De hecho, Feijóo destacó que el conselleiro de Sanidade, Julio García Comesaña, ofreció ayer al alcalde de Vigo, Abel Caballero, y al de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández Lores, que las ciudades que gobiernan entraran ya en restricciones máximas a pesar de no estar aún en riesgo extremo de incidencia. Resaltó que fueron los regidores los que solicitaron que se mantuvieran aún en el escalón anterior. La diferencia fundamental es que la hostelería pueda atender en el interior –hasta un 30% de su aforo– y que los comercios puedan tener más clientes en su interior –50% frente al 30%–. “Los datos epidemiológicos, en este momento, lo permiten [evitar las medidas más duras para Vigo y Pontevedra] pero todo parece indicar que, en los próximos días, podemos tener tensiones y vernos en la obligación de restringir al máximo la hostelería”, argumentó el presidente.

La Xunta avisa de posibles restricciones máximas para Vigo en días por su “preocupante” evolución | HUGO BARREIRO

Caballero señaló que no discute las medidas sanitarias. “Las aceptamos, las aplicamos y velaremos por el cumplimiento”. Pero trasladó a Comesaña que allí “donde se restringe la hostelería y el pequeño y mediano comercio hay que indemnizar.” Reclama a la Xunta que utilice para ello los fondos que ha recibido procedentes de la Unión Europea.

Desde la medianoche del jueves al viernes, en toda Galicia el toque de queda se adelanta a las 22 horas, la hostelería cerrará a las 18 horas, no se permiten reuniones de más de cuatro personas no convivientes y la comunidad se divide en solo dos niveles de restricciones: las máximas y las medias-altas. Aunque Vigo permanece en esta última, sí se aplica a todas las ciudades gallegas una de las limitaciones del siguiente escalón: el cierre perimetral individual. La Xunta abandona el concepto de almendra urbana de movilidad que había funcionado hasta ahora permitiendo la movilidad entre los municipios colindantes con la urbe y con el mismo nivel de restricciones. Por tanto, los vigueses solo podrán salir del municipio por razones justificadas: acudir al médico, al centro educativo, al cuidado de mayores y menores o al trabajo, aunque se pide que se teletrabaje siempre que sea posible.

En el área sanitaria de Vigo hay diez municipios a los que se aplican las medidas más duras y, por tanto, se limita su movilidad. Aglutinan a una cuarta parte de la población y son los de Moaña, Baiona, Ponteareas, Redondela, A Guarda, Tomiño, Tui, O Rosal, Salvaterra do Miño y Oia. Junto a los de la urbe, son un 77,4% los habitantes de la comarca que tienen restringidos sus desplazamientos al interior de sus concellos, salvo causa justificada.

Aunque la Xunta lo desaconseja, los residentes en los otros quince municipios pueden moverse por los que también tengan restricciones medias-altas. Recuperan así la movilidad Cangas, Mos, Nigrán, Gondomar o Porriño, aunque los de los cuatro últimos ya no podrán ir a la ciudad.

A pesar de que la evolución de Vigo no es buena, tanto la incidencia de la infección –recordemos, 241– como la velocidad de expansión en su territorio son las terceras más bajas de las siete ciudades gallegas. Solo están mejor Lugo –con 128 nuevos casos por cien mil habitantes en las dos últimas semanas– y Pontevedra –con 182–. Santiago lidera el ránking –374, seguida de A Coruña –361–, Ourense –359– y Ferrol –332–.

La incidencia en el conjunto del área sanitaria de Vigo es mayor que la de la ciudad. Ayer ascendió a  290 nuevo diagnósticos por cada cien mil habitantes en 14 días. Es una subida de un 45% en solo cinco días y la previsión es que continúe por esta senda, ya que la incidencia acumulada a 7 días –más voluble, pero que permite observar los cambios más recientes– se ha doblado en la última semana –pasó de 95 a 195–.

Según el último informe de la Consellería de Sanidade, el área registró el martes la mayor subida de pacientes en fase activa de la infección por COVID desde hace dos meses. Sumó 141 más hasta los 1.720. En 24 horas se detectaron 221 nuevos positivos, el mayor pico desde el 18 de noviembre.

También es preocupante que, a pesar de realizarse casi dos mil PCR diagnósticas, más que en las anteriores jornadas, el porcentaje de resultados positivos está por encima del 10%. La OMS considera que el rastreo funciona y la pandemia está controlada por debajo del 5%.

De los diez municipios con restricciones máximas, seis corresponden al Baixo Miño. Tui es uno de los que presentan peor situación del área –con una incidencia de 898–. De los 150 nuevos infectados por el nuevo coronavirus que se han detectado entre sus residentes en las últimas dos semanas, una parte importante corresponden a la residencia Paz y Bien, gestionada por las Hermanas Franciscanas, donde hay 65 mayores contagiados y 16 trabajadoras, además de varias monjas. La corporación municipal tudense manifestó ayer públicamente su apoyo al trabajo realizado en el geriátrico, que acaba de ser intervenido por la Xunta para reforzar su personal. “Desde el Concello somos conocedores del gran trabajo realizado en esta residencia”, subraya en un comunicado y añade que, durante toda la pandemia, ha desempeñado “una labor excepcional con gran profesionalidad y mimo, cuidando hasta el más mínimo detalle para evitar la propagación del virus”. Asegura que “destacan por el estricto cumplimiento de los protocolos establecidos, sin descuidar la faceta humana en la atención”.

En incidencia, a Tui solo le supera Oia. En una población de poco más de tres mil habitantes, los 37 casos registrados en las dos últimas semanas la disparan hasta 1.211 por cada cien mil habitantes. .

En Tomiño, con una incidencia de 689, el Partido Popular local solicita a Sanidade que desplace al municipio a un equipo para completar el cribado que se ofreció en Navidad. Casi 600 personas se apuntaron y luego no acudieron a realizarse la PCR al Cunqueiro. Por eso su portavoz, Esteban González, pide que ahora se acerquen las pruebas, vista la elevada incidencia mantenida en el último mes.

Donde sí se llevará a cabo un cribado es en O Rosal, donde la incidencia está en 625 nuevos positivos por cien mil habitantes. El Concello explica que, desde ayer, los residentes interesados pueden registrarse en la página covid.orosal.gal o a través de la web municipal. A partir de la próxima semana, el Sergas contactará con cada uno de los inscritos para realizarle el test en Vigo.

El Sergas reforzará los cribados poblacionales contra la tercera ola

Nunca se dejaron de hacer, pero durante las navidades bajaron el ritmo. Por las festividades y porque también la gente respondía en menor medida a la llamada. Por eso los sustituyeron por las pruebas a viajeros y estudiantes –se registraron más de dos mil–. Ahora, la Gerencia del Área Sanitaria de Vigo prevé volver a potenciar los cribados aleatorios entre la población como una de las herramientas fundamentales para frenar la expansión del virus en esta tercera ola, destapando a pacientes asintomáticos que continúan propagando la infección sin saberlo. El gerente, Javier Puente Prieto, cuenta que, además de continuar con municipios con alta incidencia, retomarán los test aleatorios en los centros de salud de la ciudad para alcanzar el objetivo de llegar a todos. “La ciudad preocupa porque está en una situación de estabilidad, pero de crecimiento continuo”, señala. En cuanto a las nuevas medidas, tiene confianza en el cierre perimetral de los municipios en riesgo extremo. “El comité de gestión de la pandemia lo tiene clarísimo: tiende reducir el número de interacciones y, por tanto, la expansión”.

Las UCI regresan a la ocupación de noviembre, pero aún lejos de su máximo

A la vista de las estadísticas, en la Dirección del Área Sanitaria de Vigo esperan un incremento de casos y de la presión asistencial, aunque aseguran que “aún hay cierta estabilidad” en la ocupación de las plantas y las unidades de críticos destinadas a la atención del COVID. “En camas de hospitalización convencional estamos en un número que, aunque nos preocupa, no nos alarma tanto. Estamos expectantes porque, en cualquier momento, puede dispararse”, explica el gerente, Javier Puente Prieto. “Lo que sí nos preocupa bastante es la ocupación de camas de críticos, porque estábamos en 4 o 5 y ahora estamos en 15 [en el Álvaro Cunqueiro]”. Sumados a los seis de Povisa y uno en Vithas Fátima, los infectados que requieren cuidados críticos ascienden a 22. Es el nivel más alto desde el 26 de noviembre. Sin embargo, el Álvaro Cunqueiro aún tiene margen: “Todavía no es necesaria ninguna medida. Estamos aún a un 50% de ocupación de las camas de críticos para COVID de la primera fase del plan de contingencia. Tenemos 30. Seguimos con actividad normal y no hemos tenido que modificar nada”.