Vigo acoge algunas de las empresas más potentes de Galicia y buena parte de su músculo industrial lo alimentan grandes factorías del naval, la automoción o ligadas a la pesca. A pesar de su peso, innegable, la economía de la ciudad se apoya en un rosario de pequeños negocios. Los datos publicados ayer por el Instituto Galego de Estatística (IGE) dan buena cuenta de esa realidad. De las 24.300 empresas registradas en Vigo en 2019 –negocios con sede social en el municipio–, unas 22.200 no llegan a los seis empleados. La otra lectura que dejan los datos es que apenas el 10% de las firmas tienen plantillas compuestas por más de seis asalariados. El dato se corresponde con el balance de 2019, con lo que no refleja el tremendo impacto del COVID sobre la economía, pero muestra también que la proporción se ha ido manteniendo más o menos estable, con independencia del aumento del censo de negocios. Por ejemplo, en 2014 el IGE contabilizaba cerca de 22.900 empresas, de las que alrededor de 21.400 se mantenían por debajo de la media docena de asalariados. El porcentaje, de nuevo, rondaba el 90%.

La pirámide se estrecha del lado de los negocios con mayor despliegue de empleados. En 2019 el IGE solo registraba 76 empresas con sede social en la ciudad que superasen el centenar de asalariados, lo que representa un porcentaje ínfimo del censo. Cuando se analizan sin embargo las “unidades locales”, que incluyen por ejemplo tiendas, oficinas... Establecimientos de negocios, en general, con independencia de que su sede central esté o no Vigo, el porcentaje aumenta. En ese caso superan los 100 asalariados más de un centenar de negocios.

Al margen del tamaño de las compañías –al menos en cuanto a volumen de plantilla se refiere–, los datos del IGE permiten también analizar el peso de los diferentes sectores con presencia en la ciudad. Por ejemplo, del total de 24.300 empresas la inmensa mayoría –casi 20.400– se enmarcan en el colectivo servicios. En segundo lugar se cuela la construcción, con 2.500; seguida de la industria –incluida la energía–, con 1.300 y la agricultura y pesca. Los datos varían cuando se habla de “unidades locales” –los servicios por ejemplo se disparan a 24.200–, pero se mantiene en cualquier caso el mismo orden.

Una de las lecturas más llamativas es la que deja la evolución de las empresas dedicadas a la actividad inmobiliaria en los últimos años. Si en 2014 aglutinaba a 710 negocios, en 2019 su número se había disparado hasta 1.045. El alza es especialmente pronunciado en aquellas empresas que se dedican al alquiler de bienes inmuebles por cuenta propia, que subió un 65%.