Las redes sociales son un hervidero. Lo eran durante la ejecución de la obra, sobre todo en su fase final, y lo siguen siendo tras la inauguración de la rampas mecánicas de Gran Vía. El debate sobre su estética aún está muy vivo y el mundo virtual está repleto de comentarios y fotos sobre el resultado final, pero también son decenas los vídeos que ponen de manifiesto que este año, a falta de noria o mercadillo, el foco de atracción de los vigueses en estas navidades es este peculiar “túnel de colores” que ocupa algo más de 200 metros del antiguo bulevar, entre María Berdiales y Venezuela.

Al margen del debate estético, en apenas tres días (las rampas se inauguraron el jueves 3) han sido miles los usuarios que ya han transitado por allí, cuando antes ese bulevar apenas era usado. Y muchos han encontrado utilidades diversas al interior de esta marquesina, más allá de albergar un novedoso medio de locomoción en plena calle. Además, la lluvia y el frío de estos días ha llevado a muchos a utilizar el nuevo recinto como refugio frente a la climatología. En especial, los bancos y zonas de estancia con sistemas para recargar el móvil son los puntos más utilizados. También son numerosos aquellos que se acercan a conocer el interior de una estructura que desde fuera no permita vislumbrar lo que hay dentro, con zonas ajardinadas, una fuente vertical, una pantalla multicolor o una escultura, entre otras propuestas.

Las rampas de Gran Vía, un nuevo atractivo turístico de la ciudad Marta G. Brea

El horario de funcionamiento es el mismo que el de los ascensores que ya están en marcha en la ciudad con el proyecto Vigo Vertical. Así, estarán en uso de domingo a jueves de 7.00 a 23.00 horas, y los viernes y sábados, hasta las 24.00 horas. No obstante, es la tarde-noche el momento del día en la que el magnetismo de las rampas se deja notar de forma especial.

El propio alcalde, Abel Caballero, se hacía ayer eco de este sinfín de reacciones en las redes sociales y del “gran éxito del momento” que supone la actuación. Se esté o no de acuerdo con este proyecto de más de cinco millones de euros, todos se acercan a ver el efecto final. Y eso es motivo de orgullo para el regidor, que subrayaba ayer que “hacía tiempo que no pasaba algo así en la ciudad”, mención aparte de la iluminación navideña, este año algo empañada por la pandemia. Caballero se congratula de que “la gente utilice” estas rampas y deja claro que su gusto concuerda con el diseñador de las marquesinas de colores: “Es un éxito funcional porque elimina la pendiente del 10% en la calle, arquitectónico y estético, porque es maravilloso, una zona verde en el corazón de la ciudad”.

Y deja claro que el proyecto no se quedará en estos 200 metros ya en servicio entre María Berdiales y Venezuela. “Ya tendría que estar todo el tramo hasta la plaza de España, pero una decisión política de la Xunta, a través de Patrimonio, lo paró. Ahora estamos elaborando un proyecto nuevo (para amoldarse a las exigencias de Patrimonio con respecto al conjunto arquitectónico histórico del entorno) y por supuesto que llegaremos hasta la plaza de España, dice Caballero. Incluso se marca otro reto: “Siendo yo alcalde, se harán también desde As Travesas hacia la plaza de España”. Serían por tanto 150 metros más entre Venezuela y la glorieta de Los Caballos, con un horizonte temporal más próximo (hay unos cuatro millones de euros presupuestados desde hace tiempo y que quedaron en suspenso por la paralización de Patrimonio) y a más largo plazo, podría añadirse un kilómetro más en la otra vertiente de la pendiente, aprovechando también el bulevar desde las inmediaciones de la Plaza de América.