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Reabrir con mucho oficio y cero beneficio

La restricción de aforo, el cierre a media tarde y la lluvia empañan la apertura de bares y restaurantes, que ansían medidas más flexibles: “Solo pedimos trabaja normal, que no nos frenen” | Muchos negocios optaron por no levantar la persiana | Los repartos a domicilio sigue como sustento del sector

Una familia disfruta de una comida en un restaurante durante el primer día de reapertura de la hostelería en Vigo

Una familia disfruta de una comida en un restaurante durante el primer día de reapertura de la hostelería en Vigo

Sentarse a cubierto, saborear un café, recuperar el vermú, aprovechar los pinchos, comer a mesa puesta pero sin olvidar mirar el reloj, porque a las 17.00 horas de la tarde las persianas bajadas deben volver a decorar cientos de calles de la ciudad y el take away a imponerse como única alternativa hostelera. Un mes después de la orden de cierre para cientos de bares, cafeterías y restaurantes de la ciudad –argumentada por los cargos sanitarios en la alta incidencia del virus– ayer volvieron a encender las luces y fogones de los locales, colocar sillas, disponer terrazas y elaborar menús para todos aquellos clientes deseosos de recuperar su hostelería.

"Esto de estar sentada y con una compañera es otra cosa. Entiendo que no es un servicio esencial, pero te da la vida"

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Tomabas igual tu café y consumías, sí, pero siempre caminando, de forma activa; parecía que no desconectabas. Esto de estar sentada y con una compañera es otra cosa. Entiendo que no es un servicio esencial, pero te da la vida”, afirman Ivonne y Lilia mientras disfrutaban de su desayuno en el Peregrinus, junto a la farola de Urzáiz.

Este entusiasmo era casi más apreciado por los consumidores que por los propios hosteleros. Y es que aunque el cartel de “abierto” rezaba en sus escaparates, la máquina registradora o el datáfono no funcionaban al ritmo esperado, y mucho menos al habitual, para estas fechas. “Con estas medidas no nos renta abrir, pero ya estábamos aburridos de estar de brazos cruzados. Dentro del local no podemos tener a más de cuatro clientes, y en la terraza con este tiempo ya me dirás...

"Esperamos que esto sea una transición corta hacia la normalidad. Al menos hasta las 23.00 horas, es de lógica”,

Don Gregorio - Porta do Sol

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La hostelería de Vigo reabre a medio gas Alba Villar / Elena Villanueva

La cara que mostraba este local contrastaba con la cruz de muchos otros del Casco Vello, que bien optaron por no abrir o que se limitarán a comidas a mediodía. Lo que sí llamaba la atención es la presencia de camiones y furgonetas de proveedores que volvían a abastecer a los negocios de la zona tras un mes sin requerimiento alguno.

Otra opinión que refrenda esta práctica unanimidad en el desacuerdo de las medidas impuestas es la que maneja la responsable del bar Ecos, en Urzáiz, que califica la apertura de “un mal menor”. “Hay movimiento por nuestros clientes de siempre, muchos se han acercado y otros nos llamaron por teléfono para saber si habíamos abierto o no. Realmente, con tantos cambios, los consumidores no están enterados de la normativa”, explica Mª Carmen, quien aplaude que incluso varios clientes reservaron ya mesa para comer. “Con el límite de aforo en los interiores, esto se vuelve obligado”, reconoce.

Obligados al cierre

Pero no todos estos negocios de restauración optaron por la apertura. Próximos a Plaza Compostela se encuentran los responsables de The Othilio y Bocatería Melitón. Mientras este último sí optó por acomodar las mesas al aforo permitido (30%), el restaurante seguirá cerrado al menos hasta que las medidas se suavicen. “Sacamos del ERTE a varios trabajadores y disponemos de 3 o 4 mesas para tratar de dar un poco de respiro al sector, que la gente pueda tomar un café tranquilo en Melitón, pero en el caso de Othilio hemos optado por seguir cerrados. Si ya en noviembre, con las medidas que había, íbamos justos ahora era imposible, inviable. Supondría volver a cargar las cámaras, comprar género para qué, para que quizás dentro de un par de semanas volvamos a cerrar. Preferimos seguir con esta situación; 17 familias vivimos de este negocio”, explica uno de los gerentes.

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La hostelería de Vigo reabre a medio gas Alba Villar / Elena Villanueva

Acomodados –casi por obligación– al delivery, los restaurantes que sí optaron por abrir mantuvieron este recurso a pesar de la disposición de servicio de mesa para compensar las pérdidas. “Realmente, si no pudiésemos compatibilizar el reparto a domicilio con el servicio presencial, abrir ahora mismo no compensaría. Piensa que tendrías que prepararlo todo, comprar el género, reactivar la maquinaria... sería mucho trabajo. Nosotros nos adecuamos al delivery, potenciamos el servicio con repartidores propios, una mejor web y hasta una app”, reconoce Nacho León, responsable del restaurante La Martinesa, en el entorno de Rosalía de Castro.

Otros casos de cierre se dieron en locales como Follas Novas, Casa Marco o Silabario, donde su chef y propietario, Alberto Rodríguez, asegura que mantendrán esta decisión hasta que las medidas permitan “una hostelería de calidad”. “Con este aforo solo podríamos contar con 10 personas en el interior, porque no tenemos terraza y aún llenando, no superaríamos los costes. Por el momento hemos optado por no abrir hasta que mejore la situación. Estas medidas son contrarias a la hostelería”, sostiene el cocinero.

“Estamos solos”

Esta palabras podrían suscribirlas muchos otros hosteleros. El dueño de Valdevez, en rúa San Bernardo, es uno de ellos. Manuel Garrido reconoce que abrió tanto este local como el que tienen próximo a El Corte Inglés “por salud mental”. “La situación es tan crítica que solo abrimos para ver cómo perdemos menos, si abriendo o cerrando”, lamenta este hostelero vigués. Garrido explica que el aforo al 30% no supone que los bares estén a este nivel, sino que se trabaja “muy por debajo”. “Esto pasaría si estuviésemos ‘llenos’; con estas restricciones estamos trabajando al 10-15%. Es inasumible; realmente tanto yo como muchos otros hosteleros nos sentimos muy solos, no hay ninguna formación que empatice con el sector. El mes pasado tuvimos que hacer frente a los impuestos aplazados y ahora vendrán más”, afirma, apenado, Manuel Garrido.

“Los clientes son los únicos que nos han sacado las castañas del fuego"

David Fernández - María Manuela

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David Fernández - María Manuela Alba Villar

Abierto también, pero solo durante cuatro horas –de 13.00 a 17.00 horas– se encontraba la vinoteca María Manuela. Su gerente, David Fernández, no puede sino agradecer el apoyo recibido de todos los clientes y su buena acogida a lo largo de este pasado mes a los servicios de reparto, y desde ayer al comedor recién abierto. “Los clientes son los únicos que nos han sacado las castañas del fuego en estos momentos tan duros. Desde marzo nosotros no hemos recibido ninguna subvención, estamos aquí exclusivamente por los clientes. Empezamos hace dos semanas con los repartos y la acogida ha sido brutal”, destaca el hostelero, quien también reconoce que el rendimiento, con estas restricciones, es nulo. “No da, claro que no da. Pero lo único queremos es trabajar, que no nos frenen. Es lo único que pedimos”, clama Fernández.

Esta reapertura a medio gas se apagó del todo a las pocas horas, a las cinco de la tarde, cuando camareros y responsables se afanaban por recoger las mesas de las terrazas y bajar la persiana tras una primera jornada que prometía, en teoría, mucho más de lo que ofreció a un sector muy tocado, y para muchos, hundido.

La hostelería, abierta a medio gas

"Por el aforo, la gente ya se preocupa en reservar"

María del Carmen Diéguez - Cafetería Ecos

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María del Carmen Diéguez, cafetería Ecos

La restricción de aforos en el interior y terrazas de los locales obligó a muchos clientes que querían formar parte de esta reapertura a reservar mesa en sus restaurantes de confianza. Así lo cuenta Mª Carmen, propietaria de la cafetería ECOS, en calle Urzáiz. “Muchos clientes nos han llamado para preguntarnos si habíamos abierto y pidiendo reserva en mesas. La gente poco a poco comienza a animarse. Los desayunos también funcionan aunque con lo del teletrabajo notamos una bajada”, concreta la dueña.

"Sin el servicio de reparto, no nos compensa abrir"

Nacho León - Restaurante La Martinesa

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Nacho León - Restaurante La Martinesa Alba Villar

Como muchos otros negocios, en La Martinesa encontraron una vía de escape con los servicios a domicilio. Tanto es así que reforzaron los envíos, crearon una app, mejoraron la página web y reconocen que si no llegan a mantener este ritmo de cocinas, sería imposible reabrir al público. “Al haber funcionado regularmente con los repartos a domicilio, fue más sencilla la apertura al público. Sin él, no nos compensaría abrir”, reconoce su propietario, Nacho León.

"El miedo viene por saber cuándo nos dejarán abrir"

Pablo Rodal - The Othilion / Melitón

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Pablo Rodal - The Othilion / Melitón Alba Villar

La puesta en marcha de un negocio tras el cierre de un mes no es fácil para ningún empresario. Pero más difícil todavía es contar con la posibilidad de que en pocas semanas, vuelvan a decretar el cierre. Esto es lo que, entre otras cosas, preocupa a los responsables de los restaurantes The Othilio y Meliton. Mientras el primero optaron por mantenerlo cerrado, el segundo sí funcionó ayer con el 30% del aforo. “Abrir supone cargar de nuevo las cámaras, pensar menús, los turnos... Pero es que si hay otro repunte, nos volverán a cerrar”, lamenta.

Los clientes, satisfechos

"Manteniendo las medidas ir al restaurante es seguro"

María, Ángeles y Jairo - Clientas en un restaurante

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María, Ángeles y Jairo - Clientas en un restaurante Alba Villar

Para qué esperar un día cuando se puede disfrutar de la hostelería, siempre con las medidas sanitarias obligatorias, desde el mismo momento de su reapertura. Esto fue lo planteado por María, Ángeles y Jairo, quienes aplauden la posibilidad de volver a los locales. “La diferencia es importante, siempre que mantengas las medidas de seguridad, no hay ningún problema, es seguro”, explican estos jóvenes que disfrutaron de una comida entre amigos en un restaurante de la ciudad.

"El cierre de bares fue lo más parecido al confinamiento"

Sabela Rodríguez - Clienta en una cafetería

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Sabela Rodríguez - Clienta en una cafetería

Sabela Rodríguez fue otra de las afortunadas, como ella misma se define, que pudo disfrutar de un desayuno en la terraza de un bar un mes después. “No es como en el confinamiento, pero salir y no poder ir a un bar, a tomar algo con los amigos... Para la ciudad y a nivel social es una faena; lo más parecido a confinamiento”, sostiene esta joven. Emilio, Sara y Carlos, compañeros de clase, compartieron ayer en Constitución un amena charla. “El cierre limitaba mucho las reuniones, pero poder estar aquí ahora, lo compensa”, razonaban desde la terraza de este local.

"Esto de estar sentada y con una compañera es otra cosa. Entiendo que no es un servicio esencial, pero te da la vida”

Lilia e Ivonne - Clientas en un bar

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Lilia e Ivonne - Clientas en un bar Alba Villar

Conocedoras de los problemas del sector por su vinculación a él, Lilia e Ivonne disfrutaron después de un mes de un desayuno en una cafetería. “Se echaba mucho de menos estos momentos. Poder tomarte tu café parada en lugar de ir caminando o estando de pie. Es que no lo disfrutas igual. Aquí ves a la gente, a los camareros, hay otro contacto. No será un servicio esencial pero la verdad es que los bares te dan la vida”, explican estas dos amigas desde la terraza de un local próximo a calle Colón.

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