Algunos aplaudían y felicitaban al alcalde; otros se quejaban de un diseño estético que no comparten. La controversia que acompañó al proyecto de las rampas mecánicas de Gran Vía durante su ejecución se reprodujo ayer en el acto oficial de inauguración y puesta en servicio de este nuevo sistema de movilidad peatonal en el bulevar. Es, de momento, la última actuación hasta ahora del programa Vigo Vertical y una de sus principales, con 5,1 millones de euros en los 215 metros de longitud en los que se ha actuado.

Bajo la colorida marquesina que cubre todo el recorrido, las rampas entraron en servicio poco después de las once de la mañana, tras casi un año y medio de obras. Era entonces cuando el alcalde, Abel Caballero, pulsaba el botón con el que arrancaba el tramo entre María Berdiales y Venezuela. El regidor situó el acto de ayer como un “hito” en su plan de “lograr un Vigo más verde”, al incrustar “una zona ecológica en el corazón de la ciudad”. Además, mostró su queja, dirigida contra la Xunta, de que la rampa no se prolongue hasta la escultura de Los Caballos. “Queremos llegar a la plaza de España y lo haremos. Habrá más cintas mecánicas en Gran Vía”.

De momento, se conforma con un tramo que “ha superado nuestras previsiones” y que solo supone, a su juicio, “un suma y sigue, un punto y seguido” en su calendario de inauguraciones. “Tenemos más de 150 obras en marcha”, reiteró. Nada más abrirse el paso a los usuarios, y aún con la comitiva oficial en pleno recorrido, fueron muchos los vigueses los que se aventuraron bajo los nuevos “arcos geométricos de colores”, como los define el Concello.

Opiniones dispares

El regidor estuvo acompañado por la teniente de alcalde y presidenta de la Diputación, Carmela Silva; el delegado del Consorcio de la Zona Franca, David Regades (el proyecto comenzó en su etapa como concejal) y los ediles Javier Pardo, Elena Espinosa, Patricia Rodríguez y María José Caride. Una nutrida representación que bastantes vecinos aprovecharon para exponer su opinión al respecto. Incluso un ciudadano paró su furgoneta en plena calle para recordar al alcalde que “llevamos más de dos años esperando por el paseo de Bouzas”. El alcalde culpó también a la Xunta de ese retraso.

Más tenso fue el episodio protagonizado por una mujer, que se mezcló durante varios minutos entre el comité municipal para quejarse una y otra vez del diseño de la marquesina, el “mal uso” de “nuestro dinero”, de la desaparición del antiguo bulevar para ser sustituido por un “invernadero pagado por todos” y otras críticas al proyecto. Se sumaba así a la larga lista de comentarios que ha suscitado esta actuación, entre ellas la del humorista Andreu Buenafuente, que en su programa coincidía con esta señora: “Es un invernadero”.

En alguna ocasión el alcalde ha calificado de “hermosísima escultura” esa marquesina de varios colores que protege las rampas mecánicas, una opinión que, en cambio, no todos comparten, entre ellos el PP, que calificó esa estructura de “adefesio”. El asunto también fue tema de comentario entre algunos de los primeros en utilizar este sistema de transporte peatonal. Entre ellos, el matrimonio formado por Ángeles y José Francisco. Ambos confesaban a pie de “túnel” que la primera impresión del exterior de la marquesina fue de “miedo a cómo quedaría”, y coinciden en que “es más bonita por dentro” que por fuera.

Y es que el interior no solo incluye las cintas, sino que cuenta con zonas de descanso con bancos, mesas y cargadores para el móvil, una escultura, una pantalla multicolor e incluso una fuente vertical, además de numerosas zonas ajardinadas, en el suelo y a lo largo de las paredes acristaladas. “Cuando crezcan las plantas aún quedará mejor”, apunta el mismo matrimonio.

Inauguradas las rampas mecánicas de la Gran Vía de Vigo ALBA VILLAR | NICOLÁS DAVILA

Todos los que aplaudían la obra coincidían en una cosa: “Nos permite dejar de subir esta cuesta” de más de un 10% de pendiente. Y también se lamentaban de que “no llegue hasta la plaza de España". Caballero prometió que “se hará” el tramo que falta, ya que lo inaugurado ayer es solo una parte del proyecto original, cuyo presupuesto se recortó de casi nueve a menos de seis millones tras un informe desfavorable de Patrimonio de la Xunta. La decisión de Patrimonio llevó al Concello, antes del inicio de las obras, a renunciar, de momento, al tramo entre Urzáiz y María Berdiales y al último, entre las calles Venezuela y Nicaragua.

Han pasado dos años y medio desde aquel informe, que decretaba que el diseño municipal “no es acorde con la preservación del conjunto urbano de gran valor social y cultural del que forma parte la Gran Vía”. El Concello acudió a los tribunales contra esta resolución y la Consellería de Cultura se muestra dispuesta a estudiar alternativas para prolongar el paseo, pero pide que se retire ese recurso.

Cámaras para evitar actos vandálicos

Uno de los aspectos que más preocupaba a los usuarios consultados ayer era el relativo al mantenimiento de esta gran estructura metálica, su gran superficie acristalada y el mecanismo que mueve las cintas. De entrada, al igual que en otras actuaciones de Vigo Vertical, se ha instalado una red de cámaras para controlar lo que ocurre en el interior de las marquesinas y evitar posibles actos vandálicos.

  • “Es útil para jubilados y carritos de bebé, porque subir las pendientes cuesta, pero a ver cuánto dura”

    José Carlos, vecino de la zona

La actuación abarcó unos 5.000 metros cuadrados de aglomerado; 3.000 de superficie de aceras; y 850 de zonas verdes. Se renovaron canalizaciones, iluminación y se instaló pavimento que absorbe el CO2. El nuevo bulevar incluye una “nueva plaza” con bancos junto al paso de peatones situado en las proximidades de la calle Ecuador. También se instaló un “adorno” escultórico. Se plantaron asimismo 207 árboles 710 arbustos y 2.800 plantas de temporada, muchas de ellas en el interior de las propias marquesinas.

  • “Es bueno para los mayores; una pena que no llegue hasta Los Caballos. Me temo que llevará tiempo”

    Juan Lago, residente e nla calle Bolivia

Te puede interesar:

El acto de inauguración de ayer estuvo amenizado por la música de un pianista que, entre otras piezas, interpretó el Himno a la Alegría de Beethoven, declarado como himno de la Unión Europea. La idea era recordar que esta obra se financió con los fondos europeos del programa EDUSI. El horario de funcionamiento es el mismo que el de los ascensores que ya están en marcha en la ciudad con el proyecto Vigo Vertical. Así, estarán en uso de domingo a jueves de 7.00 a 23.00 horas, y los viernes y sábados, hasta las 24.00 horas.

  • “Al principio, desde fuera, teníamos miedo de que quedara mal, pero por dentro está muy bonito”

    Ángeles Bastos y José López, dos de los primeros usuarios