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El descenso de la curva coge ritmo en el área y se sitúa como la gallega con mejor evolución

La buena progresión de la ciudad impulsa esta mejora | La incidencia, sin embargo, aún es la segunda más alta de la comunidad tras la de Pontevedra | La presión asistencial en los hospitales baja a niveles de hace un mes

El descenso de la curva coge ritmo en el área y se sitúa como la gallega con mejor evolución | HUGO BARREIRO

El descenso de la curva coge ritmo en el área y se sitúa como la gallega con mejor evolución | HUGO BARREIRO Alba Villar

De forma muy lenta y paulatina, el área sanitaria de Vigo empezó a doblegar la curva de la expansión del nuevo coronavirus, el SARS CoV-2, a mediados del pasado mes de noviembre. En la última semana, le ha imprimido algo más de ritmo, mejorando un poco más rápido que la media gallega. De hecho, ayer, por primera vez en meses, lideraba la desaceleración de los contagios en la comunidad, junto a la de Ourense. Y es la ciudad olívica el principal motor de esta mejora.

Aunque el área viguesa y la ourensana progresen a la misma velocidad, la diferencia es que la primera viene de una situación peor y su incidencia acumulada –nuevos casos detectados– en los últimos 14 días todavía dobla a la de la ciudad del Lérez: 263 diagnósticos de COVID-9 por cada cien mil habitantes frente a 113. En este sentido y aunque la ha rebajado un 35% desde su mayor pico –407, el 6 de octubre–, la de Vigo aún está por encima de la media gallega –215– y solo mejora a la de Pontevedra –274–.

Uno de los parámetros más reveladores para observar la evolución de la pandemia en un territorio es la razón de tasas. Se obtiene comparando la incidencia acumulada a 14 días actual con la registrada la semana anterior. Si el resultado de dividir la primera entre la segunda es mayor de 1, significa que la curva crece, que el virus se expande entre la población. Si es menor de 1, la tendencia es decreciente, la infección se contrae. Cuanto más se separe el resultado del 1, ya sea por arriba o por abajo, se produce a mayor velocidad.

La razón de tasas refleja que la curva en el área viguesa aguantó en decrecimiento un par de días más que la gallega, hasta el 10 de octubre. A partir de entonces, la curva empezó un ascenso, cada vez, a mayor ritmo, hasta alcanzar su mayor pico el 21 de octubre, nueve días después del puente del Pilar. La incidencia doblaba la de la semana anterior –con un 2,02–.

Desde ese día se moderó algo el crecimiento, quizás porque el 15 de octubre comenzaron las restricciones sociales con la limitación de reuniones a 10 personas y, una semana después, a 5. Aún así, durante doce jornadas, la curva siguió creciendo a un ritmo alto –por encima de 1,5–.

Por el medio, el 30 de octubre, también se produjo el cierre perimetral de la ciudad de Vigo, la prohibición de reunirse con no convivientes y de acceder al interior de los locales de hostelería.

Cierre perimetral de Vigo: un puente de Todos los Santos confinados

La curva no tomó la senda descendente hasta el 12 de noviembre. También con un par de días de retraso con respecto a l media gallega. Pero fue una desaceleración tan tímida durante dos semanas que se podría hablar, más bien, de estancamiento.

Es desde el pasado jueves 27 de noviembre cuando parece coger algo más de velocidad y baja a mayor ritmo que la media gallega. De hecho, ayer, era la que decrecía más rápido de las siete áreas, junto a la de Ourense. Registró el nivel más bajo desde principios de octubre, un 0,73.

La ciudad es la que experimenta una de las mejores evoluciones del área. Bajó su incidencia un 36% en solo 13 días y, en las últimas 24 horas, descendió 24 puntos y cruzó el umbral de los 250 casos detectados en dos semanas por cada cien mil habitantes, abandonando el nivel de “riesgo extremo” para entrar en el de “riesgo alto”, según el semáforo del Ministerio de Sanidad. Se afianza así en el peldaño con el que evita las restricciones máximas en Galicia, en las que los locales de hostelería no podrían abrir el interior.

Esta buena progresión de la urbe es la que propicia la mejora de toda el área, tal y como destacó ayer el alcalde de Vigo. Abel Caballero. La incidencia en el resto de concellos, excluyendo la ciudad, ronda los 343.

“Es una muy buena evolución, vamos por la buena senda”, recalcó y añadió: “sé que es un gran sacrificio, pero le estamos doblando el pulso a la pandemia”

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La presión asistencial en los hospitales deja otra buena noticia con el menor número de positivos por COVID-19 ingresados en planta –62– y en UCI –15– desde hace un mes.

En cuanto a los centro sociosanitarios, se conoció un nuevo brote. En este caso, en la Residencia DomusVi Vigo. Ayer había seis usuarios y un trabajador afectados, pero estaban a la espera de los resultados de un nuevo cribado a todo el centro, en el que viven 98 mayores.

El Sergas notificó ayer dos nuevos decesos por COVID en el área: un varón de 70 años procedente de Doral Residencias y una mujer de 85.

El Sergas cita en el mismo día las PCR aleatorias

La segunda fase de los cribados aleatorios a vigueses de entre 20 y 60 años para destapar casos asintomáticos de infección por COVID-19 arrancó en la tarde de ayer. Los 500 primeras usuarios de los 5.000 adscritos a los centros de salud de Rosalía de Castro, Calle Cuba, A Doblada y Casco Vello que el Sergas tiene previsto invitar a realizarse una PCR fueron citados ayer en el COVID Auto del Meixoeiro. Algunos, en el mismo día. El usuario –activo en el sistema Lembra y sin PCR realizada en las dos últimas semanas– recibe un primer SMS en el que se le avisa de que ha sido seleccionado y que le enviarán otro con la cita. En el segundo, indican fecha, hora y lugar de la toma de muestra, con enlace con la localización. Adscritos al centro de salud de la Calle Cuba recibieron en la madrugada de ayer la cita para acudir durante la tarde al Meixoeiro. Los resultados de la primera fase de los cribados aleatorios no fueron los esperados. De las 2.916 personas que acudieron de las más de 4.000 convocadas de los centros de salud de Lavadores y Sárdoma, el número de contagiados asintomáticos detectados fue insignificante, según lo trasladado por la Dirección a los sindicatos. En Sárdoma bastan los dedos de una mano para contabilizarlos.

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