El Juzgado de lo Penal número 3 de Vigo acogió ayer el juicio por la presunta venta engañosa a numerosas personas de toda Galicia de la obra “Sempre en Galiza”. Una de las querelladas en este procedimiento judicial de unos hechos que ocurrieron hace ya casi una década es una extrabajadora de una editorial que comercializa una prestigiosa enciclopedia y que habría ofrecido la obra que centra el caso y otros productos a clientes que creían, según cuentan los propios afectados, que la mujer seguía vinculada a dicha editorial, víctima también de esta situación. La vista oral se prolongó toda la mañana con las declaraciones de personas, la mayoría mayores, que hicieron las compras objeto del litigio: comparecieron tanto de forma presencial en la sala de vistas como por videoconferencia.

El fiscal, en su escrito de conclusiones provisionales, relata que los hechos se remontan a 2011 y 2012, cuando la querellada, empleada de la editorial desde más de una década atrás y que vio “finiquitada” su relación laboral a principios de ese 2012, “vendió a diversos particulares, con residencia en distintos lugares de Galicia, la obra Sempre en Galiza, propiedad de otra editorial”. En los compradores, señala, “concurrió un vicio de consentimiento”, que fue “determinante de la nulidad de las ventas”, que el Ministerio Público considera que debe dirimirse en la jurisdicción civil. Por ello, en dicho escrito pedía la libre absolución al considerar que los hechos no son constitutivos de delito. No trascendió si en el juicio de ayer el fiscal modificó sus conclusiones provisionales. Junto a la Fiscalía, en el proceso está personada una acusación particular.

Compradores

Uno de los compradores que fue llamado a declarar en este procedimiento relataba ayer en los juzgados vigueses que a él le ofrecieron unas “litografías” que recibió en un “estuche de madera” y que contactaron con él ya que era cliente de una editorial a la que en su día le había comprado una enciclopedia. Otra mujer cuenta que el precio del producto superaba “los 3.000 euros”. “Compré la obra porque simuló que venía de esa editorial con la que yo tengo confianza, cuando no era así, pero se aprovechó de que había trabajado allí para hacerlo”, indica.