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Una pesquera viguesa comprará una moto adaptada a la mujer de Beade a la que le robaron la suya

La firma ha decidido adquirir de forma desinteresada el vehículo que Ana Estévez, que sufre parálisis, necesita para poder moverse

Rosa Álvarez. |   // A. VILLAR

Rosa Álvarez. | // A. VILLAR

La oleada de solidaridad surgida tras la noticia del robo de una moto adaptada a Ana Estévez, vecina de Beade que sufre una parálisis en todo el lado del cuerpo tras padecer un ictus, ha desbordado todas las previsiones. La emoción de la propia Ana y de toda su familia es patente, y están absolutamente desbordados ante las muestras de cariño y, sobre todo, de ayuda que están llegando no solo de diferentes puntos de la ciudad, sino literalmente, de toda España. Personas de toda la geografía nacional se han ofrecido a poner dinero para comprarle un vehículo nuevo a esta viguesa de sesenta años. Pero la solución definitiva ha llegado desde el punto de vista empresarial. Y es que una conocida compañía pesquera viguesa, que prefiere que no se revele su nombre para que la iniciativa permanezca en la confidencialidad, se ha ofrecido a comprarle directamente la moto que Ana Estévez necesita: la scooter Leo de cuatro ruedas, que puede manejar con su mano izquierda y que tiene un valor de mercado ahora mismo de unos 1.500 euros.

La empresa ya se ha puesto en contacto con el entorno familiar de la afectada para comunicarle que en el plazo más breve posible le facilitarían la nueva moto, que será exactamente el mismo modelo que le robaron a Ana y que le permitía salir de casa, ir a la farmacia, al banco o a hacer las gestiones que necesitase. También podría subirse al Vitrasa.

Desde que hace unos diez días se la robaron frente al portal de casa de su hermano, mientras le estaba haciendo una visita, el trastorno que le supuso este acto fue enorme: no podía salir de su domicilio, pues apenas puede andar con ayuda de un bastón. La publicación de la noticia de este robo ha permitido que pueda recuperar su vida lo antes posible. Ayer, tanto ella como su familia, insistían en que “estamos tremendamente emocionados” por la solidaridad de tanta gente. Excompañeras de trabajo de Ana Estévez, que era auxiliar de enfermería en la residencia asistida del Meixoeiro, ya estaban recaudando dinero para comprarle una nueva moto. Empresas de diferentes puntos de Galicia, y también de Asturias, se ofrecieron a prestarle un vehículo mientras recaudaba el dinero necesario para comprarse uno. Ahora, con la promesa de la compra por parte de la compañía pesquera gallega, parece que todo ha tenido un final feliz. Y sobre todo, todo esto ha demostrado que la solidaridad de la sociedad es enorme, especialmente en épocas difíciles como la actual.

“No nos esperábamos esta repercusión, sigue habiendo gente muy buena, y esta es la prueba”, aseguraba ayer Ana Estévez, cuyo móvil no dejó de sonar desde el domingo, desde el momento que trascendió la noticia tras aparecer en FARO.

La empresaria de Gondomar que le prestó un ‘scooter’: “Cuando vimos la noticia, no lo dudamos”

A primera hora de la mañana del pasado domingo, Rosa Álvarez estaba desayunando leyendo su ejemplar de FARO. Cuando vio la noticia de la mujer con parálisis de Beade a la que le habían robado su moto adaptada, no lo dudó ni un segundo. Habló con sus hijos para inmediatamente poner a disposición de Ana Estévez la moto adaptada que esta familia que regenta la conocida empresa Rosquillas Cristaleiro, ubicada en Gondomar, tenía sin utilizar, hasta que Ana recaudase el dinero necesario para comprar una nueva. “Cuando vimos la noticia, no lo dudamos ni por un momento. Hablamos con la señora y se emocionó mucho. Esa misma tarde un hijo mío ya le llevó la moto y quedó muy contenta, estaba muy emocionada y no dejaba de llorar”, recuerda Rosa Álvarez. “Nosotros se la habíamos comprado a uno de nuestros hijos porque se había roto una pierna en enero, y ahora ya no le hacía falta. Estaba parada en casa sin utilizarse y no había un mejor uso que prestársela a una persona que se había quedado sin ella”, asegura Rosa Álvarez. “Siempre tenemos que ayudarnos unos a otros, y en momentos tan complicados como este, todavía más”, concluye.

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