Los móviles de los tres hijos de Carlos Mantilla ayudan a dimensionar, en tiempos del Covid, con los movimientos restringidos y las aglomeraciones vetadas, la huella que el veterano político, abogado y economista dejó en la ciudad. A medida que avanzaba el día y amigos, colegas de partido y compañeros de profesión conocían el fallecimiento de Mantilla, Carlos, Marta y Elena empezaron a recibir mensajes de condolencia. Hacia las seis de tarde, en el velatorio celebrado en Vigo Memorial, Carlos, se reconocía emocionado con las muestras de afecto. “Aún no te haces a la idea de la situación, pero era una persona muy querida. Mucho. Hemos recibido multitud de llamadas y cientos de mensajes”, explica. A las propias instalaciones de Avenida da Ponte se acercaron ayer decenas de familiares, amigos y compañeros de Mantilla, que a lo largo de su intensa y poliédrica carrera pasó por lugares tan diversos, pero a la vez tan claves en la historia del Vigo del último medio siglo, como Grupo de Empresas Álvarez (GEA), Vulcano, Grupo Molares, el Concello, la Diputación, el Congreso o el Senado.

A lo largo de la tarde se acercaron a Vigo Memorial para despedirse de Mantilla, entre otros, la exalcaldesa y presidenta del Partido Popular de Vigo, Corina Porro, antiguos concejales de la formación, como José Manuel Figueroa, Ignacio López-Chaves o Marisol Polo. También ediles de la Corporación actual, como Alfonso Marnotes o Teresa Egerique y la diputada y expresidenta del Instituto de Crédito Oficial, Irene Garrido. A las instalaciones de Vigo Memorial acudió también, entre otros, el exdirector de la Escuela de Estudios Empresariales, Patricio Sánchez Bello.

López-Chaves y Garrido (dcha. e izq.), en el velatorio.

López-Chaves y Garrido (dcha. e izq.), en el velatorio. Marta G. Brea

“Era una persona muy amada, muy querida por sus amigos”, comentaba a la salida del velatorio el exportavoz municipal del PP en Vigo, José Manuel Figueroa. “Hoy no es un día muy agradable –confesaba también Marisol Polo, concejala popular durante la alcaldía de Corina Porro–. Éramos amigos desde hace cincuenta años. Nuestros hijos son de la misma edad”. No fueron los únicos que ayer elogiaron la figura del político y economista. El alcalde, Abel Caballero, trasladó de forma pública su afecto a la familia. “Carlos Mantilla fue un hombre que dedicó su vida a trabajar por Vigo. Quiero darle a su familia un abrazo entrañable y el pésame, en mi nombre y en el de toda la ciudad”, valoró el regidor antes de incidir en su “reconocimiento” a su labor a favor de Vigo. “Dedicó muchos esfuerzos a esta ciudad, desde su posición política, con dignidad”. Ambos coincidieron –recordó Caballero– en el Congreso.

En el centro, Elena Mantilla, hija del político.

En el centro, Elena Mantilla, hija del político. Marta G. Brea

La presidenta del PP de Vigo, formación en la que Mantilla era un histórico, elogiaba ayer también en Radio Vigo la figura del político. “Era un amigo y un defensor de Vigo y sus intereses, un valedor, un hombre con convicciones personales que luchó siempre por Vigo. Llevaba a esta ciudad en su corazón y su alma y era un celtista de verdad. Se fue un amigo y un ejemplo de coherencia”, anotó Porro. Entre las figuras que pusieron en valor su figura, compromiso y legado se cuentan también la vicepresidenta segunda del Congreso, Ana Pastor; el exalcalde Manuel Pérez; o Enrique López Veiga, presidente en funciones del Puerto. “Ha sido un referente, un trabajador, luchador. Encerraba enorme ternura y gran capacidad de ironía”, comentaba Pérez en la SER tras recordar sus raíces comunes –ambos nacieron en Sober, en Lugo– y la etapa crucial que compartieron en la Corporación. “Gran persona, gran profesional, gran político y gran amigo”, zanjó Pastor.

El Colegio de Economistas le otorga su insignia de oro y brillantes

El Colegio de Economista de Pontevedra, que Mantilla presidía desde comienzos del año pasado, se sumó también a las voces que lloran el fallecimiento. A modo de homenaje el colectivo anunció ayer que su junta de gobierno, en una sesión urgente, acordó concederle a Mantilla la Insignia de Oro y Brillantes. “Son innumerables los méritos que motivan tal acuerdo y, entre ellos, destaca el hecho de que Mantilla es testigo y protagonista de la historia económica de España y el papel de la profesión desde la mitad del siglo XX”, destaca el Colegio en un comunicado en el que recuerda que con 10 años ya ingresó en la Escuela de Comercio de Vigo para formarse como perito mercantil, formación que iría enriqueciendo y fortaleciendo a lo largo de toda su vida con estudios en Economía Aplicada –campo en el que llegó a doctorarse– o Derecho, entre otras titulaciones. “Ha contribuido, hasta donde le ha correspondido, a la modernización de la economía española de los años 60 y 70 del siglo pasado”, recalcan desde el Colegio de Economistas de Pontevedra.

Hoy se celebrará una misa por Carlos Mantilla a la una de la tarde en la capilla del tanatorio Vigo Memorial. Su funeral tendrá lugar mañana, jueves, a las seis de la tarde en la iglesia Santiago el Mayor de Vigo.

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Carlos Mantilla: una intensa vida política en imágenes

In memoriam

Para mí un héroe eres, has sido y serás tú, papá

Carlos, Marta y Elena Mantilla* - Hijos de Carlos Mantilla

Si alguna vez alguien me preguntara qué es para mí un héroe, yo diría que para mí un héroe eres, has sido y serás tú, papá. Desde que eras un niño, siempre destacaste por tu impresionante fuerza de voluntad, tu esfuerzo y tu mérito, haciendo de tu ciudad de acogida, Vigo, el lugar donde formarías tu familia y un entorno de amigos que hoy lloran tu ausencia. Nos reconforta saber e incluso nos alegra el pensar que tú, papá, has vivido y disfrutado como 100 vidas... Siempre metido en mil proyectos y planes de futuro... Has sabido disfrutar de tu familia, del trabajo, del fútbol, de la aldea, de Samil... De todo... Y no solo siendo feliz, sino también haciendo feliz a los que te rodeaban. Y siempre en la excelencia. ¡Reto imposible de superar! Como siempre hablábamos, papá, hay que pasar por la vida haciendo ruido y dejando huella, te dediques a lo que te dediques, y ahora que nos dejas veo que esa filosofía de vida la has cumplido. Llegan mensajes desde todas partes del planeta, de lugares recónditos. Todos hablan de ti como su superman. Todas mis amigas también te quieren como parte su vida. Tu corazón es inmenso, ha llegado a todos. ¡Otro reto imposible pero tú lo lograste! Siempre valoramos tantísimos planes contigo porque te comías la vida como nadie lo hace, cenas tan divertidas en el Mesón Compostela con esos callos, en el Camaleón de Samil, en el Rubayat de Madrid... o aquellas caminatas en Canarias... Cómo disfrutaste cada momento. Nos lo has inculcado a fuego, el disfrutar el momento. Has luchado como un jabato toda tu vida y en esta última batalla. JAMÁS te hemos escuchado ni un “ay”. Nunca. No tengo otra cosa que hacer más que quitarme el sombrero una y mil veces ante ti. Me has enseñado todo lo que necesito saber de esta vida. Tu eres mi lección de vida. Tu sonrisa y tus palabras de agradecimiento hacia tu familia solo unas horas antes de partir hacia tu nuevo destino hacen que todavía te endiose más. Tu sonrisa es única. Junto con mamá, habéis creado una familia compacta, unida, somos una roca. Ojalá mis hijos algún día puedan llegar a sentirse la mitad de orgullosos de mí de lo que nosotros estamos de ti. Este amor que has sembrado no hay nada ni nadie que lo pueda apagar. Ha sido un verdadero honor ser tu hija; el mayor honor. Ya noto tu estrella junto a mí.

Este martes de otoño muchos nos hemos despertado con la tristeza de haber perdido a un amigo, con la nostalgia que se instala en las entrañas cuando tienes que pasar un trago doloroso. La ausencia de alguien querido, que ha sido principal en muchos momentos de tu vida, es un sentimiento de desgarro difícilmente soportable. Pero hoy Vigo ha perdido mucho más. Ha perdido a uno de sus valedores, a un hombre querido por tantos, a un hombre honesto, de firmes convicciones, que participó de la vida pública con el mismo rigor e igual capacidad de las que hizo gala en su vida profesional y familiar. Carlos Mantilla es ya uno de los muchos benefactores de Vigo y de los vigueses, una figura que debe ser reconocida como uno de los grandes. Carlos fue concejal, vicepresidente de la Diputación provincial, senador, diputado en Cortes… Sus aportaciones políticas dejaron huella allí donde desarrolló su trabajo. Ponente en la Ley Concursal de 2003, diseñó los mecanismos para salvar empresas en tiempos de crisis por lo que recibió el reconocimiento y homenaje del Parlamento español. Carlos fue un concejal pegado a la ciudad y a sus ciudadanos, un político que además de política, hacía amigos allá donde iba. Porque Carlos militó en el Partido Popular, del que fue presidente, durante 40 años. A lo largo de este tiempo siempre se mostró como un político de firmes convicciones, lo que no le restaba ser amigo, y muy amigo, de sindicalistas o de políticos de diferente signo. En tiempos de polarización y sectarismo Carlos nos siguió demostrando que en el sano debate ideológico, en el sincero ponerse en la piel del otro, es donde surge la mejor política, la que une, la que consensúa… La política en la mejor de sus expresiones.

Inequívoca vocación de servicio público

Fernando Heredia - Diplomático español

Dirijo este humilde escrito a la memoria de D. Carlos Mantilla, economista, político y abogado español y extraordinario padre, esposo y amigo. Y digo humilde por lo escueto del texto para describir la inmensa labor de toda una vida dedicada al servicio público y por referirse el firmante a la memoria de tan gran y noble figura. Fue para mí un gran honor tener el privilegio de conocer al Sr. Mantilla en una visita al Congreso de los Diputados junto con otros compañeros, en la que acabó invitándonos a almorzar tras presentarnos a varios diputados y miembros del Gobierno. Ya entonces me llamó la atención el trato cercano y afectuoso que recibía de otros diputados del elenco parlamentario. Desde ese primer encuentro hasta el último que tuve con él destacó por sus cualidades de hombre de Estado, por su inequívoca vocación de servicio público, por ser un hombre enérgico y muy trabajador y por su capacidad y habilidad para conseguir importantes consensos. D. Carlos Mantilla ha sido un político idealista y práctico, tenaz y dotado de una fina y discreta, a la par que infatigable, capacidad negociadora y de persuasión. Volcado en su circunscripción, sus votantes y su tierra gallega, pero a la vez gran valedor de los intereses de España. Entre sus grandes contribuciones como servidor público se recordará la gestación de la Ley Concursal, de Contratos del Estado, Sociedades de Responsabilidad Limitada o Adaptación IVA a la UE, entre otras. Es muy reseñable además que D. Carlos Mantilla fundó su propia empresa y ostentó otros trabajos en el sector privado y académico. Como bien explicaba él, esto le permitía mantener una independencia económica de la política, un mejor espíritu crítico y no rendir sus propios principios y convencimientos políticos y morales. Además de todo esto, yo le recordaré también por ser una persona excepcional, generosa, entregada a su familia y amigos y por su actitud sonriente y bromista, además de por su sutil ironía. Y también por ser el padre de mi amiga y compañera de universidad Elena Mantilla, para quien ha sido su referencia, su mejor consejero, siempre dándole libertad para elegir el mejor camino. Se ha ido un gran hombre, pero nos queda su legado.

El auditor amable que redactó la Ley Concursal

Enrique González González - *Presidente del ICJCE Galicia (Instituto de Censores Jurados de Cuentas de España en Galicia)

No voy a utilizar estas pocas líneas para describir a Carlos Mantilla, de sobra conocido gracias a sus muchos años dedicados a la política municipal, provincial y estatal. Lo que quiero resaltar es su papel como perito mercantil, economista y censor jurado de cuentas. Su visión asociacionista y unionista, que le convirtió en uno de los impulsores para unir en un solo colegio a titulados mercantiles y economistas, de los que era hasta ayer decano desde hace poco más de un año. Como colega siempre me ha parecido muy elogiable que, a pesar de sus diferentes cargos y ocupaciones públicas, durante toda su trayectoria haya mantenido abierto (y ahí seguirá) su despacho profesional, una conexión directa con el mundo real y una forma de defender la profesión de la que era un apasionado. Como auditor, Mantilla es poseedor de la insignia de oro del Instituto de Censores Jurados de Cuentas de España (ICJCE), un reconocimiento por su papel protagonista desde el Congreso de los Diputados en la redacción de la actual Ley Concursal, con la que se pretendió (y en parte se ha conseguido) evitar que las empresas en apuros solo tuviesen la vía del cierre y la quiebra. Experto administrador concursal, amante de la vida, la familia y los números, amable con quienes más le conocían, los auditores gallegos queremos rendirle hoy este breve pero cariñoso homenaje. *Presidente del ICJCE Galicia (Instituto de Censores Jurados de Cuentas de España en Galicia)

Contra ‘Viento y marea’

Javier Guerra - Senador del PP. Amigo

Vivimos días inexplicables en los que suceden cosas que nunca creímos que podrían pasar. Y hoy [por ayer] amanecemos así, con la noticia de que mi entrañable y admirado amigo Carlos nos deja. Siendo apenas un niño, en mis primeros pasos en nuestra querida AP, Mantilla (que así le llamábamos) era para mí, y para muchos como yo, una figura de autoridad. Sí. Autoridad. En el mejor de los sentidos de la palabra tal y como la empleaban los romanos para referirse a aquellos que tienen los conocimientos y el temperamento para poder enseñar. Lo saben muy bien sus muchos alumnos de la Escuela de Comercio donde daba clases y de la que tan orgulloso se sentía. Yo, y muchos como yo, hemos aprendido lo mejor de él. Carlos me inculcó el sentido de la responsabilidad en la dedicación a la política como un acto de altruismo. Él formaba parte de una generación de políticos a los que únicamente movía el afán de hacer un mundo mejor. Que no entendía la política como una profesión, sino como una dedicación para el bien común. Era un profesor universitario, un abogado y un economista que hacía política. Eso nos enseñó. Carlos fue protagonista en las corporaciones en las que Vigo aprendió a vivir en democracia. Lo hizo desde el banco de la oposición, ayudando a construir y consolidar un partido fuerte que se fue ganando el apoyo de los vigueses. Vigo era, como él decía, su “segundo amor”. Quería una ciudad fuerte, orgullosa de sí misma, con voz propia y por eso quería participar en todo lo que era importante. Así lo hizo, contra viento y marea, sin desfallecer pese a las adversidades. Y cuando vio que era necesario, dejó paso a la siguiente generación, que tanto le debíamos, demostrando su generosidad y esa capacidad tan suya de sobreponerse a los momentos difíciles. En todo caso, nunca nos dejó solos. Siempre hemos tenido su opinión, su advertencia sincera y , como no, sus llamadas de atención que tanto respeto nos causaban. ‘Viento y marea’ era el nombre de su “tercer amor”. La peña con la que jugábamos la “pachanga” los domingos en la playa del Vao. Eso que él entendía como fútbol (la teoría se la sabía perfectamente) era un pretexto para vernos y charlar. Formaba parte de sus lecciones y de su idea de la amistad. No sé si con él aprendí algo de fútbol, pero también esos momentos fueron lecciones de vida para mí. Le costaba perder y luchaba por ganar. La pesadilla de los árbitros, su querido Villa. Era así. Carlos fue un maestro que se convirtió en un amigo. Siempre tomó partido de una forma valiente, fiel a sus ideas. Tuve el privilegio de ocupar su escaño cuando dejó el Congreso de los Diputados y después el Senado y sé de primera mano el cariño y el respeto que dejo tras de sí. Yo era y soy, el de Vigo, “el amigo de Mantilla”. Un honor. Y una responsabilidad. Fue un amigo fiel y leal, que me mostró su apoyo cuando más lo necesité, y eso es algo que nunca podré olvidar. Pero Carlos ha sido un privilegiado. Ha vivido una vida plena y fructífera pero, sobre todo, nunca ha estado solo. Tenía muchos amigos pero, sobre todo, tenía un tesoro: el apoyo incondicional de su “primer amor”; su familia. De su adorada esposa Soco, su compañera de vida, que le dio tres hijos en los que siempre se veía reflejado y a los que, con su nietos, dedicaba lo mejor de su tiempo. Hoy es un día inexplicable, como lo van a ser mis paseos por la Alameda sin la posibilidad de encontrarme con él, ver juntos un partido de fútbol, discutir de política o, simplemente, arreglar el mundo. Carlos, con tu ejemplo, aquí seguimos. Ojalá seamos dignos de tu amistad. Contra ‘viento y marea’.