Los 108 en cola de Luis Torras

Es ilusionante rememorar los logros históricos de equipos del fútbol modesto vigués que aún están en activo, como la Unión Deportiva Santa Mariña de Cabral, en particular aquella recordada temporada 1977-78 donde quedó flamante campeón de liga además de conquistar el prestigioso Trofeo de las Fiestas de Vigo. Esta liga fue especialmente competitiva con sus más inmediatos perseguidores, como eran el Bouzas, Silva y Castrelos. La formación de aquella hazaña, fue la siguiente: de izquierda a derecha de pie, Canduncho Cameselle, Veiga, Carlos Trigo, Álvarez (Fuego), Carlos Márquez y Valverde. Agachados: Javi Bermejo, Carrera, Enrique, Jo y Ferreira.

¡Sitio al Colectivo Faneca!

¡Oh Señor! ¿Porqué nos mandas esta sequía cultural y social? invocaba yo a Dios a pesar de no tener fe, sedienta esta sección en este desierto de actos culturales y sociales en que nos ha sumido la pandemia. Y no fue un milagro pero vi, en el horizonte de mi correo, descender de los cielos de la esperanza un nombre: Colectivo Faneca. Sirva esta bíblica y altisonante presentación para dar la bienvenida a un colectivo vigués que ha adoptado tal nombre y que ha nacido de unos cuantos activistas vigueses consternados por la pobreza de la oferta cultural en Vigo y la necesidad de una programación más arriesgada y comprometida que contribuya a revitalizar el tejido social y cultural de nuestro entorno para crear una comunidad más fuerte. En eso están al menos Alfonso Freire de espacio Cubo, Leti Rodríguez y Saúl Seoane de Alga, y Eva Román e Inés Román de Muta. Tres espacios o asociaciones de Vigo, cada una funcionando por su cuenta que han decidido, en estos tiempos convulsos, unir esfuerzos e impulsar juntos proyectos culturales, motorizar la cultura con el deseo de que participe la ciudadanía. Como primera “acción” del colectivo organizará durante la Navidad una Lonja de Arte en pequeño formato y precios asequibles en la que mostrar el trabajo de artistas locales. De parvis grandis acervus erit , decían los romanos, De las cosas pequeñas se nutren las cosas grandes.

Los 108 en cola de Luis Torras

Me llama mi colega de tiempos antergos, increíblemente mayor que yo, Víctor Viqueira, para contarme algo que no tiene desperdicio. Trata de nuestro pintor decano, que también lo es de la España toda en mayoría de edad artística y vaya usted a saber de Europa: Luis Torras. Pronto cumplirá 108 años, ahí es nada. Pues bien, hace unos días alguien que fue alumno suyo de cuando daba clases en la Escuela de Artes e Oficios de Vigo le llevó a la exposición en la Casa das Artes de otro alumno suyo, hoy de 78 tacos: Silverio Rivas. La entrada está limitada por las medidas contra la pandemia y nuestro supercentenario estuvo en la calle esperando su turno tan tranquilo. Dice él que debe su salud y reciedumbre al consumo de chinchos y puede ser porque tal espera es una proeza en alguien de tantos años pero nos tiene acostumbrado a ellas cuando recibe visitantes en su casa, sea subiendo las escaleras a pie desdeñando abiertamente el ascensor o despidiéndolos tras bajarlas y desde la acera que bordea su unifamiliar vivienda. Como si no le corriera el tiempo. Luis, te queremos. ¡Viva la resistencia!