Uno de los guiños históricos de la urbe olívica, la muralla de O Castro, ya luce rehabilitada: limpia, reparada, consolidada, iluminada... y sin el “horrendo pastiche” que era el antiguo restaurante adosado a la fortificación, como lo calificó el alcalde, Abel Caballero. En el entorno, los vigueses podrán contemplar la magnitud de la ría y los atardeceres desde las nuevas gradas y disfrutar del arbolado y la vegetación, que han sido adecuados en el proceso de reforma presentado ayer.

Es el resultado de varios meses de trabajo y una inversión que superó los 800.000 euros –el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana aportó 626.000; el resto, el Concello–. La intención del gobierno municipal es acondicionar las galerías subterráneas en los próximos meses para que reciban visitas, según detalló el regidor, que estuvo acompañado por Sergio Vázquez Torrón, secretario general de Infraestructuras del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana; la presidenta de la Diputación y tenienta de alcalde, Carmela Silva; y el delegado de la Zona Franca, David Regades.

“A pesar de la difícil situación por la pandemia y la tristeza por el cierre de la hostelería, hay días importantes. Hoy [por ayer] lo es. El trabajo es excepcional. Recuperar nuestro baluarte era una ambición muy importante. La muralla permitió la supervivencia de la ciudad en una ría magnífica para navegar y fácil de entrar”, anotó Caballero, que recogió el testigo de Vázquez Torrón: “Esta reforma refleja el compromiso del Gobierno con Vigo. El entorno es incomparable. Con esta actuación, hacemos ciudad. El patrimonio histórico y cultural hay que cuidarlo”.

Timbales con más de un siglo de historia

El evento contó con un concierto de percusión con dos timbales centenarios que pertenecieron a la antigua Banda de Música de Vigo y que han sido recuperados por el director de la Orquesta Clásica.

Foto de la antigua Banda de Música de Vigo, con los timbales recuperados por la Orquesta Clásica. Archivo Pacheco