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In memoriam // Francisco García

Paco se apagó

Francisco García, en una imagen de 2007. | // RICARDO GROBAS

Tras la Dictadura, y cuando los sueños de cambios democráticos no cabían en las urnas, a Paco García le tocó el peor momento para ser concejal de la ciudad de Vigo. La gran lección democrática municipal fue la de poder entenderse, a poca distancia de la boca del lobo, y pactar la gestión de urgentes planes municipales. Paco García –militante de Unidade Galega– siempre mantuvo una actitud unitaria, ayudando a marcar el rumbo de la nueva acción municipal y con recursos para mantener un rearme ético permanente en el núcleo de Gobierno. Las primeras elecciones municipales no fueron asunto de segundo orden. Los gobiernos locales fueron los principales motores del cambio social y los impulsores de los avances más importantes que hemos vivido en aquella España negra, clerical y atrasada. Paco García fue un corporativo que supo hacer pedagogía social. Siempre defendió el municipalismo unitario, y valiente, como cuando la primera Corporación tuvo el arrojo de encerrarse en la casa municipal durante el golpe de estado 23-F y hacer un llamamiento nacional para defender la democracia. Aquel concejal de urbanismo tuvo necesidad de retroalimentarse constantemente a base de vocación, ya que eran muchas horas de dedicación y esfuerzo, con altos niveles de presión e incluso con profunda sensación de soledad. Hablador, intuitivo, absorbente, recio en los contratiempos y buen compañero de viaje, abrió puertas a la cooperación vecinal y social, sin cerrar la puerta de la colaboración privada. Querido Paco, conservaremos tus ilusiones en descubrir el significado de nuestro pasado y de una vida de dignidad laboriosa. Descansa compañero, contigo nuestro inmenso agradecimiento.

*Excorporativo del Concello de Vigo

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