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La Navidad de los hoteles, en “jaque” por el Covid: anulaciones y freno de reservas

Sus ventas se han reducido hasta un 90% | El calvario de las agencias de viaje: dan por perdida incluso la campaña de Semana Santa

Maletas del personal y seguridad que moviliza La Vuelta Ciclista, ayer, en un hotel de Vigo.

Maletas del personal y seguridad que moviliza La Vuelta Ciclista, ayer, en un hotel de Vigo.

El coronavirus ha hecho mucho más que robar el mes de abril –que diría Sabina– a los hoteles. Los ha dejado sin Semana Santa. Y sin O Marisquiño. El verano, si bien no fue la hecatombe que se temía el sector durante lo peor del confinamiento, se quedó muy lejos de los resultados “pre-Covid”. Faltan también Conxemar y Navalia y el calendario de congresos, ferias y reuniones ha ido adelgazando hasta quedarse en los huesos.

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Con ese telón de fondo los hoteles de Vigo miraban con esperanza la Navidad, una campaña discreta hace apenas un lustro, pero que gracias a la inversión en decoración y el “tirón” viral –dentro y fuera de España– del encendido del alumbrado o la Noria se ha terminado convirtiendo en una de las temporadas más jugosas para el sector. Para muestra un botón: en diciembre de 2019 el INE contabilizó 46.100 viajeros alojados en los establecimientos de Vigo, casi tantos como en agosto (49.200) y más incluso que en julio (43.200). Las fiestas de 2020 tendrán poco que ver con esas cifras. Aunque a finales de septiembre los hoteles reconocían que estaban recibiendo un goteo de reservas para diciembre y algún negocio incluso tenía el 50% de sus plazas ocupadas para los primeros fines de semana, la comercialización se ha frenado en seco. No solo eso. Desde Ahosvi y Asehospo –las dos asociaciones del sector en la ciudad– explican que están gestionando también cancelaciones.

“Desde que empezaron los rebrotes se han parado las reservas y también hemos tenido anulaciones, cancelaciones de grupos y a nivel individual”

Jaime Pereira - Presidente de la Asociación de Hoteles de Vigo (Ahosvi)

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“Desde que empezaron los rebrotes se han parado las reservas y también hemos tenido anulaciones, cancelaciones de grupos y a nivel individual”, comentaba ayer Jaime Pereira, presidente de la Asociación de Hoteles de Vigo (Ahosvi) antes incluso de que la Xunta anunciase las nuevas restricciones, que prolongan al menos un mes más el cierre perimetral de la ciudad. A modo de ejemplo, Pereira señala los datos que el sector maneja para el puente de la Constitución –del 4 al 8 de diciembre–. Ayer por la mañana el nivel de ocupación rondaba el 15 o 20%, muy lejos de los datos de 2019, cuando el gancho del alumbrado de Navidad permitió a los alojamientos arrancar el mes rozando el lleno. Además de la segunda ola de Covid-19, señala Pereira, en la caída de demanda influye también los recortes que ha sufrido la propia programación de Vigo. El Concello ya ha anunciado que las navidades no contarán este año ni con la noria gigante, ni el mercadillo ni las atracciones de la Alameda.

Ayer el alcalde confirmó que el encendido del alumbrado, una ceremonia que en 2019 concitó en el entorno de Porta do Sol –según los cálculos del Concello– a 150.000 personas, se emitirá este año en streaming y de forma televisada. Quienes quieran disfrutarlo tendrán que echar mano de las redes sociales o la televisión. “La gente no podrá venir. Lo llevaremos a sus casas para que lo puedan ver”, garantizó Abel Caballero. In situ estarán únicamente en torno a 50 o 100 personas, siempre respetando las medidas de seguridad para evitar contagios. De momento el Ayuntamiento no ha desvelado la fecha del espectáculo.

“Nunca habíamos sufrido una situación así, con una, dos o tres habitaciones ocupadas por hotel”

César Sánchez-Ballesteros - Responsable de la asociación provincial (Asehospo).

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Incluso las reservas que se mantienen, reconoce, se manejan con cautela ante la “incertidumbre” generada por el Covid. El veterano hostelero señala que los negocios están “con la calculadora en la mano”, valorando costes y la mejor forma de sobrellevar la crisis. Desde el sector se reconoce que hay negocios que se plantearían una clausura temporal o reducir su actividad al mínimo, una especie de “hibernación” –con el personal y los gastos imprescindibles– a la espera de que el volumen re reservas se acerque a los márgenes de rentabilidad. Pereira recalca no obstante que el gremio “intenta resistir” y asegura que de momento no se están planteando cierres.

La situación no es mucho mejor en la hostelería, que ayer al medio día recibió la noticia de que la hostelería de la ciudad –junto a la de otros 59 municipios gallegos, entre ellos las grandes urbes– deberá bajar sus persianas durante un mes a partir del viernes, limitándose exclusivamente al servicio a domicilio o de recogida en el establecimiento. Sánchez-Ballesteros, presidente también de la federación provincial de hosteleros (Feprohos), recuerda que lo habitual sería que los restaurantes estuvieran recibiendo ya reservas para las comidas y cenas de Navidad. “Ahora mismo resulta inimaginable”, lamentaba el portavoz del colectivo en la provincia antes de conocer el anuncio de la Xunta de Galicia.

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Para alertar de la situación crítica que atraviesan los hosteleros, Feprohos ha convocado dos caravanas de protesta para mañana en Vigo y Pontevedra. El objetivo –detallan desde la federación– es “manifestar al conjunto de las administraciones y la ciudadanía la grave crisis que padecen los negocios como consecuencia de las últimas medidas adoptadas tanto por el Gobierno como la Xunta”. En concreto, el colectivo reclama que se permita aplicar el ERTE por impedimento –los expedientes temporales, explica el sector, están resultando claves para sobrellevar el desplome de la demanda–, la suspensión de la cuota de autónomos y medidas que garanticen la liquidez de los negocios, además de la exoneración de tributos locales, regionales y estatales, como el IBI, IAE o tasas municipales. A lo largo de los últimos días los hosteleros ya han protagonizado varias concentraciones ante la sede de la Xunta y en Praza do Rei, frente al Concello.

En contraste con la caída de la demanda, ayer los hoteles de la ciudad disfrutaron de un pico de actividad gracias a La Vuelta Ciclista a España y el despliegue de deportistas, equipos y seguridad que genera. En algunos alojamientos de la ciudad se ocuparon cerca del 80% de las plazas, un repunte puntual, recalcan desde el sector, que ayuda a los negocios a sobrellevar noviembre. El Covid-19 ha obligado a suspender citas clave para los hoteles en otoño, como Conxemar, la feria del congelado, que todos los octubres cuelga el cartel de “no quedan habitaciones” en Vigo.

El calvario de las agencias de viaje: dan por perdida incluso la campaña de Semana Santa

Sus ventas se han reducido hasta un 90%

Están en el purgatorio y ya ven muy de cerca el infierno. Así se encuentran las agencias de viajes: la pandemia las golpea con contundencia desde incluso antes de que se decretase el primer estado de alarma. Fueron y son las primeras en pagar las consecuencias de las restricciones de movilidad, endurecidas esta semana por la Xunta. Con una gran parte del territorio español y europeo cerrado, y en un escenario de crisis económica de gran calado y miedo al contagio, registran una actividad mínima, casi nula. Muchas ya dan por perdidas las campañas de Navidad y Semana Santa, dos pilares capitales para el sector. Las ventas han caído en torno al 90%.

Rafael Fernández Alba Villar

Confirma este panorama Abilio Álvarez, secretario de la Asociación de Agencias de Viajes de Galicia (AGAVI), que capitanea Bivestour, con sedes en Vigo, Santiago, A Coruña y Boiro. Destaca que, desde el inicio de la crisis sanitaria, han cerrado tres negocios en la ciudad olívica. “Esta cifra crecerá si esto se alarga, que es la previsión”, avanza. Por ello, pide ayudas para el sector, como la exención del 100% del pago de la seguridad social de los trabajadores en ERTE o contribuciones “directas”.

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"Las ventas han caído un 80 o 90%, pero prefiero no bajar la persiana por ahora, me da pavor"

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Misma petición hace Marta Galindo, gerente de Viajes Margali, en la calle Ecuador. Los tres empleados están en ERTE; ella, como autónoma, sigue al pie del cañón para mantener con actividad el negocio: “Las ventas han caído un 80 o 90%, pero prefiero no bajar la persiana por ahora, me da pavor; ¿qué va a pensar la gente?, ¿que no volveré a abrir? Muchos nos mantenemos por dar la imagen de que seguimos abiertos”. Hasta ahora, los viajes de empresa y las salidas de senderismo han ayudado a generar algo de ingresos. Tras un verano “malo” y un otoño peor, da por perdidas tanto la campaña de Navidad como la de Semana Santa.

Marta Galindo (Margali). A.V.

“La situación es terriblemente mala”

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“La situación es terriblemente mala”, señalan desde Viajes Lira, con sede en Rosalía de Castro. Su facturación de 2020 supone el 20% de un año normal. Tres empleados y la directora están con un ERTE de reducción de jornada –trabajan el 30% y el 50%, respectivamente–. “No solo hemos dejado de vender desde marzo, también hemos tenido que hacer devoluciones de lo que estaba encargado desde octubre o noviembre del año pasado. Y estamos con cancelaciones de Navidad”, comentan antes de subrayar que “no hay previsión” de reservas para diciembre.

Laura hernández Alba Villar

Aseguran que el sector está “muy tocado” tras un verano nefasto, y el pronóstico es aciago, por lo que demandan “ayudas directas” a las instituciones. “No se trata de que el dueño del local rebaje a la mitad la renta, él también tiene que vivir. El Concello, por ejemplo, podría echar una mano a los negocios. Los ERTE están muy bien, sí, pero tenemos que seguir pagando los impuestos, el alquiler, la luz o la seguridad social, y los ingresos son mínimos. Y los créditos que nos ofrecen debemos devolverlos”, anotan. Su esperanza está en que mejore la situación sanitaria y en las ganas de viajar de la gente una vez se atisbe la pandemia por el retrovisor. “Ahora, vendemos viajes a empresas, pero la actividad es muy inferior a la habitual, y billetes de avión a extranjeros que residen en España”, zanjan.

Julio Domínguez, dueño de Ademar Viajes, en Doctor Carracido, comparte opinión con sus colegas: “No habrá ni Navidad ni Semana Santa”.

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