La imagen de la avenida de Madrid al filo de las tres de la tarde, hora a la que entraba en vigor el cierre perimetral de Vigo, no podía ser más reveladora. Cientos y cientos de conductores abandonando la ciudad. Las colas kilométricas en esta salida de la urbe se agravaron ya que kilómetros más adelante, en la A-55, al accidente de un coche que acabó subido a la mediana le sucedieron más siniestros por alcance que motivaron enormes retenciones. La situación no se solventó hasta pasadas las cinco de la tarde.

Los controles policiales que tan habituales fueron en el confinamiento de marzo regresaron ayer a Vigo, con dispositivos en las entradas y salidas de Policía Local, Policía Nacional y Guardia Civil. Avenida de Madrid, Camposancos, Ángel de Lema y Marina, el acceso de Lepanto a la AP-9, Buenos Aires o la avenida del Aeropuerto fueron algunos de las zonas que se blindaron. Al menos por parte de Policía Local no se realizaron denuncias, informándose a los conductores de las restricciones. Las dudas por las medidas provocaron un aluvión de llamadas de ciudadanos al 092.