“Desesperación, mucha preocupación y dudas”. El cierre perimetral supone un nuevo mazazo para los hosteleros vigueses, que critican la falta de anticipación de la Xunta y reclaman ayudas directas a todas las administraciones, desde los concellos hasta el Gobierno central. “Otra vez, las nuevas medidas inciden duramente en nuestro sector y sin ninguna compensación. Ha faltado anticipación. Si se hubiese decretado un día o dos antes nos habría permitido gestionarlo mejor. La gente ya había hecho acopio de alimentos en el mercado para el fin de semana y ya es imposible gestionar los ERTE para ajustar las plantillas. Y hay mucho desconcierto sobre si se pueden llevar adelante eventos ya contratados como las bodas”. explicaba ayer el presidente de la federación provicial, César Sánchez-Ballesteros.

Las cancelaciones se suceden en los hoteles y muchos ya preparan un cierre temporal de parte de sus servicios o al completo. Y los bares y restaurantes afrontan un fin de semana con una ocupación “muy baja”.

“Los negocios que ya tenían previsto abrir lo harán porque tienen mercancía, pero la mayoría de la gente se quedará en casa. Y el porcentaje de anulaciones de quienes iban a salir a cenar será altísimo. Las noches ya estaban comprometidas por el toque de queda, porque cenar a las 8 o las 9 no es el horario español habitual, y esto puede ser la puntilla. Intentar amortizar durante el día los costes fijos con una reducción de aforos del 50% y de clientela es imposible”, lamenta el presidente de la Federación Provincial de Hostelería (Feprohos).

Cacerolada de los hosteleros del Casco Vello de Vigo ante las nuevas restricciones

El sector insiste en reclamar ayudas directas y rebajas en los impuestos para afrontar la situación. “Es una vergüenza que ni siquiera se sonrojen pasando recibos después de cómo ha sido este año. Madrid ha abierto la puerta a descuentos en las tasas de IBI e IAE. A ver si otras comunidades y ayuntamientos siguen el ejemplo. Lo peor es que las limitaciones no tienen contrapartidas. No le importamos nada ni al Gobierno central, ni a la Xunta ni a los concellos”, critica Sánchez-Ballesteros.

Los hosteleros insisten en que las restricciones lanzan el mensaje de que sus negocios suponen un riesgo para la salud, cuando el porcentaje de contagios en España es de tan solo del 2,5%. “Todos los empresarios están siendo muy responsables”, insisten.

Y con la intención de reforzar la seguridad, Feprohos mantiene conversaciones con el Concello vigués para recuperar los consultores Covid, una figura impulsada desde la federación durante el verano para ayudar a los propietarios de negocios a corregir posibles errores y minimizar riesgos.

Aunque las restricciones buscan asegurar la campaña de Navidad, Sánchez-Ballesteros no es demasiado optimista. “Y el siguiente clavo ardiendo al que agarrarse es la primavera, que queda muy lejos. Ahora mismo, las previsiones de cierre definitivo son del 30-40% en todo el sector”, advierte.

Cierres en Churruca y animación en Montero Ríos

Los hosteleros de Casco Vello se concentraron ayer en protesta por la situación insostenible y la Asociación de Hosteleros de Churruca ha decidido un cierre generalizado “ante la imposibilidad de abrir” con las nuevas restricciones de la Xunta. Recuerdan que desde marzo se han ido “adaptando y cumpliendo” todas las normas sanitarias” y denuncian que, a pesar de no haber registrado apenas contagios, las medidas “se ceban” con el sector.

Critican la falta de un plan de ayudas desde los concellos y la Xunta a pesar de que la llegada de la segunda ola ya se prevía. Y subrayan que deben seguir pagando impuestos y cuotas de autónomos y seguridad social a pesar de que su facturación se ha reducido hasta el 80%. “Nos asfixian poco a poco limitando nuestras posibilidades de trabajar”, claman.

La Asociación de Comerciantes y Hosteleros Zona Náutico ha optado por la estrategia contraria y tanto ayer como hoy mantienen las actividades organizadas con motivo del Samaín. Algunos locales están decorados y, desde las 18 horas, brujas, zancudos y batucada recorren las calles del centro. “Decidimos mantener la animación con todas las medidas anticovid y sin correr el mínimo riesgo. Se trata de intentar mantenernos vivos”, defiende su presidente, Rubén Pérez.

“Ya notamos que la gente adelanta la hora de venir y las familias pueden salir juntas. El cierre perimetral es una medida de urgencia que están tomando en toda Europa y puede ser un punto de inflexión para que las navidades puedan ser en la calle o en el balcón. Nosotros lo acatamos y pedimos a la gente que lo cumpla. Tenemos la cabeza puesta en Navidad y es preferible sacrificarnos ahora una semana o 15 días, pero no tirar abajo todo el trabajo que hemos hecho estos meses”, plantea.