Cuando los hosteleros de Vigo pensaban que ya habían tocado fondo por culpa de las duras medidas aplicadas con el nuevo estado de alarma llega la nueva normativa de la Xunta que les hunde todavía más. El Gobierno gallego ha publicado este viernes un decreto por el cual quedan prohibidas en las siete grandes ciudades gallegas las reuniones entre no convivientes. Un anuncio que en la hostelería olívica ha caído como un jarro de agua fría por lo que supone para el negocio y por la falta de antelación.

"Nos avisaron a media mañana de un viernes que ese mismo día, a las tres de la tarde, solo se podrían reunir convivientes. Automáticamente se nos vinieron abajo todas las reservas que teníamos del día y del fin de semana", se queja Mónica Rodríguez, responsable de La Consentida, en la Calle Real, y de Garden, en la Plaza de Compostela. La hostelera se pregunta qué harán ahora con todo el producto que habían comprado para atender a la demanda esperada el fin de semana: "¿Qué pasa con toda la comida que tenemos en las neveras?".

El sector, que ha tenido que adaptarse a las normativas que se han sucedido durante la pandemia, todavía no se había repuesto del golpe del toque de queda, de la reducción del aforo y de la limitación de cinco personas en las reuniones. Muchos han tenido que echar el cierre y algunos de los que resisten solo abren de jueves a domingo.  “Estamos fastidiados. No se pueden anunciar restricciones sin comprometer ayudas. Este año está siendo catastrófico”, expresaba esta misma semana Marcelo Tosa, propietario del bar Varadero en Montero Ríos.