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Los hosteleros auguran una “cascada” de cierres hasta navidades

“Cenar a las 8 implica comer a la 1 y cambiar la forma de vida”, critican sobre el toque de queda

Un hostelero cierra su negocio en el Casco Vello enel primer día del toque de queda

Un hostelero cierra su negocio en el Casco Vello enel primer día del toque de queda B.M.

El endurecimiento de las medidas de contención del virus y el toque de queda amenazan la supervivencia de un sector que ya a duras penas logra mantenerse en pie. La Federación Provincial de Hostelería (Feprohos) cifra entre el 15 y el 20% los cierres de negocios desde el inicio de la pandemia y augura una “cascada” hasta la campaña de Navidad, que también dan por hecho que, de ser posible, será “complicada” y “floja”.

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Vista de las calles de Vigo vacías durante el toque de queda

“Son estimaciones porque no disponemos de estadísticas fiables, ya que algunos locales volverán a abrir cuando la situación mejore. Pero los negocios están llegando a su propio límite y la parte más dolorosa será de aquí hasta final de año. Todas las empresas están en números rojos y los cierres se van produciendo a cuentagotas. Algunos de ellos tienen cierta solera, son conocidos y están ubicados en zonas como el Casco Vello o la Alameda. Y otros siguen abiertos más por corazón que por cabeza. Cerrar una empresa de muchos años y a la que has dedicado parte de tu vida es un drama. Psicológicamente, hay mucha gente afectada”, lamenta César Sánchez-Ballesteros, presidente de Feprohos.

“El verano sirvió para tapar deudas de meses anteriores, no para hacer hucha . Todos confiábamos en que en algún momento la situación se iba a revertir, pero pasan los meses y ahora se nos viene encima un periodo de inactividad tremendo. Es posible que haya que esperar hasta Semana Santa. La situación es muy complicada. Hay casos de empresarios que cierran con deudas pendientes y que deberán pagar con su jubilación”, revela.

Toque de queda a las 11 de la noche

Algunos locales ya tratan de animar a sus clientes a adelantar las cenas a las 8 de la tarde. Pero la patronal no lo ve una solución factible: “No va con nuestra manera de ser”.


Campaña de Navidad

El sector prevé que será “complicada” y “floja” dada la situación epidemiológica y las restricciones sanitarias.


Demanda de ayudas específicas

Reclaman sensibilidad con el sector “más damnificado” y medidas como el aplazamiento de pagos de impuestos.

El sector insiste en que las medidas del Gobierno central siguen señalándolos como “los culpables de los contagios, cuando sus propios estudios demuestran que el porcentaje es absolutamente residual”. “Cada vez que entramos en una nueva fase, las medidas más visibles son las que afectan al sector. Todo lo demás parece superfluo y el mensaje que se está implantando entre la gente es que la hostelería no es segura”, critican.

“En otros países, sin embargo, tratan de eliminar las reuniones familiares y de amigos, que son las problemáticas, incentivando la hostelería como un ambiente controlado”, compara Sánchez-Ballesteros.

Aunque representantes del sector de toda Galicia reclamaban desde el domingo que el retraso del toque de queda hasta las doce de la noche, la Xunta anunció ayer que quedará fijado a las 23 horas.

“Es imposible sostener los costes fijos de un sector que no puede trabajar por la noche. Ya no había ningún horario rentable, ni siquiera a mediodía y de lunes a viernes nadie salía a cenar fuera. Y ahora la tarde-noche ya ha muerto para los restaurantes. Marcharse a casa a las 23 horas va en contra de la tradición y las costumbres horarias de la gente. Es otro ataque en la línea de flotación”, critica el presidente de Feprohos.

Aunque algunos hosteleros tratan de animar a los vigueses a cambiar sus hábitos y adelantar la hora de cena, Sánchez-Ballesteros no cree que esta costumbre llegue a calar en nuestro país.

“Hay empresarios que van a tener que pagar deudas con su jubilación”

“Se pide la comprensión de los clientes, y se apuesta por el tapeo o cenas ligeras, pero no es la solución. Cenar a las 8 de la tarde implica comer a la 1 y cambiar de forma de vida. No es algo que vaya con nuestra manera de ser, no es real”, subraya.

“La hostelería es probablemente el sector más damnificado en esta crisis y es lamentable que no haya ninguna ayuda específica por parte de las administraciones. El sector se está ahogando y no tienen ninguna sensibilidad. Ahora hay que pagar impuestos, muchos autónomos y micropymes tienen que pedir financiación bancaria y no hay facilidades para aplazamientos”, señala Sánchez-Ballesteros.

También está por ver qué pasará cuando acaben los ERTE, dado que “se están manteniendo muchos puestos de trabajo artificialmente”. “La crisis ha dejado rota a una generación de profesionales. Antes de la pandemia era complicado encontrar un cocinero, ahora tienes todos los que quieras”, apunta.

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El comercio reclama ayudas para afrontar “un golpe durísimo” y unas previsiones poco optimistas

El sector del comercio también ha sufrido “un golpe durísimo” y afronta con pesimismo lo que está por venir. “Llevamos meses de caída de ventas, en algunos casos de más del 60%, y las previsiones para Navidad no son buenas. La gente ha aguantado con cajas pírricas porque han invertido su vida en el negocio y tratan de hacer valer su experiencia y su lucha. Esperamos que hasta diciembre la cosa mejore y pueda repuntar un poco el consumo. Pero si hay cierres perimetrales o confinamientos, muchos ya no serán capaces de levantar la persiana”, advierte Víctor Fernández, presidente de la Federación Provincial de Comercio y de la Asociación de Comerciantes y Empresarios de As Travesas (Aetravi).

“Si no hay cenas o no se puede salir, la gente no compra ropa. Y también se ven afectadas peluquerías, gestorías... Todo es una cadena. Pero tenemos que seguir pagando impuestos. El Concello y el resto de administraciones deberían echarnos una mano”, demandan.

En el centro comercial A Laxe también contemplan la campaña navideña “con una gran inquietud y muchísimas dudas”. “Todas las actividades en zonas comunes están suspendidas y lo único que hemos podido hacer es adelantar la instalación de la decoración. El verano fue complicado y esperábamos que se pudiesen recuperar las ventas en diciembre y que hubiese ilusión por las compras. Pero lo único que nos queda es confiar en que se respete la Navidad. Tenemos todas las medidas de seguridad y los propios locales lo están haciendo fantásticamente bien”, expresa su gerente, José Ignacio Martínez.

A pesar de las incertidumbres, A Laxe acogerá en las próximas semanas dos inauguraciones. La marca de restauración Universo Milongas abrirá una de sus franquicias el 19 de noviembre y está prevista para diciembre la apertura de otro local en la planta baja. “Es una satisfacción que la gente siga apostando por este centro”, destaca Martínez.

Los comerciantes y hosteleros del barrio histórico también están “muy preocupados” . “Te levantas cada día sin saber qué va a pasar y pensando en los empleados. Es un sinvivir. Desgraciadamente, habrá despidos y cierres porque no se va a poder aguantar. Y para la hostelería el toque de queda es la ruina”, lamenta Itos Domínguez, presidenta de Vigo Vello.

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