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La Santa Compaña no es inmune al virus

La Asociación del Casco Vello cancela todos los actos del Samaín ELas floristerías, expectantes ante la mayor campaña del año

Vanesa López, propietaria de la floristería Trudel Waidele, en Pereiró. | // JOSÉ LORES

La Asociación Veciñal e Cultural do Casco Vello ha decidido suspende todos los actos de celebración del Samaín debido a las nuevas restricciones sanitarias. La situación epidemiológica de la ciudad y las medidas impuestas por las autoridades se han llevado por delante todo el trabajo desarrollado por el colectivo para adaptar las actividades infantiles, las actuaciones musicales y el recorrido de la Santa Compaña.

“Non ía ser a mesma festa de sempre, pero tiñamos feito todo o plan de seguridade anticovid. Hai que resignarse, o Samaín é unha vítima máis xunto coa Reconquista, os Maios ou o Día das Letras. Ademais do coste económico e organizativo, isto vai minando a moral”, lamenta Fiz Axeitos, portavoz de la asociación.

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Las floristerías están expectantes ante la mayor campaña del año

Si la situación mejora en las próximas semanas, el colectivo se plantea celebrar a finales de noviembre “un magosto ou algún tipo de alternativa”. Y ya comienzan a plantear cómo será la Navidad de este año. “Hai que ir vendo como adaptamos o Rancho de Reis, hai que replantear as danzas e igual contar con menos músicos”, apunta Axeitos.

El portavoz de los vecinos del Casco Vello también pone sobre la mesa el “coste económico” que supone para los profesores la cancelación de las actividades en las asociaciones vecinales: “Nos tiñamos semanalmente máis de 40 clases e a vida diaria agora está paralizada a un 90%. As actuacións dos nosos gaiteiros ou do orfeón están, como mínimo, aprazadas”.

El Día de Difuntos es también una cita clave para el sector de las floristerías, que se enfrentan esta semana a la campaña más importante del año con mucha incertidumbre y la esperanza de que las ventas ayuden a “salvar” las cuentas de este crudísimo 2020.

“De momento, la gente está respondiendo y tenemos bastantes encargos. La gente viene más escalonada y ya no se centra solo en el fin de semana, tengo pedidos para este miércoles. El año ha sido muy complicado, la campaña del padre la perdimos, en verano se suspendieron muchas bodas y comuniones y la Navidad no sabemos cómo será. Yo trabajo para un hotel y si no hay cenas perdemos esos encargos”, comenta Vanesa López, propietaria de Trudel Waidele, situada enfrente de Pereiró, y quinta generación de floristas de la familia.

El toque de queda les ha obligado a modificar su dinámica habitual en estas fechas: “Normalmente trabajábamos de noche para tener los encargos listos por la mañana, pero ahora tendremos que cerrar antes para quedarnos un rato antes del toque de queda”

Las floristerías también están recibiendo numerosas consultas de los clientes acerca de las restricciones en los 8 cementerios públicos, entre otras, aforo del 50%, visitas individuales o de un máximo de 5 personas convivientes y una estancia inferior a los 30 minutos.

“La gente está preocupada porque es un día de mucha tradición y los cementerios ya estuvieron cerrados dos meses. Es una fecha muy interiorizada en las familias, mi tatarabuela tenía un puesto en Pereiró y lo he visto desde pequeña”, comenta.

“Todos estamos muy cautos y a la espera. Depende de las zonas, pero hasta hoy [por ayer] todo está un poco parado. Tenemos los encargos de siempre, pero falta el movimiento en tienda. La gente que se iba todos los años a Ourense ya no puede ir, por lo que no vamos a tener esos pedidos, y también hay algo de miedo”, comenta Merchy Calvo, propietaria de Merchy Floristas, en pleno centro de la ciudad.

Celeste Montenegro también confía en que los pedidos se incrementen a medida que se aproxima la fecha de difuntos. Floristera de tercera generación, regenta su negocio a las puertas del cementerio de Teis. “Falta alguna flor, pero de momento no hay problema. Tuvimos que hacer los pedidos con mucha antelación y todos hemos arriesgado muchísimo. Es la campaña más fuerte del año y como no vendamos todo lo que encargamos más de un negocio tendríamos que cerrar”, advierte.

“Por ahora la cosa va como otros años, pero la gente hace sus encargos con antelación para evitar las aglomeraciones del fin de semana. Nuestro sector está muy fastidiado. La gente quedó muy tocada económicamente y lo primero es comer, antes que las flores. Hacemos mantenimiento y hay quien nos ha pedido ponerlas de tela en vez de frescas”, explica la propietaria de Floristería Celeste.

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