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Povisa baja su impacto ambiental al reducir la emisión de gases invernadero un 10% en un año

El centro logra la certificación de la Huella de Carbono | Implica a pacientes y trabajadores en la disminución del consumo energético

Equipo de ingeniería y mantenimiento de Povisa, que ha desarrollado el plan de eficiencia energética.

Equipo de ingeniería y mantenimiento de Povisa, que ha desarrollado el plan de eficiencia energética.

La huella de carbono es la pegada que un individuo u organización deja en el medio ambiente por su emisión de gases de efecto invernadero. Y en el Hospital Povisa se han esforzado por reducirla durante un lustro a través de diversas medidas. Solo en el último año –de 2018 a 2019– han logrado rebajar sus emisiones en un 10%. Su objetivo es seguir reduciéndolos. Para ello, entre otras cuestiones, prevén implicar a los pacientes y profesionales.

Este compromiso con el medio ambiente del hospital del grupo Ribera Salud se ha visto reconocido recientemente por la concesión de la certificación Huella de Carbono de AENOR con respecto a 2019. Se trata de una auditoría nacional que procede del protocolo de París y que está avalada por el Ministerio para la Transición Ecológica. Valle Quintela, responsable de Calidad, y Arturo Aira, director técnico, destacan que “hay muy pocas empresas” que se someten a él y aún es menor habitual en el sector terciario.

Povisa, el año pasado, logró reducir sus emisiones hasta las 1.956 toneladas equivalentes de dióxido de carbono. La gran mayoría están generados por el consumo energético del hospital, a través del gas natural y de la electricidad. Pero también algunos de los gases anestésicos tienen efecto invernadero –57 toneladas, un 3% del total–.

Para superar esta auditoría, Povisa también ha tenido que exponer los retos que se plantea para este año. Entre las acciones planeadas, a corto plazo, pondrá en marcha iniciativas para implicar a la plantilla y a los usuarios en la reducción del consumo energético.

En cuanto a infraestructura, instalará un estabilizador inteligente de l tensión en el centro de distribución eléctrica, en colaboración con Naturgy, para reducir el consumo eléctrico en algo más de un 5%.

El centro de la calle Salamanca también estudia la posibilidad de colocar paneles de energía solar fotovoltaica en la azotea.

Aunque se haya sometido a esta auditoría ahora, Povisa trabaja desde 2015 en la implantación de un plan de medidas de eficiencia energética, para bajar sus consumos y hacer un tratamiento más eficiente de sus recursos.

Con estas acciones, ya ha logrado un ahorro de casi un 25% en el consumo de agua gracias a la sustitución de los antiguos equipos de frío por otro innovador de alta eficiencia, en 2017. Se recortó otro 10% sustituyendo los grifos y las cisternas del hospital por unos mecanismos temporizados y de caudal reducido.

En cuanto a la energía eléctrica, el nuevo equipo de frío también ha bajado la factura anual en un 7%. Se eleva al 15% la modernización del montacargas y la progresiva instalación de iluminación LED –llevan el 70% del hospital y completaron las zonas comunes–.

El consumo de gas natural ha bajado un 30% en cuatro años con la sustitución de la caldera de vapor por una de mayor rendimiento y una capacidad más adecuada al hospital. El Inega también ha ayudado al complejo a renovar el sistema de generación y distribución de agua caliente y calefacción.

El objetivo para 2024 es reducir a la mitad el consumo de agua con respecto al de 2105, bajar en un 30% el eléctrico y, en un 35% el de gas natural.

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