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Las peluquerías urgen la bajada del IVA al 10%: “Es clave, la situación es crítica”

Denuncian el mal momento por el que pasan, con ingresos que han caído hasta un 70% en algún caso | El “temor” al contagio y las dificultades económicas vacían los locales

“Es fundamental que nos bajen el IVA del 21 al 10%, es una urgencia. Estamos en una situación crítica”. Es el SOS que lanza la propietaria de la peluquería Leny Fernández –que le da nombre al negocio– y que clama unánime todo el sector a nivel gallego y nacional. Asegura que nunca había sufrido tanto en los 40 años que lleva en la profesión. “Ya fue una aberración la subida del 8 al 21% en 2012, pero jamás me había tenido que enfrentar a un momento tan malo, y eso que he pasado varias crisis”, destaca. Tras 20 años en su local del número 26 de López de Neira, se plantea bajar la persiana de forma definitiva. “No hay garantías de que pueda seguir el año que viene. Estoy aguantando a duras penas. Tengo 60 años y veo penosos mis últimos pasos antes de jubilarme”, explica.

El sector pone el grito en el cielo para lograr una bajada del impuesto en una coyuntura complicada por la falta de clientes: el miedo a contagiarse, la reducción del número de eventos y celebraciones y la crisis económica derivada de la pandemia le está afectando. “Espero poder aguantar hasta final de año. Me salva que la renta del local es moderada. La facturación es la mitad de un mes de octubre”, señala Fernández, que cree necesario que las instituciones echen una mano para que estos negocios sean capaces de sortear este bache.

Lucía Vidal, una de las propietarias de la peluquería Valkiria, asegura que el IVA les supone “muchísimo dinero” y contribuye a hacer más honda la herida que ya luce en sus cuentas. “Es una burrada lo que se va. Si somos esenciales, que se note en el impuesto”, asevera. La situación del negocio es delicada. Para pagar a dos trabajadoras, las dueñas han tenido que renunciar al sueldo: sus ingresos han caído un 30%. “Por ley, debemos mantener a las compañeras hasta que pasen seis meses desde que volvieron del ERTE. Prescindiríamos de una de ellas, pero no podemos, tendríamos que devolver las ayudas”, señala. Si el panorama no arroja algo de luz “antes de enero o febrero”, tendrán que cerrar después de siete años: “Abrimos en plena crisis y estamos ahora peor. Ni siquiera nos perdonaron el alquiler en el estado de alarma. Necesitamos como agua de mayo que nos apoye el Concello, como ya pasa en otras ciudades”.

La administradora de las peluquerías Ramiro Gil, Ana Fernández, tilda de “horrible” la coyuntura. Opina que bajar el IVA al 10% es “clave” para no asfixiarse. Y es que la empresa se plantea cerrar algún salón de la ciudad en base a los números: la facturación se ha desinflado un 70%. “A pesar de que aplicamos todas las medidas, la gente tiene mucho temor, cada vez más. Ya nos cancelan citas por la evolución de los contagios, esta semana ha sido un caos. Antes de la pandemia, éramos 11 en Urzáiz; ahora, solo cinco. Incluso estamos dando vacaciones al personal”, argumenta.

Misma radiografía hace Jessica Márquez, encargada de la peluquería Carlos Conde de Urzáiz. Los ingresos han caído más del 30%, el IVA al 21% es una “barbaridad”. “Nos da unos palazos tremendos. No sabemos de dónde sacar el dinero”, resume antes de comentar que la pandemia ha cambiado por completo la rutina de estos negocios, lo que genera todavía más incertidumbre. “Antes, sabíamos que los viernes y los sábados eran los días con más actividad; ahora, puedes tener más clientes un martes y menos el resto de la semana”, apostilla.

Carlos Moreda, de Eme Hair Lab, destaca otro contratiempo: la partida para aplicar las medidas anti-Covid. “El problema no es solo que caiga la facturación, que, en nuestro caso, ha bajado un 20%, sino que hay más gastos que antes: son 10 euros más por persona los que supone aplicar el protocolo e ir más allá para dar seguridad a la gente”, explica, a la vez que señala que es “fundamental” que el IVA pase a ser del 10%. Su situación se ve comprometida por el “miedo” al contagio y las restricciones de movilidad: “Como ofrecemos tratamientos especializados, venía gente de Madrid, Barcelona o Marbella. Atendíamos a 150 personas de Ourense cada mes. Incluso venía el personal de Iberia cuando dormía en Vigo”.

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