El Náutico da luz verde al balance contable de 2019 y los presupuestos de 2020, uno de los peores años en la centenaria historia del club –como apuntó la directiva– por el golpe que ha asestado el Covid-19 a su actividad y masa social. La asamblea celebrada ayer en la sede de As Avenidas sacó adelante con abstenciones, pero sin votos en contra, unas cuentas que prevén cerrar el año con un superávit de 121.662 euros, un presupuesto actualizado, pero que sigue sujeto a los cambios que puedan producirse durante los próximos meses.

“El escenario cambia día a día. Tenemos una gran dependencia de la evolución de la situación sanitaria. Hacer previsiones a medio o largo plazo nos llevaría a equivocarnos –explicó el responsable en funciones del club, José Antonio Portela–. La situación actual nos obliga a un férreo control de gastos, prescindiendo de todo lo superfluo, pero sin dejar el mantenimiento”.

Una de las claves en las que la directiva incidió ayer es en la necesidad de “abrirse a nuevas fuentes de ingresos” y buscar fondos a través de vías “nuevas, diferentes e imaginativas”. Portela aseguró que el club trabaja ya en esa línea y pidió confianza a los socios, aunque optó por no aportar más detalles de momento. Las dos principales aportes de ingresos recogidos en los presupuestos validados ayer son las cuotas sociales, que suman casi 1,1 millones de euros, y el capítulo de “actividad propia”, que ronda los 1,5. Entre los gastos, el principal capítulo es el de personal, con 853.400 euros. En la asamblea salió adelante también el balance contable del ejercicio pasado, que se saldó con un déficit de 22.100 euros. Una de las claves de esa pérdida, detalló Portela y su equipo, es el “pinchazo” en la partida de patrocinios y subvenciones. De sumar más de 180.100 euros en 2018 bajaron, en 2019, a unos 82.200. En su captación de fondos el club se habría visto marcado por una salida del concurso de acreedores mucho más larga de lo que tenía previsto inicialmente. En vez de firmar el convenio en otoño de 2019, como estaba programado en un inicio, terminó haciéndolo en septiembre de 2020, lo que cerró un proceso iniciado en octubre de 2016.

La salida de la situación concursal fue otro de los temas centrales de la asamblea, a la que asistieron cerca de una veintena de socios de forma presencial y en la que participaron por delegación de voto cerca de otro medio centenar.

Portela recordó que el club alcanzó un acuerdo con los acreedores en septiembre tras varios aplazamientos. A la complejidad de las negociaciones –abundó la junta– se sumó la del propio Covid-19, que alteró las previsiones económicas del club. A modo de ejemplo, el responsable de la sociedad explicó que la previsión de superávit en marzo era de 140.000 euros y se ha debido revisar a causa de la caída de ingresos por cuotas, servicios de hostelería o competiciones. En ese mismo marco, el club negocia con Abanca una refinanciación que le dé un “colchón” de 300.000 euros. Portela reconoció que los próximos tres años serán “de sufrimiento y gestión” por las exigencias del convenio para la salida del concurso, pero insistió en la confianza de los acreedores. Ahora mismo el Náutico tiene unos 2.300 afiliados.

Portela avanzó la convocatoria de elecciones, que se celebrarán el 27 de noviembre, y que trabaja para ofrecer una nueva cuota para socios con diversidad funcional.