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Juan González Núñez | Ingeniero líder del equipo que archiva los datos de la Misión Gaia de la ESA

"Permitimos que el conocimiento avance; esa satisfacción no la hay en otras profesiones"

"He visto crecer a la UVigo en el ámbito aeroespacial con mucha ilusión y orgullo"

Juan González, en ESAC, junto a la maqueta de Gaia. // FdV

Juan González, en ESAC, junto a la maqueta de Gaia. // FdV

Estudiaba segundo de carrera en Vigo cuando la ESA lanzó la sonda Rosetta y, por entonces, ni se imaginaba que participaría en el proyecto ni que acabaría liderando el grupo responsable de archivar el enorme caudal de información que genera la Misión Gaia sobre nuestra galaxia para que esté a disposición de los científicos de todo el mundo. El ingeniero ferrolano, que suma más de una década en ESAC, el Centro Europeo de Astronomía Espacial (Madrid), se doctoró en septiembre en Vigo con una tesis dirigida por Fernando Aguado.

-¿Desde cuándo trabaja como ingeniero en ESAC?

-En 2008 realicé mi proyecto fin de carrera con una beca en la ESA, en la división de operaciones para el sistema solar. Desarrollé un sistema para el diagnóstico del control de actitud de misiones planetarias. Y me abrió las puertas a continuar la carrera en el sector espacial. En los últimos 12 años, he ido pasando por diferentes misiones como ingeniero en el grupo de archivo de ESAC.

-¿Pensaba en dirigir su carrera profesional hacia este ámbito cuando empezó Telecomunicaciones en Vigo?

-No. Se suele ver como un nicho muy concreto, un sector al que es difícil de acceder y de mucha especialización. Y cuando estudiaba la carrera, me imaginaba trabajando en una operadora de telecomunicación, que en aquellos momentos crecían mucho. Pero esto fue una oportunidad que se presentó. Aunque, como todo el mundo, la curiosidad por la astronomía y estas disciplinas siempre estuvo ahí. Creo que es algo que a todo el mundo nos genera curiosidad y ganas de saber más.

-¿A qué se dedica el grupo de archivo?

-Lo que hacemos es proveer de acceso a los datos generados por todas las misiones de astronomía, planetarias o solares de la ESA. Durante mis primeros años trabajé en el Observatorio Virtual Internacional y en 2014 me incorporé a la Misión Rosetta, la primera que se posó sobre un cometa. Fui una de las personas que publicamos las primeras imágenes. Nuestra contribución personal es diminuta porque hablamos de misiones en las que trabajan muchas instituciones y países y que tienen un duración muy larga. Rosetta se aprobó en 1993 y se lanzó en 2004, cuando yo estaba en 2º de carrera. Quién me diría a mí que unos cuantos años después yo sería una de las personas que hiciese públicas las primeras imágenes.

-Puede ser una labor pequeña, pero, desde luego, también imprescindible para que la información que se consigue gracias a estos hitos científicos y tecnológicos esté a disposición de la comunidad internacional. Ustedes también contribuyen a que los libros de ciencia cambien.

-Hay equipos que realizan el procesado y nuestro trabajo tiene que ver con los sistemas donde se almacenan los datos para ponerlos a disposición tanto de la comunidad científica como del público general. Las contribuciones que uno hace son muy pequeñas. Las misiones son un esfuerzo muy multidisciplinar de cientos de científicos e ingenieros, pero todos compartimos esa sensación de estar permitiendo que el conocimiento avance. Y eso siempre es una satisfacción personal inmensa que no hay en otras profesiones.

-¿En qué consiste su trabajo dentro de la Misión Gaia?

-Desde 2016 lidero el equipo de ingenieros que archivan los datos de la misión en ESAC. Los almacenamos y los distribuimos. La misión se lanzó en 2013 para elaborar un mapa tridimensional de nuestra galaxia. A día de hoy ya está en una fase de extensión, pero seguramente seguirá volando hasta 2022. Tiene dos telescopios que permiten conocer las posiciones y el movimiento de las estrellas de la Vía Láctea y gracias a ella se está respondiendo a cuestiones científicas sobre la composición, formación y evolución de nuestra galaxia. A su vez, es una misión que por su naturaleza genera un gran conjunto de datos sobre cientos de millones de estrellas. Y esto da lugar a unos retos muy específicos en los sistemas de archivado que hacemos. Tenemos que hacer una aplicación que permita a cualquier astrónomo encontrar los objetos con los que trabaja.

-¿Cada cuánto tiempo reciben información?

-La misión está haciendo un escaneo continuo del cielo desde 2013. Genera datos todo el tiempo. Y lo que hacemos nosotros es ir agregándolos en una serie de publicaciones. Hacemos un catálogo de estrellas que se va actualizando y dando lugar a nuevas versiones con más datos. Y también gana en precisión. Hemos hecho ya dos publicaciones de datos, en 2016 y 2018, y ahora lanzaremos una versión adelantada de la tercera, que saldrá en diciembre de este año.

-¿Precisan tecnología muy avanzada para procesar este volumen de información?

-Sí. Y es necesario hacer investigación, por eso he podido desarrollar mi doctorado, que ha consistido en adaptar aspectos de los archivos tradicionales al conjunto de datos tan grande de esta misión. Las tres áreas de mi tesis son la descripción de una arquitectura de archivo para la Misión Gaia, una técnica de paralelización avanzada, y una política de archivo abierto.

-¿Mantenía el contacto con la UVigo desde que se tituló?

-No he llegado a perder la conexión con la Universidad y, en particular, con el equipo de Fernando Aguado, que ha iniciado todo un clúster. Es muy atractivo mantener la conexión con la universidad de la que uno viene. A mí me ha sido muy útil. No solo para poder continuar mis estudios, sino para encontrar respuesta en muchos ámbitos de investigación que deseábamos aplicar a nuestro trabajo. Es algo muy positivo.

-¿Cómo valora la evolución de la UVigo en el ámbito aeroespacial?

-El primer proyecto del XaTcobeo lo ganó a los pocos meses de venirme a trabajar a ESAC. La he visto crecer mientras yo trabajaba en el sector, con mucha ilusión y con el orgullo de ver a mis compañeros llevando proyectos con mucha profesionalidad y efectividad. Como gallego que trabaja en esto me siento muy orgulloso de lo que se hace en Vigo.

-¿Les pesa la responsabilidad de manejar datos tan valiosos?

-Sí, es un trabajo que afrontamos con mucha ilusión y sentido de la responsabilidad. Y también con orgullo. Cada vez que publicamos una nueva versión del archivo se está incrementando el conocimiento que tiene la humanidad sobre la precisión de cada una de las estrellas de nuestra galaxia.

-¿Reciben el agradecimiento de los científicos?

-Sí. Tenemos muchos grupos específicos para proveer o hacer testeo de nuestras herramientas, y que les sean útiles en su día a día es una satisfacción inmensa. Las estadísticas de uso del portal y las herramienta son bastante significativas, más de 5.000 astrónomos utilizan mensualmente nuestros servicios para Gaia.

-¿Es este campo una salida para los alumnos de Telecomunicación?

-Es un nicho muy particular, pero es una salida más. Y la formación de base que proveen las universidades gallegas es muy buena, a igual que su calidad investigadora.

-¿Seguirá colaborando con la UVigo en proyectos de I+D?

-En el consorcio de la Misión Gaia ya participan investigadores gallegos de Vigo y A Coruña. Me encantaría encontrar alguna posibilidad.

-¿Seguirá vinculado a Gaia hasta que finalice?

-Me encantaría, pero eso nunca se sabe. Me ha aportado personalmente muchas cosas y sigue teniendo muchos retos pendientes. Y llegado el momento también me encantaría trabajar en las interesantes misiones que la ESA desarrolla en estos momentos en el programa. Cosmic Vision.

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