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La "herida psíquica" del maltrato infantil

La Audiencia de Vigo priva de la patria potestad a una mujer por golpear a su hijo | El menor dejó claro que no quiere estar con ella: "Aún no la perdoné"

Un maltrato físico que ha dejado una "herida psíquica" difícil de curar. La víctima es un menor vigués que fue golpeado por su propia madre y el compañero sentimental de ella a modo de castigo por su comportamiento en casa o a causa de su rendimiento escolar. Esos malos tratos derivaron en una condena penal y también en un litigio civil en el que el magistrado del Juzgado de Primera Instancia 15 de Vigo, uno de los especializados en materia de familia, acordó la privación de la patria potestad de la mujer respecto de su hijo. El chico vive desde entonces con su abuela paterna, que se encarga de su custodia.

El caso suma ahora un nuevo capítulo judicial ya que la madre apeló la decisión de retirársele la patria potestad. El recurso recayó en la Sección Sexta, la sala civil de la Audiencia de Vigo, que ha ratificado la sentencia del juez de Familia. "La potestad perdida es recuperable, pero ello precisará de la conducta activa y adecuada de la recurrente que sepa sanar la herida que aún padece el menor", dicen los magistrados, que dictaminan atendiendo al "interés" del adolescente. El propio joven dejó claro con su testimonio a los jueces que no quiere contacto con su progenitora. Quiere seguir con su abuela: "Ella, ahora mismo, es como si fuera mi madre".

Este caso tiene su origen en 2016 cuando el menor, de 12 años, relató a su tutor del colegio que no quería volver a casa ya que su madre y la persona que entonces era su novio lo maltrataban. Aquel mismo día se fue a vivir con su abuela, a la que se acabó atribuyendo la patria potestad. La causa penal acabó en sentencia condenatoria por maltrato en la que se declaró probado que la pareja golpeaba con frecuencia al menor. Y también hubo un pleito civil, en el que ha tenido que sentenciar ahora la Sección Sexta, cuyos magistrados escucharon el testimonio del menor en el acto de audiencia. Lo que les manifestó el chico es que "hasta que pase un tiempo" no quiere tener relación con su madre, ya que lo "maltrató" y "decepcionó". Por ahora, dijo, no la "perdona".

La sala resalta que el joven sufrió un maltrato "reiterado" , "lo que ya de por sí supondría un incumplimiento grave de las funciones tuitivas por suponer un atentado a la integridad física y privar al menor de su derecho a convivir en un entorno familiar libre de violencia". Y ven "esencial" el "daño" a "su equilibrio emocional y afectivo". Algo que aún persiste en forma de "herida psíquica necesitada de perdón". Mientras dicha herida "no se repare", concluyen, seguirá afectado "su adecuado desarrollo de la personalidad".

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