La jornada internacional del Domund que se celebra hoy no será un domingo como el de años anteriores. El coronavirus también ha afectado a este día dedicado a los misioneros y, dadas las prevenciones sanitarias a las que obliga la pandemia, no habrá la tradicional colecta en calles e iglesias con huchas y sobres. Tampoco dípticos a las puertas de los lugares religiosos. Por ello desde la Diócesis de Tui-Vigo, que en la campaña del año pasado recaudó casi 100.000 euros, animan a los feligreses a contribuir en el domingo mundial de las misiones, pero de otra manera. Bajo el lema "Que el Covid no frene tu donativo", se han aliado con las nuevas tecnologías. La colecta se hará de forma virtual: quienes quieran colaborar pueden hacerlo a través de la aplicación "Bizum", por transferencia a la cuenta de Obras Misionales Pontificias y se da la opción de hacerlo también por teléfono.

"Como en otros ámbitos, el Covid también nos ha afectado en las parroquias a la hora de realizar este tipo de campañas", afirma Gonzalo Otero Martínez, delegado de Misiones de la Diócesis de Tui-Vigo. Para que la gente siga participando en el Domund, han echado mano de la "creatividad", tanto en lo relativo a las actividades que en estas fechas se hacen en parroquias y colegios -para las que se ha contado con materiales y recursos digitales- como en relación a los donativos. "Por la cuestión de las distancias de seguridad y por otras medidas de la pandemia, este año se han suprimido las tan tradicionales huchas y sobres", explica. Los donativos podrán hacerse por otros medios, que se concretan en la página web www.domund.es, como la aplicación "Bizum" del teléfono móvil o por transferencia bancaria.

"Somos conscientes de que este año habrá un descenso en la recaudación, por la difícil situación económica y laboral que están atravesando muchas familias a causa del coronavirus y por la bajada de participación en las iglesias", afirma Otero, que incide en la importancia de la jornada de hoy para reconocer la "imprescindible" labor que realizan los misioneros en distintos puntos del mundo.

Precisamente, quiso tener un recuerdo especial para el padre Gonzalo Silva, sacerdote misionero natural de Vigo que tenía previsto regresar a la República Dominicana, pero que falleció el pasado marzo en Madrid, con 59 años de edad, a causa del coronavirus. En la actualidad, un sacerdote y un obispo de la diócesis viguesa están en Perú, en la Diócesis de Abancay, y hay otros 40 religiosos y religiosas destinados en otros lugares, especialmente de África y de América Latina.