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Retrato de una acosadora patológica

Una mujer afronta 9 años de cárcel por hostigar con denuncias falsas a una amiga de su ex | Simuló asaltos en su casa, ató con bridas al perro y quemó su coche para culpar a la víctima

Retrato de una acosadora patológica

Retrato de una acosadora patológica Misho Gugulashvili

Un acoso enfermizo que derivó en una sucesión de denuncias policiales falsas que tenían como objetivo hostigar a su exnovio y especialmente a una compañera de trabajo sobre la que se enteró que había mantenido algún tipo de relación con su antigua pareja. La presunta autora de los hechos llegó a simular asaltos en su propia casa, a quemar su coche y a atar con bridas y colgar a su perro para dar verosimilitud a sus rocambolescas denuncias. El caso llega ahora a juicio. El fiscal resume la conducta de la acusada en siete delitos: juntos a dos de acoso, le atribuye los de denuncia falsa, incendio de bienes propios, revelación de secretos, maltrato animal y estafa. Y solicita que sea condenada a penas que suman más de 9 años de cárcel. La vista iba a celebrarse ayer en el Juzgado de lo Penal número 1 de Vigo, pero se aplazó.

La Fiscalía realiza en su escrito de calificación provisional un detallado relato de lo ocurrido. Todo tiene su origen en que la mujer -que sufre un trastorno mixto adaptativo que no afecta sin embargo a sus capacidades volitivas e intelectivas- "se negaba a dar por finalizada" la relación con su ex. Y la situación empeoró tras enterarse de que el hombre "había mantenido algún tipo de relación" con una compañera de trabajo suya. Así que, "con la intención de perturbar y perjudicar" a esta mujer y de paso "seguir interfiriendo en la vida" de quien había sido su pareja, empezó a presentarse como víctima de conductas que atribuía a la mujer contra la que dirigió su ira, pese a que, sostiene la acusación, las realizaba ella misma. Esto se tradujo en hasta diez denuncias falsas entre agosto y septiembre de 2019.

Grupos de WhatsApp

Las primeras denuncias versaban sobre desvíos inconsentidos de llamadas o un extraño envío de un ramo de flores, pero las posteriores fueron subiendo de tono. En uno de los atestados relató por ejemplo que desde su número de teléfono se estaban creando grupos de WhatsApp en los que aparecía como foto de perfil una correspondiente a la mujer contra la que dirigía sus acusaciones que, contó, "le estaba suplantando la identidad".

En realidad, no hubo ningún hackeo sino que esos foros de mensajería los creó supuestamente la propia encausada, incluyendo en el mismo a compañeras de trabajo de ella y de la víctima, haciéndoles creer que era esta última la que había tramado todo aquello para hacerle "la vida imposible" : en el escrito del fiscal se enumeran hasta cinco grupos con nombres como "Pouco queda perra puta" a "A onde vas zorrita", en los que se llegaron a publicar mensajes amenazantes, un antiguo vídeo de contenido sexual de la acusada con su exnovio o fotos de los asaltos que esta mujer que ahora afronta penas de prisión habría simulado en esta activa estrategia de hostigamiento.

Uno de esos asaltos, contaba la acusada, se saldó con su perra atada con bridas de plástico y colgada por las patas de la caseta que tienen en su domicilio. El autor, denunció, había dejado una nota manuscrita. El fiscal aclara que ese maltrato lo cometió la propia investigada: el animal tuvo lesiones y necesitó asistencia de un veterinario. Días más tarde, la encausada denunció que habían entrado en su casa y en su habitación, donde ella dormía, haciéndole un corte en el labio y retratándola en fotografías con un cuchillo en el cuello. Imágenes que aparecieron, como las del perro, en uno de los grupos de WhatsApp. De nuevo, relata el Ministerio Público, todo fue obra de la acusada. Y también simuló otra entrada en su domicilio para "destruir su teléfono móvil" mientras su hijo menor dormía. Hasta tal punto llegó la obsesión que la mujer plantó fuego a su vehículo, en dos ocasiones, de nuevo con el único fin de perjudicar a la víctima.

Hubo más episodios: otro incendio en una caseta de su vivienda, la elaboración de notas manuscritas amenazantes que dejaba en su casa para que las viese la Policía, otro fuego en su vivienda en el que fallecieron dos gatos y hasta un plan en el que involucró a una persona a la que conoció mientras estuvo ingresada en el hospital.

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