La pandemia ha llevado a la dirección de Industriales a no presentar su candidatura a las elecciones y centrarse en "sacar el curso adelante". Una postura comprendida en la escuela, ya que tampoco se han conformado ninguna alternativa, de forma que Juan Pardo y su equipo seguirán en funciones los próximos 6 meses.

-Las elecciones tenían que ser este viernes, pero han quedado suspendidas por la falta de aspirantes. ¿Qué ha motivado su postura?

-Tal y como lo comuniqué al rector y en la escuela, a través de la comisión permanente, es un tema de responsabilidad. En el momento en el que estamos no quería perder ni un segundo en elecciones ni campañas. Lo que toca es sacar este curso adelante. Hay que centrar todas las fuerzas y energías en este desafío, no malgastar ni un segundo. Y creo que la mayoría de la gente lo entendió. No hay ningún vacío, sino no aceptaría estar en funciones. Por eso la lectura para mí es positiva. Nuestro cargo está a disposición de la escuela para hacer las elecciones cuando se considere oportuno.

-La escuela es uno de los mayores centros universitarios de Galicia, con unos 3.500 alumnos en grados y másteres, y han apostado por la presencialidad. ¿Cuál es el balance a día de hoy?

-No vamos a negar que ha habido alguna dificultad, porque este curso el número de alumnos, tanto de primera entrada como de continuación, está por encima de los valores normales. Tenemos más estudiantes en primero que plazas ofertadas. Y todo esto complica la situación. Aunque hemos trabajado desde julio, se dan situaciones que eran difíciles de prever. Pero lo importante es que nuestra capacidad de respuesta está siendo bastante buena y vamos solventando situaciones. Ya hemos hecho reajustes importantes desde el inicio del curso con resultados muy buenos. Y esta semana hemos puesto en marcha otro conjunto de medidas de organización de espacios. Estoy bastante satisfecho, aunque también con un poco de impotencia por no poder abordar todas las cosas desde el primer momento. Este año además hemos puesto en marcha tres programas conjuntos de estudios y un nuevo curso de Ingeniería Biomédica. Y todo se va complicando.

-¿Organizar los espacios está siendo lo más complejo?

-A pesar de contar con buenos espacios nos harían falta más porque las restricciones son grandes. Pero estamos poniendo nuevas salas en marcha y las de informática las estamos aprovechando muy bien porque ya tenían un número de puestos superior a lo que sería normal antes de la alarma sanitaria. Pero, como la gran mayoría de facultades y escuelas, tenemos diseños de aulas basadas en bancadas fijas, y eso condiciona muchísimo los puestos porque no puedes mover las mesas.

-En esta búsqueda de espacios incluso han habilitado el salón de actos del campus de As Lagoas-Marcosende para acoger docencia.

-El salón de actos lo tenemos superrentabilizado, nos está dando un juego impresionante. Para los grupos de gran tamaño está siendo fundamental. Está casi todas las horas del día ocupado. Y hoy [por ayer] entraba en marcha el paraninfo de la sede de Torrecedeira, que también estará a pleno rendimiento mañana y tarde. Antes del verano ya teníamos previsto cambiar el tapizado de las butacas y, aprovechando la situación, las hemos desmontado y lo hemos reconvertido en un aula con capacidad para 60 alumnos. También estamos sustituyendo las sillas de pala, que no son lo ideal desde el punto de vista ergonómico. Y seguimos con el proceso de electrificación, que ya habíamos empezado antes de la pandemia. Y estos días ha estado trabajando gente de noche para tener las aulas listas y que los alumnos puedan ir con sus equipos portátiles.

-¿Todos los alumnos tienen clase presencial en estos momentos?

-Sí, hay situaciones puntuales que se han resuelto siguiendo la clase desde espacios de apoyo en el centro, pero tratamos de que pase lo menos posible. Vamos corrigiendo esas situaciones y ahora tenemos un uso de las instalaciones por encima del 100%.

-Hace unos días se conocía la buena noticia de que todas las PCR del personal de la UVigo han arrojado un resultado negativo.

-Es una noticia fantástica. Si hubiese profesores que no pudiesen ejercer la docencia en condiciones normales nos dificultaría muchísimo el desarrollo del curso.

-Ya se cerró la preinscripción en el tercer plazo de matrícula de los másteres, ¿también tienen más alumnos?

-Este año teníamos una previsión un poco mayor, pero hemos batido el récord. Lo cual también complica la organización, aunque ya hemos hecho los ajustes. En una de las procedencias del máster en Ingeniería Industrial tenemos más del doble de alumnos que el curso pasado.

-El rector ya dijo que este curso no habría fiestas universitarias y San Teleco, una de las grandes referencias junto con San Pepe, ha sido la primera damnificada.

-Ni tan siquiera nos hemos parado a pensar en eso. No es momento de hacer estas celebraciones. Los alumnos se están comportando con bastante responsabilidad y hay un uso generalizado de la mascarilla. Son conscientes de la situación y de que todos tenemos que poner de nuestra parte.

-Fuera del campus, sin embargo, la Policía Local tuvo que disolver una fiesta en una residencia. Y en Santiago ya es grande la preocupación por estas celebraciones.

-Yo espero que la gente haga una lectura en positivo de estas situaciones y reflexione. Desde la escuela insistimos mucho en que debemos ser capaces de afrontar esto con responsabilidad y hacer todo aquello que esté en nuestra mano. Y de momento parece que la cosa está bastante bien controlada. Tenemos que sacar lo mejor de nosotros mismos, no solo en cuanto a sacrificios, sino a la hora de buscar soluciones imaginativas para situaciones que no se habían vivido antes. Es una oportunidad de poner en valor lo que somos como escuela dentro de la UVigo.

-Hay investigadores de la escuela implicados en el desarrollo del pooling

-La ingeniería es sensible a cualquier problema y trata siempre de buscar soluciones. Es una suerte que tengamos personas que con sus ideas ayudan en este tema en el que Galicia es pionera a nivel nacional.