Una reclamación económica a su exnovia en la que utilizó a modo de chantaje una serie de fotografías que conservaba de ella desnuda y que le había hecho cuando todavía eran pareja. Este caso fue a juicio recientemente en Vigo y ha derivado en una sentencia condenatoria. Un fallo en el que la jueza impone al acusado seis meses de prisión y un año de prohibición de aproximarse o comunicarse con la víctima al considerar que la conducta que protagonizó es constitutiva de un delito de coacción leve en el ámbito de la violencia sobre la mujer.

El ya condenado y la víctima rompieron tras cuatro años de relación sentimental en la que convivieron en la casa de ella. Con el objetivo de que ella le reintegrase ciertas cantidades económicas que él había gastado en muebles y enseres para dicha vivienda, él empezó a enviarle una serie de mensajes de WhatsApp. "Estoy dándole vueltas al tema y me arrepiento un poco de haberte regalado la parte que puse en el dormitorio, el sofá y la alfombra, que todo suma 1.000 euros", le escribió. Para exponer a continuación sus intenciones: "Quiero recuperar ese dinero y cerrar el capítulo de la historia que tuvimos, a cambio yo te daría la tarjeta de memoria con las fotos y los vídeos, creo que es un trato justo y así quedamos en paz, piénsalo y me haces saber lo que decidas, vale".

En el buzón

Ante la falta de respuesta de ella a sus wasaps, él le envió varios más insistiendo en lo mismo, instándola a que ella le hiciera el ingreso del dinero en la cuenta bancaria. "Yo no te debo nada, y te pediría por favor que me dejaras tranquila", le dijo la mujer la única vez que contestó a dichos mensajes. Y dado que ella no atendió a su reclamación, el acusado, señala la sentencia, decidió actuar: "con ánimo de doblegar la voluntad" de la mujer, depositó en el buzón de su casa un folio impreso con dos fotografías de la víctima desnuda. Unas imágenes, concreta el fallo, que pertenecían a una serie de 12 fotografías que el hombre le había hecho "en la intimidad de la pareja" y con el consentimiento de ella cuando aún eran novios.

El Juzgado de lo Penal número 3 de Vigo concluye que el condenado depositó las imágenes en el buzón con el fin de que su ex "cediese" a su reclamación económica. Junto a la declaración "coherente, veraz y desinteresada" de ella, la jueza valoró como prueba el informe pericial del teléfono móvil de la víctima y el folio impreso con las dos fotos íntimas de la mujer. Contra la sentencia aún cabía recurso.