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"Noa estuvo en mi pecho incluso en quirófano"

Una madre da a luz en Povisa mediante cesárea y mantuvo el contacto piel con piel con su bebé en todo momento

Noa, la niña, con sus padres tras el nacimiento.

Noa, la niña, con sus padres tras el nacimiento. // FdV

Dieciocho años después, Virginia Modernell dio a luz por segunda vez en su vida mediante cesárea el pasado 23 de septiembre, exactamente a las 16.14 horas. Pero en esta ocasión el proceso fue muy diferente que el primero y con toda seguridad marcará los primeros años de vida de Noa, la niña, y su unión con su madre. Y es que Virginia Modernell se benefició de una técnica por la que están apostando en el hospital Povisa para que la madre no se separe ni un segundo de su bebé en el momento del nacimiento cuando este se produzca mediante cesárea. Hay que recordar que cuando es necesaria una cirugía para sacar el pequeño, como en este caso, la madre tiene que ir a reanimación durante varias horas y el bebé se lleva a la zona de neonatos, incluso aunque no sea prematuro. En este caso, esa separación no se produjo.

"La niña estuvo en mi pecho en todo momento, incluso en quirófano y en la sala de reanimación. Para mí era muy importante que el contacto piel con piel se produjese desde el principio, y tengo que decir que estoy encantada", asegura Virginia Modernell, de 35 años. Y es que Povisa ha habilitado una zona de reanimación adaptada para que las madres que dan a luz con cesárea no se separen de sus bebés ni un segundo desde el parto. Fue en reanimación incluso cuando Noa empezó a tomar el pecho, y allí también estuvo su padre, clave en todo el proceso.

El objetivo de esta nueva forma de afrontar un parto mediante cesárea es crear un fuerte vínculo materno-filial desde el propio momento del nacimiento. "Las sociedades científicas recomiendan que el contacto piel con piel se realice lo antes posible, para que el apego entre madre y bebé sea inmediato y conseguir ese vínculo afectivo desde el momento mismo del parto. Es una cuestión finalmente logística. Para los niveles de analgesia que la madre tiene en ese momento, tras dar a luz, va a estar más tranquila y sin necesidad de tantos fármacos si tiene a su hija consigo. Esta es la segunda vez que lo hemos hecho y creo que a partir de ahora va a ser una tendencia", explica el equipo de matrones que atendió a Virginia durante todo el proceso. "Lo más importante es estar bien coordinados, y dependerá en todo caso de la situación médica de la madre, de que no haya ninguna complicación para que ese contacto piel con piel se produzca desde el principio", concluyen.

Virginia, la madre, comparte que la experiencia ha sido muy positiva y celebra el papel del padre, que también fue clave en el proceso. "Solo me separaron de él treinta minutos en quirófano, pero posteriormente en reanimación estuvo conmigo en todo momento, estuvimos los tres ya, como familia. Que el padre haya estado con nosotras también ha sido muy importante. Quiero recalcar además que tanto los médicos como las enfermeras y los matrones nos trataron con mucho cariño y estuvieron atentos en todo momento de que no hubiera ninguna complicación", asegura la madre.

Povisa buscará generalizar esta humanización del parto en los alumbramientos que se realicen mediante cesárea y que por tanto necesiten una intervención quirúrgica. Incluso están ya trabajando para que el padre o el acompañante de la madre que vaya a dar a luz también pueda estar con ella en el mismo quirófano en el que se realice la cesárea.

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