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OPINIÓN

Vigo en el eterno vagón de cola

¿Qué ha ganado Vigo con la alta velocidad respecto al resto de urbes gallegas del Eje Atlántico? Hasta la fecha, solo rodeos y más rodeos

Un tren Alvia Vigo-Madrid en la estación de Guixar. // FdV

Un tren Alvia Vigo-Madrid en la estación de Guixar. // FdV

Vigo sigue siendo el último vagón para Renfe. Que la operadora ferroviaria proyecte ahora un tren Pontevedra-Madrid vía Santiago y deje de lado a la olívica es un nuevo ejemplo. Salir hacia Compostela supone un rodeo sobre el papel, pero en la práctica será un acelerón para la ciudad del Lérez: solo con este cambio se reducirá en casi 1 hora el tiempo de viaje a la capital. Pero Vigo no acelerará y seguirá atada a la arcaica vía del Miño para poder entrar y salir de Galicia. Sin la variante de Cerdedo o una alternativa similar los vigueses nunca tendrán AVE directo como del que sí presumen en A Coruña o Santiago. Y por ello, continuará siempre en el vagón de cola de la comunidad gallega y de España.

Pero el proyecto sigue en la misma estación que hace décadas: un cajón del Ministerio. Su desarrollo es lo único que garantizaría un AVE competitivo para la mayor urbe gallega y toda su área de influencia. Hasta entonces tendrá que conformarse con migajas. Pero esta vez Vigo ni siquiera se ha tenido en cuenta en el reparto de los restos del pastel. Todas las ciudades del Eje Atlántico saldrán y entrarán de forma directa en Galicia por vías de alta velocidad. Ahora se suma Pontevedra. Vigo, no.

El rodeo por Santiago es actualmente un mal menor. Ligeramente más rápido (dependerá en buena parte de si el tren entra o no en la estación de Compostela) y más confortable. En cualquier caso, debería ser solo una alternativa temporal hasta que el tren directo desde y hacia Vigo (sin olvidar la salida Sur) sea una realidad. Una migaja que, en cualquier caso, deja en entredicho los beneficios que la configuración del AVE en Galicia tiene para Vigo. A día de hoy, y tras cientos de millones invertidos, los trenes directos hacia Ourense por el viejo trazado del Miño tardan prácticamente lo mismo que si salieran por las vías "rápidas" dando una vuelta de 80 kilómetros por Santiago. ¿Qué ha ganado Vigo con la alta velocidad respecto al resto de urbes gallegas del Eje Atlántico? Hasta la fecha, solo rodeos y más rodeos.

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