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Faro de Vigo

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A Pedra y los gastromercados de Progreso y Berbés: una "segunda vida" que no llega

El recinto de textil del Casco Vello asegura ultimar un plan para abrir en Navidad y O Berbés negocia para relanzarse

El mercado de A Pedra, con los locales de su galería superior sin actividad. // FOTOS: J. Lores

Madrid tiene el Mercado de San Antón. En Barcelona triunfa La Boquería. Quienes viajan a Sevilla pueden saborear en Lonja del Barranco desde platos tradicionales hispalenses a un rissoto, burritos o incluso pulpo á feira. En Vigo, sin embargo, esa misma fórmula -el concepto "gastromercado"- que triunfa en otras ciudades de España, ha terminado zozobrando por partida doble.

No terminó de cuajar en O Berbés. Y tampoco en el Progreso. A pesar de seguir un modelo similar al de La Boquería, San Antón, La Merced de Málaga o Mercado Central en Valencia, ambos proyectos están en punto muerto. El de O Berbés -abierto en junio de 2018- lleva meses sin actividad. En el segundo -inaugurado en junio de 2016- se mantiene un solo restaurante, Bendito Nopal, y cuatro negocios que nada tienen que ver con la hostelería. De su ambicioso concepto inicial, el Urban Market Progreso 41, poco queda ya. De hecho hasta su página web se ha dado de baja.

Ambos espacios esperan por una "segunda vida" que se resiste y desde luego tampoco ha facilitado el Covid-19. Desde el entorno de la Asociación de Empresarios del Mercado de O Berbés reconocen que el gastromercado lleva meses sin actividad, pero recalcan su interés en reactivarlo "a ser posible en el corto plazo". De hecho -asegura la entidad- estarían ya en contacto con un operador interesado.

Cuando abrió sus puertas -hace poco más de dos años- el recinto del Berbés aglutinaba siete puestos gastronómicos con capacidad para 250 clientes. En septiembre de 2019 operaba ya solo la barra central. El gerente del recinto aseguraba entonces tener "apalabradas" la apertura de dos negocios.

Otro proyecto que ha visto frustrado el enfoque inicial con el que se lanzó es Urban Market 41, en O Progreso, abierto dos años antes -a mediados de 2016- con cerca de una treintena de puestos que combinaban gastronomía, alimentación y arte en un espacio anexo al mercado municipal de abastos.

Aunque en un inicio se planteaba como una propuesta rompedora -fue pionero en Vigo-, poco a poco se fue desinflando. Hoy queda abierto únicamente el puesto de Bendito Nopal, ahora mismo de vacaciones; y cuatro negocios: una frutería, una tienda de congelados, una peluquería y una modista. También el Espacio Mahou. De su filosofía inicial quedan poco más que las letras en la fachada. De hecho ya ni su web está operativa.

Idalio Davila, de Bendito Nopal, asegura sin embargo que los locales están despertando interés y apunta el potencial del recinto. "Nuestros clientes siguen viniendo, pero nos gustaría que hubiera más negocios para que haya más ambiente", comenta. Su puesto se instaló en el mercado en 2017.

Los gastromercados no son los únicos espacios comerciales de Vigo a los que les está costando arrancar una segunda vida. La situación es también compleja en el recinto comercial de A Pedra, que vio cómo su trayectoria daba un giro de 180 grados hace casi seis años, el 15 de octubre de 2014, cuando las autoridades desplegaron a un centenar de policías en una macrorredada contra la compraventa de ropa falsificadamacrorredada . A aquella jornada de otoño le siguió un largo precinto judicial que obligó a cerrar durante meses la mayoría de puestos. Aunque poco a poco los vendedores consiguieron que el juzgado autorizase la reapertura, el mercado no llegó a recuperar su pulso.

Medio año de cierre

A lo largo de los últimos años hubo intentos por reactivar el recinto con ligeras reformas y locales más amplios. Incluso llegó a plantearse la posibilidad de cambiar su enfoque y centrarlo en la venta de productos gourmet. Ni uno ni otro plan cuajaron y la realidad es que desde la propia asociación de comerciantes reconocen que A Pedra lleva cerca de medio año sin actividad en su galería superior. Sí se mantienen operativos negocios de la planta baja, pero sin el apoyo de la zona alta, la más conocida.

El colectivo confía en tener solucionados los aspectos legales que dificultan la apertura entre finales de septiembre e inicios de octubre y "estar funcionando en Navidad". "Esa es la idea, lo que queremos conseguir", apunta la directiva. Sobre la mesa tendrían un proyecto para reactivar el mercado, aunque sus responsables no aportan detalles. Únicamente precisan que el uso hostelero está "descartado" y el recinto se mantendrá orientado a la venta de textil. Tampoco valoran realizar grandes obras de reforma.

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