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juan carlos abalde | Presidente de Adicopuvi

"En los colegios son imposibles los grupos burbuja"

"Dentro del centro podemos intentarlo, pero se escapará por otros lados" | "Cambia radicalmente la forma de entender la educación"

Abalde, ayer. // J. Lores

La Asociación de Directoras e Directores de Colexios Públicos de Vigo (Adicopuvi), que representa a 35 equipos, está preocupada. Tras su publicación "tardía", trabajan en cómo aplicar a cada centro el protocolo de adaptación al Covid-19. Una tarea que, advierten, ni es fácil ni va todo lo bien que debería.

-¿Creen que los centros están preparados para el inicio del curso?

-Vamos a vivir todos una falsa realidad de seguridad que no somos capaces de controlar. Tenemos un protocolo que diseñó la consellería y la obligación de llevarlo adelante. Estamos diseñando cómo aplicarlo para que los centros sean lo más seguros posibles. Pero son núcleos de convivencia de un montón de niños, profesores y personal no docente. Un cúmulo de contactos diarios innumerables. Intentamos limitarlos estableciendo que cada aula sea un grupo estable con los mínimos contactos posibles con el resto. Es complicado. También dotamos los centros de gel, toallitas de papel, papeleras de pedal, señalización para recorridos y para que el alumnado mantenga las distancias y no forme aglomeraciones, con lo complicado que es eso con niños de 3 a 12 años.

-¿Qué es lo que más les preocupa?

-Que pueda haber brotes y contagios, claro. Podemos poner todos los medios en el centro para tratar de tener grupos estables, pero al salir existen muchos contactos cruzados.

-¿Cuál es el punto más complicado de las medidas del protocolo?

-Se nos dice que estos grupos estables de convivencia pueden ser de hasta 25 alumnos, más una media de 7 profesores... Es imposible llevar a cabo grupos burbuja. En el momento en el que en la escuela, que es una reproducción en pequeño de la sociedad, aparezca el virus, se va a propagar. También trabajamos en cómo preparar a los niños para una escuela donde no se podrán tocar. Cambia radicalmente la forma de entender la educación y la vida de los centros.

- En un comunicado, hablan de aspectos "no viables" en el protocolo enviado por la Xunta. ¿Cuáles?

-Mantener los grupos estables de convivencia. Dentro del colegio podemos intentarlo, pero se nos van a escapar por otros lados. Vienen juntos en el transporte escolar. En clases de religión o de apoyo, por ejemplo, conviven alumnos de diferentes aulas. Y con ratios elevadas, de 25 alumnos, en una clase de 60 metros cuadrados, la disposición del mobiliario es muy tradicional: pupitres todos en fila, separados a un metro? Nos vemos limitados en el trabajo didáctico, como en grupo u otros. El uso del aula de informática, que será fundamental para posibles vueltas a la enseñanza a distancia, exige mantener una desinfección continua. Se nos pide limpiar hasta tres veces los aseos por la mañana.

- ¿Eso no lo ven viable?

-No depende de nosotros. Como no pongan más personal, va a ser complicado. También hay que redoblar la vigilancia en patios, en idas y venidas a aseos.... Los niños son niños. Se olvidan y lo normal es que se toquen. Esta enfermedad lleva al distanciamiento social, lo contrario a la escuela, que es integración. Y todos los centros están haciendo acopio de material higiénico sanitario, con un coste elevado.

- Va a los presupuestos de cada centro, ¿no?

-Sí. Aprovechamos algún remanente que quedó de gastos de funcionamiento. Pero será un gasto continuo y no sabemos si habrá una dotación para ello. Hay otras cosas que quedan en el aire. Con brotes, habrá que volver a una educación telemática. Desde el centro se está preparando, pero en las familias siguen las carencias: no todos tienen ordenador o internet. Y se habla mucho de la salud de los niños, por supuesto, pero también hay profesores que estarán muy expuestos, sobre todo, con niños pequeños. No garantizan medidas de protección suficientes.

- ¿Que les parecen los test a docentes, que comienzan mañana [por hoy]?

-Están bien, pero mañana [por hoy] es día 26. ¿Hasta el 10, quién garantiza que no puedas contagiarte?

-La Xunta ha anunciado que el 7 de septiembre se conocerá el texto final del protocolo.

-La mayoría de los equipos directivos tenemos muy avanzados los borradores en cada escuela. Tendremos que revisarlo el día 7 y el 10 tiene que estar vigente. Empieza el curso. Hay que aprobarlo antes en claustro y consello escolar. Los días no dan.

-¿Perciben preocupación en los padres?

-Sí. Algunos están preguntando por alternativas a las clases presenciales, pero es complicado.

-También aluden en su comunicado a las actividades extraescolares, de comedor, madrugadores...

-Hay un problema serio con actividades que gestionan Anpas en algunos centros. Mientras no tenga más medios de la consellería y un protocolo claro, Foanpas dice que no se puede hacer cargo. Los centros no podrán ofertar esos servicios a las familias, con lo que supone en cuanto a conciliación. Tenemos bastante preocupación.

-¿Cómo ven este posicionamiento?

-Comprendemos y entendemos. Todos tenemos mucha preocupación por la situación y la responsabilidad. Estamos trabajando con menores de edad a los que hay que garantizar la seguridad. Los comedores escolares, por ejemplo, necesitan más cuidadores y medios de higienización.

-¿Se plantean movilizaciones?

-Somos funcionarios y lo único que estamos haciendo es tratar de llevar a cabo nuestro trabajo, nuestra obligación, que es implementar el protocolo y hacer las demandas necesarias a las autoridades. En su época, hubo alguna propuesta de dimisión. La asociación entendió que no era el momento de dejar los centros descabezados. Nuestra postura es de reclamar más ayudas y buscar que nos escuchen.

-Esta situación conlleva una responsabilidad que también les estará afectando ya personalmente.

-El 80 o 90% de las direcciones de llevan días trabajando y agosto es un mes de vacaciones para los funcionarios. Cuando piensas que tienes solucionado un aspecto de la vida del centro, te surge otro: organización de patios, entradas, salidas... Se entendían como espacios de convivencia, amables y cercanos a la gente, y va a pasar a tener normas muy estrictas.

-¿Cómo cree que va a repercutir en los alumnos?

-Es uno de los problemas más serios que tenemos. Supone un gran esfuerzo de creatividad buscar en la rigidez de la norma cómo crear espacios de aprendizaje en los que los niños puedan vivir y ser felices. El bienestar emocional del alumno nos preocupa.

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