02 de agosto de 2020
02.08.2020
Faro de Vigo

González-Babé: "Pido al Cristo ayuda para construir un frente común hacia la Buena Victoria de la vida"

El pregonero de las fiestas resalta que la crisis exige "lo mejor de cada uno" - La procesión solo se podrá realizar hoy de forma virtual

02.08.2020 | 00:54
Lectura del pregón del Cristo de la Victoria
González-Babé: "Pido al Cristo ayuda para construir un frente común hacia la Buena Victoria de la vida"

El 2 de agosto de 2020 será una "fecha para la historia" en Vigo. Es la tercera vez en dos siglos que el Cristo de la Victoria no sale en procesión. La primera, en 1934, fue por razones climatológicas. La segunda, dos años después, por la Guerra Civil. Hoy es la fecha en la que la más multitudinaria celebración religiosa de la ciudad "tuvo que ser suspendida por luchar contra una pandemia". Así lo resaltó ayer el traumatólogo y cirujano Javier González-Babé Ozores, encargado del pregón, uno de los pocos actos que se ha salvado, con el Descendimiento y la Misa de los Enfermos también cancelados. El también presidente de la empresa familiar de logística y transportes González-Babé Ozores pidió al Cristo de la Sal ayuda para "construir un frente común de colaboración y responsabilidad personal e institucional, que nos conduzca a la Buena Victoria de la vida y nos refuerce como sociedad".

En vez de en el interior del pazo Quiñones de León, como es tradicional, la atípica lectura del pregón se realizó este año en sus jardines, con las preceptivas medidas de prevención, que no deslucieron en absoluto el acto. La procesión suspendida hoy se podrá hacer de forma virtual gracias a una plataforma creada por Cáritas, a través de los enlaces http://procesioncristovictoria.diocesetuivigo.org/ y https://youtu.be/Mfkwox2vSEo.

González-Babé, que nació en el tercer piso del antiguo Banco Pastor, repasó la vinculación de su familia con Vigo, desde 1887, cuando su abuelo implantó en Guixar una de las primeras refinerías de petróleo de España. Al desaparecer la planta, se pasan a la distribución de combustibles. Su padre fue edil en las dos primeras corporaciones tras la Guerra Civil. Uno de sus hermanos, también traumatólogo, compra la clínica de Fátima Desde 2008, Javier es el responsable de la sociedad familiar. "Por todo ello, mi familia y yo llevamos Vigo y el Cristo de la Victoria muy dentro de nuestros corazones", destacó.

Centró sus palabras en la pandemia y quiso tener un "emocionado recuerdo" para todas las víctimas, entre las que se incluyen su hermana, Mari Carmen. Un momento que provocó el aplauso de todos. "Este despiadado e inhumano tsunami ha revelado nuestra fragilidad", señaló y considera que "nos ha recordado que no hay diferencias ni fronteras entre los que sufren".

Proclamó su "inmensa gratitud" a todos los sanitarios, que "han tendido sus manos a los enfermos desafiando al contagio y al miedo". También agradeció a "todos los que se han arriesgado y han trabajado para nuestro alimento y protección" y a los empresarios solidarios. Aboga por la prevención individual y colectiva, así como el conocimiento y la ciencia para derrocar al virus. Igual que los científicos, unidos en una "inusitada y global colaboración", pide que las políticas vayan "unidas en la misma dirección" y actúen rápido. Coincide en que la pandemia cambiará nuestro modo de vida y llama a los emprendedores a adaptarse. "La salud es vital pero la economía y la prosperidad también son esenciales porque no hay nada peor para la salud que no tener para comer", opina.

Ante este "mal sueño", se muestra convencido de que "sacaremos el máximo rendimiento de nuestra maquinaria humana". "Luchar contra esta crisis, que pone en jaque a la humanidad entera, exige lo mejor de cada uno", resalta. "Veo detrás el Cristo de la Victoria, al Cristo de la Buena Victoria resucitado. El que nos invita a partir de ahora a olvidar nuestras diferencias y discrepancias y a transformar la sociedad", indicó. Deseó que el próximo año el pregonero pueda animar a "la más multitudinaria procesión de nuestro Cristo".

Marora Martín-Caloto, hermana mayor de la Cofradía, subrayó que fue la "responsabilidad y solidaridad" la que les llevó a tomar "la dificilísima decisión" de suspender la procesión y pidió perdón por la desilusión. "Resulta imposible organizar la procesión garantizando las medidas de seguridad", justificó.

El alcalde, Abel Caballero, sorprendió a todos con un relato corto de ficción, ambientado en 2076, en el que un empresario se inspira con la procesión del Cristo y el recuerdo del año 2020, en el que no salió, para hacer frente a un desafío. "Esta ciudad se hizo de los momentos difíciles, se hizo del esfuerzo, del trabajo, de hacerle frente a las adversidades", destaca el protagonista.

Por la noche, tras la novena vespertina y en lugar del descendimiento del Cristo, en la Concatedral de Santa María doce miembros del Coro Rías Baixas, a capela y con mascarilla, interpretaron cinco piezas sacras.

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