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Extinguido el primer contrato con Dornier, que llegó a exigir 3,5 millones en facturas

La Junta de Gobierno aprobará el pago de 163.664 euros y la devolución de un aval de 1,11 millones de euros que la compañía depositó en 2007

Un trabajador de la XER revisa un vehículo en Vigo.

Un trabajador de la XER revisa un vehículo en Vigo. // Alba Villar

El primer contrato con Dornier es, al fin, historia. La Junta de Gobierno de Vigo de esta semana aprobará la liquidación de la primera concesión de la empresa que regula los aparcamientos en zona azul de la ciudad con un pago de 163.664 euros y la devolución de un aval de 1,11 millones que la compañía había puesto antes de acceder al servicio en 2007. Dornier llegó a exigir hasta 3,5 millones de euros en facturas e intereses en dos procesos judiciales, como recogió este periódico.

La liquidación responde a un fallo judicial del Contencioso Administrativo de Vigo del pasado febrero, tras una demanda de la concesionaria que exigía 3,5 millones de euros. La sentencia recordaba que el Concello había adjudicado el servicio de la XER a Dornier en 2007 pero que una sentencia de 2011 la anuló por no considerarla idónea. La empresa pidió la liquidación de ese primer contrato entonces pero el Concello convocó un nuevo concurso y en 2017 volvió a adjudicar el servicio a la misma compañía.

Dornier interpuso dos recursos, uno por facturas impagadas durante ese periodo que fue rechazado por el juez y por el que la empresa pedía 1,4 millones de euros, y otro exigiendo la liquidación (reclamaba 2,6 millones más intereses), en el que el juzgado le da la razón pero deja abierta la cuantía. El Concello, una vez hechos sus cálculos, asegura que le debe 163.664 euros y el reembolso de un aval de 1,11 millones de euros depositado al principio de proceso, en 2007. La Junta de Gobierno considera que no procede indemnizar a Dornier por daños y perjuicios y que la compañía no llegó a abonar el canon municipal por el servicio durante esos años.

Fuentes municipales aprueban la actuación del Concello de no liquidar la concesión hasta que hubiese sentencias en firme, lo que permitió valorar la parte ejecutada del contrato, sin llegar a pagar las cantidades que le reclamaba la empresa. Las relaciones entre el Concello y la concesionaria son distantes, incluso en la nueva concesión. El Ayuntamiento llegó a reclamar en varias ocasiones a Dornier que cumpliese con la renovación de equipos prometida en el pliego del contrato meses.

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