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El primer ingeniero tetrapléjico

El vigués Javier Yépez acaba de graduarse en la USC después de quedarse en silla de ruedas tras un accidente en la playa en 2013

El vigués Javier Yépez, ayer en la habitación de su casa.

El vigués Javier Yépez, ayer en la habitación de su casa. // Alba Villar

Historias de superación hay muchas, pero como la del vigués Javier Yépez, pocas. El 30 de junio de 2013 estaba pasando el día con su familia en Vila Praia de Áncora, en Portugal. Decidió tirarse al agua de cabeza aprovechando que venía una ola y al hacerlo en una zona con muy poca profundidad se golpeó con la cabeza en el fondo. Un accidente que le provocó una grave lesión medular y que lo dejó tetrapléjico y pegado a una silla de ruedas. Tuvo que estar más de un año en hospitales (primero en Braga y posteriormente en A Coruña), sufriendo diversas complicaciones, como un virus que le obligó a estar aislado varios meses. Finalmente consiguió volver a casa, una vivienda en Vigo que sus padres adaptaron completamente para la nueva realidad de Javier.

"Los amigos que tenía por aquel entonces desaparecieron, dejaron de venir a verme", recuerda. Pero su complicada situación no le privó de perseguir su gran objetivo: ser ingeniero informático. "El accidente solo reforzó mi idea de sacarme esa carrera", asegura. Por eso finalizó bachillerato en su colegio de toda la vida, Salesianos, y consiguió plaza en la Universidad de Santiago de Compostela (USC). Desde un primer instante, el Servicio de Participación e Integración Universitaria de la USC se volcó con él. Le habilitaron un asiento adaptado en el aula y uno de los dos asistentes con los que contaba Javier (hay que tener en cuenta que se convirtió en una persona dependiente, necesitando estar acompañado las 24 horas del día), lo puso la propia USC. El otro ayudante fue enviado por el Servicio Galego de Saúde (Sergas). Javier Yépez vivió desde el comienzo de su trayectoria en la facultad en una habitación completamente adaptada en la residencia universitaria. Ahora, cuatro años después, se ha convertido en el primera persona tetrapléjica no solo de Galicia sino también de toda España en graduarse en una carrera de ciencias, en este caso Ingeniería Informática. Lo consiguió el pasado jueves, y con honores, pues logró un 9,8 en el Trabajo de Fin de Grado, para una media de ocho puntos en el conjunto de la carrera. Nunca suspendió ninguna asignatura y logró sacar curso por año. Así, empezó en 2016 y en 2020 ya es ingeniero. Solo 28 de los más de ochenta alumnos de su promoción se graduaron este año, y Javier entre ellos.

Debido a sus circunstancias físicas, la Universidad le permitía más tiempo a la hora de hacer los exámenes. Para las pruebas de matemáticas, le dictaba las respuestas a un profesor ajeno a la asignatura. Y los exámenes realizados en un ordenador los hacía el mismo, ya que es capaz de teclear con el nudillo de uno de sus dedos meñiques. Para los exámenes o para cualquier tarea no puede usar la calculadora, por lo que siempre realizaba las operaciones con su cabeza.

¿Y ahora qué? Pues Javier Yépez se encuentra teletrabajando como becario para el Centro Tecnológico de Comunicaciones de Galicia (Gradiant), y aspira en un futuro a dedicarse a la Inteligencia Artificial.

Respecto a su condición física, actualmente acude a rehabilitación privada para mantener la fuerza de la musculatura, pero no confía demasiado en recuperarse de su tetraplejia al sufrir un daño medular agudo. Además de la falta de movilidad, "no puedo decir más de una frase seguida porque se me acaba el aire, no me funciona la musculatura alrededor del pecho". Su padre, Francisco Yépez, que es fundador de la Plataforma de Lesionados Medulares de Galicia, sí que guarda cierta esperanza en los posibles tratamientos con células madre que se están probando en pacientes tetrapléjicos para recuperar parcialmente la movilidad.

Javier Agrafojos, el responsable del Servicio de Participación e Integración Universitaria de la USC, espera que "el ejemplo de Javier Yépez pueda ser fundamental para que otras personas tomen conciencia de la nueva realidad que hay en nuestras aulas y sean capaces de iniciar un camino que les permita desarrollar sus capacidades hasta donde quieran y se sientan capaces de hacer".

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