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Un detective privado se suma a las pesquisas en el caso Déborah

Participa en la investigación desde hace varios meses - Su trabajo junto al de otros peritos es dar soporte a las tesis de la familia

La hermana de Déborah con una foto de la joven.

La hermana de Déborah con una foto de la joven. // M.G.Brea

Todo esfuerzo y colaboración que ayude a aportar luz al caso de la muerte de la viguesa Déborah Fernández es bien recibida por la familia. Y es que el proceso judicial se encuentra en un momento clave cuando restan solo dos años para la prescripción de la causa. Por ello, en la investigación comenzó a trabajar también un detective privado que colabora con la familia y sus representantes legales, que sumados al trabajo que están realizan otros peritos e informáticos buscan dar soporte y demostrar sus teorías; fundamentos bajo los que diez años después, el Juzgado de Instrucción 2 de Tui reabrió la causa por el fallecimiento de la joven.

Fuentes próximas al caso explican que el trabajo de estos profesionales están abriendo nuevas perspectivas en el caso, si bien desde el pasado mes de febrero pocos avances judiciales hubo en el mismo. Concretamente, las últimas declaraciones ante la magistrada que dirige el caso se celebraron el pasado día 20 de febrero. Desde la reapertura de la causa, en noviembre de 2019, por las dependencias del juzgado de Tui en el marco de estas actuaciones, declararon ya 15 testigos. Amigos de Déborah y de su exnovio -el hilo conductor de las pesquisas policiales-, así como los padres de este último, fueron las personas citadas en las jornadas anteriores de diciembre y enero.

Por su parte, en sede policial sí se ha continuado tomando declaración a otras personadas relacionadas con el caso para tratar de componer las horas previas a la desaparición de la joven, el 30 de abril de 2020. Tan solo diez días después, el cuerpo de Déborah aparecía semidesnudo en una cuneta de O Rosal rodeado, presuntamente, de pistas falsas para tratar de despistar a los investigadores.

Uno de los objetivos que persigue la familia desde la reapertura de del caso es la toma de declaración, también por primera vez en sede judicial, del exnovio de Déborah, al ser uno de los señalados por la policía en sus investigaciones. Su última comparecencia ante la Policía Nacional -nunca declaró en sede judicial ni tampoco estuvo imputado- data del 2010. Siempre negó haber estado aquel día con Déborah. A mayores, confían en que la magistrada llame también como testigos tanto a la madre de la joven, Rosa Neira, como a su prima, que estaba con ella el día de la desaparición.

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