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El turismo vigués estima una caída en la facturación anual de 200 millones por el coronavirus

Los establecimientos abiertos recuperan tras el parón a un 60% de trabajadores afectados por los ERTE, cuya prórroga celebran

Zona de terrazas de Montero Ríos, el pasado abril con las sillas recogidas.

Zona de terrazas de Montero Ríos, el pasado abril con las sillas recogidas. // A. Villar

Las sillas apiladas en las terrazas vacías, las barras huérfanas de clientes, las puertas cerradas en los hoteles o agencias, o el cepo impuesto a los viajes que impuso el estado de alarma son imágenes que quedarán indisociablemente unidas a la crisis del coronavirus. Y todas esconden detrás una factura. El sector turístico de la ciudad, metido de lleno en los primeros compases de la temporada alta, hace un balance de daños tras un parón que vino a truncar la racha de récords acumulada desde la salida de la crisis. Desde la Asociación de Empresarios de Hospedaje de la Provincia de Pontevedra (Asehospo), su presidente, César Ballesteros, estima una caída de la facturación anual que oscila en torno a 200 millones de euros teniendo en cuenta las distintas ramas del sector. Todas las esperanzas, pues, se depositan en la recuperación, que está ligada a que no haya rebrotes, a que se facilite la movilidad, a la evolución del bolsillo de las familias, u otras, como a que el turismo de negocios, clave en la ciudad, regrese con fuerza al calor de las obras, o la celebración de ferias y congresos.

Atrás quedan meses "catastróficos", como los define Jaime Pereira, presidente de la Asociación de Hoteleros de Vigo (Ahosvi). Tiempos de "facturación cero, con todo lo que eso implica". Para Rubén Pérez, responsable de la asociación de hosteleros y comerciantes Zona Náutico, el de 2020 es ya un "año tirado a la basura". "Si solo afectara a una única empresa, imagina PSA, sería inviable prácticamente resurgir o avanzar", aporta Ballesteros, para quien la "parte positiva" reside en la mayor "capacidad de supervivencia" de los empresarios, la mayoría al frente de pymes. Es aquí donde se distinguirían dos grupos, señala Los establecimientos de nuevo cuño, "que tienen más difícil subsistir" por las cargas financieras, y los de raíz familiar que harán "lo que haga falta" para capear como puedan el temporal. "Algunos son propietarios de segunda generación, que no están pagando hipoteca y tienen una estructura familiar", detalla.

Ya desde el primer fin de semana de estado de alarma, el sector se confinó. Y desde entonces han sido constantes las voces de alerta que aventuraban sobre el impacto que el confinamiento tendría para una actividad, ante todo, presencial. Y la de Vigo lo ha sufrido como en el resto de Galicia y España. La estimación de pérdida de ingresos Asehospo parte de distintas fuentes, y se basa en los casi 4.800 millones facturados por la hostelería gallega en 2019 (según Hostelería de España), y en la caída anual del 46% que vaticina Exceltur -la patronal que engloba a las grandes empresas- en el turismo de la comunidad, asumiendo que Vigo supone aproximadamente un 10% de la actividad en la autonomía.

Otra consecuencia fueron los ERTE masivos. Si a comienzos del mes de mayo, con el inicio de la desescalada, se calculaban 10.000 empleados afectados por uno de estos expedientes en la hostelería, el nivel de regreso -en los establecimientos abiertos- alcanza el 60%. "Afortunadamente ya hemos incorporado, no al 100%, pero poco a poco", tercia Pereira. Por entonces, aprovechando los cambios de fase y aumentos de aforo, Rubén Pérez asegura que se vivió un "espejismo" de repunte de la demanda, "pero después se ha vuelto todo a sosegar".

Ballesteros lamenta que la regulación de los ERTE haya supuesto una "incertidumbre" que ha abocado a buena parte de los alojamientos a esperar a abrir sus puertas a mediados de julio. "Con normas más claras hubiéramos conseguido más aperturas". Hasta esta semana muchos estaban pendientes de si fructificaba la prórroga de los ERTE finalmente pactada entre Gobierno, empresarios y sindicatos. De lo contrario, "todo el que no pudiera mantener a su personal, habría cerrado o habría presentado un ERE de extinción de puestos", alega Pérez. También denuncian la poca claridad de las normativas, que les abocan a las interpretaciones.

Algo similar ocurrió con los EPI. De la indefinición inicial se ha pasado a una adaptación paulatina y la "relativa tranquilidad" de los clientes, que rehuyen pasar mucho tiempo en zonas comunes. Algunos servicios han cambiado, como el buffet de desayuno, ahora es "asistido" por el personal. "Esta semana hemos abierto y nos ha valido para ir cogiendo el ritmo", aduce el presidente de Ahosvi.

Diego Otero trabaja en otra de las ramas profundamente afectadas: las agencias de viajes. Al frente de Abramar, considera que el virus, después de uno de los mejores años desde la crisis. "Nosotros vivimos del mes de marzo y abril, con Semana Santa, y julio y agosto. Ahora tendremos que esperar otro año más". En los últimos tiempos han sido mayoría los clientes que han solicitado el reembolso de su viaje, o de su billete de avión. "Somos los intermediarios que damos la cara por todos".

Turismo de negocios

A partir de septiembre llegará "lo duro". Los empresarios creen que algunos no aguantarán y cerrarán la persiana. "Aún no somos consciente de lo que va a llegar", alerta Diego Otero. Una de las claves será el turismo de negocios, puntal de la actividad al margen de lo vacacional. "En función de cómo vaya la economía se puede salvar la cosa. En octubre tenemos Conxemar y Navalia, que nos ayudaría a llevar un poco mejor este calvario", agrega Pereira.

Igualmente pendiente está el resurgir de las conexiones. Peinador va recuperando rutas paulatinamente (las últimas: a Tenerife, con Binter; y más vuelos a Madrid, con Iberia). Renfe, por su parte, mantiene solo dos trenes con Madrid y el Puerto suma 41 escalas de cruceros suspendidas este año.

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