La Diputación de Pontevedra ha diseñado un plan de más de 3,5 millones de euros para impulsar el sector turístico a las puertas de su campaña más complicada: con el temor a posibles rebrotes de Covid-19 y tras varios meses con el país inmerso en un estado de alarma durante el que se aplicaron restricciones a la movilidad y la economía de muchas familias quedó resentida. "El plan da respuesta a las nuevas demandas y necesidades del sector turístico de la provincia ante la importancia de sumar esfuerzos entre el tejido empresarial y las distintas administraciones", destacó ayer la presidente del organismo provincial, Carmela Silva, durante la presentación del informe.

El plan de la Diputación se centra en cinco ejes concretos: los aspectos legales y financieros; la prevención, seguridad, salud e higiene; la digitalización y competitividad; el fomento de la demanda de productos y servicios turísticos y la promoción del destino Rías Baixas. Silva destacó además el carácter "participativo" del estudio, ya que en su elaboración se involucraron ayuntamientos y las propias empresas del sector a través de encuestas. El informe se completó con las conclusiones de la Mesa Provincial y estudios de varios colectivos.

"Se detectan cambios importantes en la oferta y la demanda por la paralización de la actividad y las limitaciones en la movilidad, la necesidad de liquidez de las empresas, los propios ERTE, la crisis de confianza, los nuevos hábitos de consumo y la pérdida de poder adquisitivo de las familias", resumió Carmela Silva, quien explicó que el contexto apunta a la necesidad de "centrarse en la salud, la higiene y seguridad; la innovación y digitalización y en el turismo de experiencias asociado a la naturaleza".

Una de las conclusiones del estudio es que la provincia debe reforzar la marca Rías Baixas como destino seguro y que la recuperación del flujo de visitantes procedente del resto de España y del extranjero será muy dispar. "Se espera una recuperación rápida del turismo nacional y lenta del internacional, con una caída de visitantes en 2020 del 53,96% y en 2021 del 22,51%", señaló la presidenta.

Con ese diagnóstico sobre la mesa, la Diputación plantea varias líneas de actuación. En el aspecto legal y financiero, Silva avanzó que demandará tanto a la Xunta como al Gobierno central que "garantice la solvencia financiera, legal y fiscal de las empresas". A modo de ejemplo recordó medidas ya adoptadas por la propia Diputación, como aplazamientos de tasas municipales, fraccionamiento de tributos, fomento de la liquidez en las empresas u ofrecer información sobre bonificaciones y ayudas a autónomos. En lo que atañe a la seguridad e higiene, la presidente señaló también los planes y protocolos adoptados en las oficinas de Info Rías Baixas, castillos y museos.

El tercer eje en el que incidió Silva es la digitalización y las medidas encaminadas a convertir las TIC en herramientas de gestión del sector turístico. La responsable provincial citó, en concreto, el Plan Estratégico de Turismo 2021-2023 o las medidas encaminadas a la formación y el asesoramiento de negocios.

Para fomentar la demanda la Diputación detalló algunas acciones, como conciertos en espacios públicos, rutas, visitas teatralizadas, y campañas de promoción en Galicia, el resto del país y Portugal.