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Sudoku de toallas para ganar al Covid-19

Los bañistas coinciden: "Lo primero es garantizar la seguridad" - División de opiniones sobre el plan de parcelar las principales playas en cuadrículas de 8x8 m

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El sudoku del Samil en la era Covid

Así quedaría el sistema. // Ricardo Grobas

El Covid-19 ha colado en la retina del país imágenes difíciles de ver hace solo un par de meses: gente caminando por Príncipe embozada con mascarillas, pantallas plásticas o incluso ambas a la vez; bares del Casco Vello con las terrazas a medio gas en plena ola de calor; tiendas en las que los dependientes, parapetados tras una mampara, reciben a sus clientes con una invitación para que se desinfecten las manos... Sin embargo en pocos sitios los cambios serán tan palpables como en Samil

Para asegurarse de que los bañistas respetan la bautizada como "distancia social" -los dos metros que sirven para minimizar el riesgo de contagio del Covid-19- y evitar aglomeraciones, el Concello ha diseñado un plan simple, pero con el que espera paliar cualquier rebrote del coronavirus. Su principal novedad es la división de Samil y O Vao en parcelas, cuadrículas de 8 x8 metros con un aforo máximo de seis personas, cantidad que podrá elevarse en dos más si forman parte de una misma familia. Los espacios se acotarán mediante una sencilla cinta y siguiendo un código de colores que señalizarán las zonas de paso, los corredores y, en especial, las franjas donde extender las toallas y plantar la sombrilla.

El calendario que maneja el Concello a día de hoy contempla que el plan se active el 15 de junio, coincidiendo con el inicio del servicio de socorrismo. El jueves sin embargo el alcalde, Abel Caballero, dejó entrever que si continúa la racha de buen tiempo el sistema podría adelantarse. Ayer incidió en esa idea. "Si es necesario adoptar la medida antes, se hará", garantizó el primer edil antes de insistir, tajante: "Non cometamos el inmenso error de creer que esto ya pasó; no pasó, y puede haber un repunte".

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A la espera de que Samil y O Vao empiecen a dividirse con las cintas rojas y blancas, los usuarios de los principales arenales de Vigo coincidían ayer en la importancia de plantar cara al Covid-19. "Lo fundamental este año tiene que ser la seguridad", reflexiona Celina Bartomeu, que disfrutaba de Samil a primera hora de la tarde, cuando los termómetros pasaban de largo de los 20 grados y caía a plomo un sol más propio de julio o agosto. "La seguridad tiene que ser una prioridad; lo cierto es que las playas suelen abarrotarse durante los meses de verano", señala Belén Chao.

Con ese punto de partida claro, el sistema de cuadrículas que se aplicará en Samil y O Vao -arenales por los que se repartirá un millar de parcelas- despertaba ayer opiniones dispares en la playa. También dudas ante una medida que cambiará de forma considerable la forma en que se disfrutaba hasta ahora de la costa. "Como sistema de prevención me parece bien; pero deberían de aplicarlo ya. Llevamos una semana sin las medidas, aunque está viniendo bastante gente en la playa", comenta Belén.

De opinión contraria, Rosa reconoce que el sistema de cuadrículas no termina de convencerle. "La gente ya está manteniendo las distancias, yo creo que somos conscientes de lo que hay y lo que tenemos que hacer. Las parcelas me parecen demasiado grandes, además", apunta mientras toma el sol acompañada de su hija en Samil.

El tamaño de las cuadrículas, de 8x8 m -que en conjunto limitarán el aforo que suman Samil y O Vao a algo más de 6.000 personas- centra la atención de más bañistas. "Nosotros somos una familia de cinco personas. Nos va a resultar difícil. Qué pasa si un día venimos más de ocho? Deberían verse las diferentes casuísticas", apuntaba Lina.

Parcelar e informar

Otra clave, abunda, es informar a los visitantes que puedan llegar de otros puntos de Galicia o Portugal, sobre todo durante los meses de más afluencia de turistas. "A ver qué pasa en julio o agosto...", compartía ayer Lina mientras disfrutaba del arenal junto a varios pequeños.

"Me parecen parcelas muy grandes; incluso para una familia de seis personas, el 8x8 m me resulta demasiado", valora Maribel: "¿Y si la gente viene sola, o con pareja?" Una de las soluciones que planteaban ayer los vecinos que disfrutaban del sol y el mar es un sistema de cuadrículas de diferentes tamaños para grupos de bañistas más reducidos o que pasan de seis individuos.

Desde el Concello apuntan que las parcelas podrán compartirse entre usuarios para aprovechar su máximo aforo permitido, algo que es posible gracias a su diseño, que garantiza una distancia de al menos dos metros entre bañistas.

José Ramón Bermúdez apunta otra clave: el control. "A ver cómo se regula. ¿Habrá guardias, por ejemplo, para vigilar?", se pregunta. Desde otro punto de Samil, Belén señala también la posibilidad de que se apliquen sanciones. Sumados los paseos y zonas verdes, el aforo total rondará las 15.000 personas.

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