26 de mayo de 2020
26.05.2020
Faro de Vigo

El edificio del incendio de Sanjurjo Badía tiene problemas estructurales en el garaje

Las 84 familias no saben cuando podrán volver a sus casas -"Se lleva fatal, lloré mucho el sábado al ver a todos salir con maletas", confiesa una vecina

26.05.2020 | 01:12
Vecinos recibieron la visita del alcalde en el hotel donde se alojan. // J. L.

Aún no saben cuando podrán volver a sus casas. "Solo para restablecer el cableado y la luz hará falta una semana", afirmaba resignada una vecina. Las 84 familias del edificio de Sanjurjo Badía de Vigo que sufrió un voraz incendio el sábado en el garaje están en viviendas de familiares, en segundas residencias y 22 de ellos en tres hoteles de la ciudad por gestión del Concello. Ayer, un grupo de los que están en el Hotel Ogalia de la calle Lepanto recibió la visita del alcalde, Abel Caballero, que les garantizó que el Ayuntamiento se hará cargo del coste del alojamiento en los casos de afectados que no tengan recursos para pagarlo. Después, el gobierno municipal reclamará el dinero a la compañía aseguradora.

"Nadie se va a quedar sin ayuda ni alojamiento", dijo el regidor a los vecinos, a los que trasladó que nadie podrá regresar a sus viviendas hasta que tengan la seguridad de que el inmueble es "sólido". El arquitecto técnico municipal, avanzó, no detectó problemas estructurales "graves" en el edificio, pero sí en el garaje, en una de cuyas plantas se originó el fuego en uno de los vehículos. "El primer informe del arquitecto no es malo", valoró Caballero, pero habrá que "apuntalar y fijar" alguna de las estructuras antes de realizar los trabajos para restablecer la luz y el agua en el inmueble y todas las viviendas. Las bajantes de fecales también se vieron afectadas.

La Policía Nacional esclarecerá las causas del incendio. Varios vecinos recordaban ayer los difíciles momentos del sábado. "Fue horroroso, lloré mucho, y más cuando vi a toda la gente tener que irse con sus maletas", confiesa Pilar, una de las vecinas que está alojada con su marido en un hotel ya que en la casa de su hija no hay espacio. Allí sí van a comer y a cenar, ya que por las restricciones del coronavirus no lo pueden hacer en el establecimiento. "Todo esto pasó además con el Covid-19, se hace más difícil", dice. Juan Diego, otro residente, cuenta que el inmueble llevaba más de un año en reformas y asume que tocará esperar para volver: "Hay que arreglar toda la electricidad y todas las cañerías del edificio".

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