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Los pequeños negocios que sobreviven a la pandemia

Talleres, ópticas, clínicas dentales, tiendas de informática y gestorías siguen ofreciendo servicios a diario pese al estado de alarma

Los pequeños negocios que sobreviven a la pandemia

Los pequeños negocios que sobreviven a la pandemia

Supermercados, fruterías, pescaderías, carnicerías, panaderías y otros establecimientos de alimentación son de los pocos que, salvo con alguna limitación horaria, continúan con su día a día normal en plena pandemia de coronavirus. Pero además del sector de la alimentación y las farmacias, hay una importante cantidad de pequeños negocios que siguen, en muchos casos a duras penas, abriendo sus puertas a diario para intentar mantenerse a flote, dar un servicio a sus clientes y, obviamente, evitar tener que mandar al paro a los empleados. En Vigo, de estos, hay unos cuantos.

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Pese a que muchos talleres de vehículos han bajado la persiana debido a la estrepitosa caída de clientes motivada, fundamentalmente, por la escasísima circulación de coches en estos tiempos, en la ciudad los hay todavía que se mantienen abiertos. Francisco Portomeñe, por ejemplo, está al frente de dos talleres para vehículos en el barrio de O Calvario: uno mecánico y otro de chapa y pintura. Ahora solo abre de mañana. "Desde que se declaró el estado de alarma no nos llega ningún coche nuevo, todos en los que estamos trabajando ya estaban de antes. No hay coches en la carretera y por tanto no hay averías. Este mes aguantaremos, pero si esto se alarga mucho tiempo nos plantearemos hacer un ERTE", explica el mecánico.

Otros de los negocios que permanecen abiertos son las pequeñas tiendas de informática y, sobre todo, establecimientos de reparación de dispositivos electrónicos. Yago Romero es uno de los socios de Sation Reparaciones, un local ubicado en Travesía de Vigo. Desde el inicio de la pandemia solo trabajan para profesionales, empresas "y alguna urgencia", pero siempre con cita previa. "Si antes teníamos veinte clientes diarios, ahora solo tenemos dos. Sobrevivimos como podemos", lamenta Yago Romero.

Clínicas dentales y ópticas son otros de los negocios que solo atienden urgencias y que, a simple vista, desde el exterior, parecen estar cerrados a cal y canto. Pero no es así. Simplemente, solo están operativos para atender casos concretos mientras dure el confinamiento provocado por el coronavirus. Es el caso de Federópticos Bernárdez, situado en la calle Elduayen. Tal y como relata Carlos, su propietario, no pueden vender gafas ni lentillas. "Solo estamos para emergencias. Si a un cliente se le rompe una gafa o un cristal, para tramitar garantías... Es decir, operaciones que no me reportan ningún rédito económico. Los ingresos están siendo prácticamente inexistentes y tengo que seguir pagando la cuota de autónomos, el alquiler del local..." explica. Este óptico-optometrista está disponible las 24 horas del día para sus clientes: "Tengo el teléfono de la óptica desviado a mi móvil personal y, cuando me llaman, voy para el local", explica.

En la mayoría de casos, el volumen de trabajo de estos pequeños negocios ha caído en picado desde el inicio de la emergencia sanitaria. En el otro lado de la balanza, sin embargo, están las asesorías y gestorías. En las últimas semanas están trabajando a destajo. Y es que son las encargadas en la mayoría de los casos de tramitar los ERTE de las numerosas empresas que han tenido que cesar su actividad. Es el caso de la asesoría Ferreira, situada en Jenaro de la Fuente. "Estamos trabajando mucho más de lo habitual y saliendo todos los días a las diez de la noche. El 80% de las pymes con las que trabajamos han solicitado ya un ERTE. Además, el teléfono del SEPE está colapsado, así que nos llaman a nosotros", relata el gerente, Joaquín Martínez.

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