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El paraíso vigués sin la huella humana

Casi dos semanas después del confinamiento ciudadano las playas ofrecen postales inéditas en un tiempo primaveral

La "joya" natural de Vigo se ha quedado desierta pese al tiempo primaveral. Hasta 21 grados de temperatura marcaba el termómetro ayer en la ciudad; un día propio del estallido de la primavera, cuando los vigueses (y los no vigueses) se echan en tromba a los paseos de los arenales para disfrutar de un rato junto al mar. Ahora, el confinamiento debido a la crisis del coronavirus deja imágenes como estas: un Samil desierto, igual que O Vao, esperando quizá por momentos de baño, toalla, y helado en las terrazas o de paseo y 'running'. El Concello decretó el cierre tan pronto como entró en vigor el decreto de estado de alarma, después de que no pocos transeúntes hicieran caso omiso de las advertencias. Tras ello, la clausura se cumple, a la vista está.

Vídeo: las playas desiertas a vista de dron. // Ricardo Grobas

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