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El "escudo solidario" vigués: aluvión de voluntarios y donaciones

El gobierno local entrega 1.700 prestaciones de emergencia y exige a la Xunta que el parking del Cunqueiro sea gratuito | PSA, naval y alimentación se unen a la cadena de aportaciones

Reparto de agua y alimentos por un voluntario. // R. Grobas

Reparto de agua y alimentos por un voluntario. // R. Grobas

El "escudo social" es un término puesto en circulación por el Gobierno para agrupar todas aquellas iniciativas dirigidas a amparar quienes más sufren, o sufrirán, la crisis del Covid-19. En Vigo lo hay, pero también existe otra armazón solidaria. Una en la que participan desde las instituciones públicas, hasta entidades sociales, empresas e iniciativas comunitarias surgidas, muchas, al calor de Internet.

En la avanzadilla están las administraciones. El Concello, que desde el inicio de la emergencia desgrana cada día paquetes de medidas y acopla otras a las demandas de los ciudadanos, lleva repartidas ya 1.700 ayudas de emergencia a familias por un valor conjunto de 125.000 euros. Un millar son becas comedor, 500 son tarjetas de alimentación, y otra se dirigen a abonar gastos: 98 para alquileres e hipotecas, 41 de agua, 40 de luz y gas, 21 abonos en farmacias y 5 para costear comunidades. "Seguiremos haciendo ayudas a todos aquellos que lo necesitan", reseñó el alcalde, Abel Caballero.

En su comparecencia, Caballero recordó que la Xunta había recibido 1,9 millones del Estado para becas de menores o 17 para asistir a los sintecho, y que mientras "no atiende" a la ciudad, el Concello recurre a sus fondos. Además, instó al ejecutivo autonómico a decretar la gratuidad del aparcamiento del Cunqueiro, poco después de su negativa a facilitar que Praza do Rei construyera un segundo estacionamiento sin coste en el entorno del centro de Beade, y sumar así un total de 900 plazas de libre acceso.

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A mayores, sigue en marcha el reparto de comidas a personas que viven en situación de desamparo. En dos días se distribuyeron 600 desde los comedores sociales, y se espera que el ritmo diario sobrepase las 400. El cauce de solicitudes se canaliza a través del teléfono 010, un auténtico hervidero estos días. "Estamos recibiendo llamadas de cientos de personas que están en sus casas que no tienen familia, o no las atienden", destacó el jefe del gobierno municipal.

Muchos serán auxiliados por un auténtico batallón de voluntarios que se está alistando estos días para colaborar. Ayer, mediada la jornada, eran ya 918, a quienes se les facilitan nociones de voluntariado y para protegerse contra la enfermedad. "Agradecemos a todos ellos su generosidad", quiso reconocer el alcalde. Los servicios municipales utilizan la herramienta de Google Maps para localizarlos a todos y desplazarlos cerca de los demandantes de ayuda. "Tenemos desde médicos, psicólogos, personas con 50 años de experiencia, a chavales con 18 años", apunta Rubén Varela, el coordinador del dispositivo. "La clave es ajustar los perfiles a las demandas concretas".

Al margen de la solidaridad individual, la administración local también ha sentido el calor de las empresas para poner en marcha algunas de sus iniciativas, como el pabellón de Berbés para personas sin hogar. Alrededor de una veintena se han ofrecido, y el alcalde, en varias ocasiones, les ha agradecido en público el gesto.

La Xunta, por su parte, dentro del Puesto de Mando Avanzado activado en la provincia, ha venido recopilando material sanitario en las últimas semanas, procedente tanto de empresas como de centros de formación. Hasta la fecha se han hecho con 3.000 mascarillas, más de 20.000 guantes, 150 pantallas de protección, 600 trajes, y pronto comenzarán con el reparto de EPIS a los concellos del área. De la esfera industrial, a su puerta ha tocado PSA, que ha donado centenares de mascarillas o empresas reconocidas del naval, que participan en la fabricación de las pantallas de protección. A ellos se suma la propia Universidad, que ha entregado al Sergas 3.800 mascarillas, casi 100.000 pares de guantes y 1.000 batas para hospitales y ambulatorios, incluyendo kits PCR para ejecutar diagnósticos. La Diputación, por su parte, ha liberado 25 millones para que los concellos atiendan sus contingencias.

Oleada de apoyo

En Cáritas Vigo también están detectando un pico de colaboración. Han abierto una cuenta solo para la crisis del coronavirus y en pocas semanas ha recaudado unos 7.000 euros, en su mayoría de particulares. Otros aportes también repuntan. "En ropa notamos que hay más de la habitual, pero en parroquias notamos descenso; la gente va menos a la Iglesia y como no puede desplazarse, no lleva", cuenta José Antonio García, su secretario general. Anfaco, otras empresas del peixe, y las grandes superficies de alimentación se han volcado en la donación de alimentos.

Por otro lado, Cáritas ha financiado ya 2.000 euros en ayudas alimenticias para los participantes en sus centros de día y la escuela infantil. "El problema no es ahora, será después", lanza la advertencia José Antonio, "mucha gente se quedará sin empleo; esto se prolongará en el tiempo". Para entonces se medirá la resistencia del "escudo solidario".

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