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El pulmón portuario se congestiona

El parón de PSA ya se nota en Bouzas y amenaza con reducir la actividad de la terminal de vehículos al máximo - El tráfico de mercancía general y la pesca, en cambio, resisten

Estado de la terminal de contenedores de Guixar, ayer, con un ritmo similar al que se registraba antes de la crisis del coronavirus. // R. Grobas

Estado de la terminal de contenedores de Guixar, ayer, con un ritmo similar al que se registraba antes de la crisis del coronavirus. // R. Grobas

El estado de alarma activado a causa de la apresurada expansión del coronavirus ya afecta a uno de los pulmones económicos de Vigo: el Puerto. Su presidente, Enrique López Veiga, avanza que la crisis sanitaria derivada de la propagación del patógeno se va a notar de forma "inmediata" en la terminal Ro-Ro debido a la suspensión de la producción por parte de PSA, que cerró su planta de Vigo -y las de toda Europa- el pasado martes tras advertir una "aceleración" de casos graves de Covid-19 cerca de sitios de producción, interrupciones en el suministro de los principales proveedores y una "repentina disminución" en los mercados de automóviles. Es un claro efecto dominó. "El tráfico con Francia está prácticamente paralizado; por ahí, el descenso va a ser muy importante, ya que el 80% de lo que sale por la terminal es de PSA. Se va a reducir muchísimo la actividad, quizá la totalidad, no lo sé ciertamente, todavía es pronto", apunta.

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Al apartado de la pesca fresca no le está sentando de la misma forma la pandemia. Evoluciona, por ahora, con "normalidad" en un escenario que, ya de por sí, es totalmente atípico. Las condiciones en la lonja son "muy especiales", reconoce López Veiga, que incide en que "todo está muy vigilado". "Estamos tomando medidas cada cinco minutos, pero el comportamiento de todos los agentes, de los que compran y de los que venden, de los armadores... es ejemplar; hay una voluntad de mejorar cada día y se está pudiendo abastecer el mercado. Eso es importante", explica, a la vez que destaca que "prácticamente todos" llevan mascarillas y guantes "cuando no es una obligación, sino una recomendación". "La Policía Portuaria está haciendo un esfuerzo encomiable, al igual que la Guardia Civil, que está cooperando. Estamos realizando todo lo posible para evitar problemas sanitarios y, entre todos, lo estamos logrando", añade.

Y es que los profesionales que posibilitan que el pescado llegue a las casas de millones de españoles no han interrumpido sus tareas. A día de hoy, ni se lo plantean. Sin estos héroes de la lonja de Vigo, por la que pueden llegar a pasar hasta 5.000 personas cada madrugada, este alimento dejaría de formar parte de nuestra dieta durante el periodo de confinamiento. Es más, para evitar aglomeraciones y reducir el riesgo de posibles contagios, se ha ampliado el horario de la instalación de O Berbés -hasta ahora, abría a las 5 de la mañana- y la Autoridad Portuaria puso en marcha el pasado jueves un plan de contingencia con medidas y actuaciones concretas destinadas a los empleados, entre las que se incluyen mantener una distancia mínima con sus interlocutores, evitar el contacto físico y extremar las medidas de higiene. Para sepultar al máximo la posibilidad de propagación del patógeno, se desinfectan diariamente las salas de la lonja de primera venta, del mercado y de la lonja de marisco al acabar las operaciones que aquí se llevan a cabo.

Donde no se están percibiendo de igual manera las vibraciones provocadas por el terremoto económico, social y sanitario generado por el coronavirus es en el tráfico de mercancía general. La actividad sigue con "bastante" ritmo, "similar al habitual", comenta el responsable de la Autoridad Portuaria, quien achaca esta excepción a la anticipación de las empresas para realizar sus "acopios" de material.

Cancelaciones de cruceros

El mundo de los cruceros no se ha librado de esta pandemia, capaz de dibujar un escenario sin precedentes en el negocio del turismo marítimo. Algunas operadoras han esquivado puertos de países que les han denegado el atraque como medida de prevención -es el caso de España: Puertos del Estado aplica la prohibición entre los días 13 y 26 de marzo-; otras han optado por cancelar sus operaciones durante semanas e incluso meses: la estadounidense Princess, cuyos barcos albergaban a pasajeros contagiados, ha decidido mantener amarrada su flota hasta el 10 de mayo. De todos modos, su presencia en el puerto de Vigo no se ve afectada, puesto que se mantiene la visita de su buque Crown Princess para el próximo 28 de mayo, como estaba pactado antes de la crisis.

Sí afectan a las previsiones más inmediatas del muelle de transatlánticos las cancelaciones de las británicas P&O, Saga y Fred. Olsen, que han cesado la actividad de sus barcos desde esta misma semana hasta los días 11 de abril y 1 y 23 de mayo, respectivamente. Así, se tachan de la agenda de cruceros los buques Spirit of Discovery -con llegada prevista el 26 de marzo-, Braemar -31 de marzo-, Aurora -6 de abril- y Boudicca -14 de abril-.

Idéntica situación vive la italiana MSC, que ha cancelado los embarques de pasajeros las próximas semanas de MSC Splendida -en Génova- y MSC Meraviglia -en Nueva York-, por lo que las visitas a la urbe olívica de ambos buques, concretadas para los días 4 y 26 de abril, respectivamente, han quedado suprimidas. Todas estas anulaciones se suman a la anunciada el pasado mes del japonés Asuka II y privarán a la terminal de siete escalas con unos 12.000 cruceristas. Estas son las cifras a fecha de hoy; la deriva que tome en las próximas jornadas la propagación de la pandemia determinará si estos datos son definitivos o siguen creciendo.

A raíz de la cancelación del crucero nipón, la propia Autoridad Portuaria viguesa confirmaba que tenía cerradas 71 escalas para 2020. La nueva realidad impuesta por el coronavirus, que se ha colado en un sector tan sensible como el del turismo por mar, obliga a rebajar las previsiones a 64 escalas, un 12% menos. De acuerdo con estas cifras, la actividad no se reanudará en el puerto vigués hasta los primeros días del próximo mes de mayo.

La factura de la epidemia

¿Y cuál es la factura económica de la crisis sanitaria en la balanza portuaria? López Veiga subraya que valorar el impacto del coronavirus "es muy difícil", ya que la contabilidad no se lleva cada día. "No me atrevo a hacer ningún pronóstico; a medida que se cierren las contabilidades a fin de mes, podremos evaluarlo", anota el presidente del Puerto olívico, quien recalca que, "de momento", se debe vivir "de las reservas que hay" y "día a día". "Ya estamos actuando en plena crisis. Tenemos que tener muchísima disciplina, haciendo caso a las autoridades sanitarias y a lo que viene por la cadena de mando porque esto es demasiado grande. Hay que obrar con seriedad y serenidad y extremar precauciones", apostilla.

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