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"Faltas de respeto", pero no malos tratos

El juzgado absuelve al vigués acusado de golpear, insultar y humillar a su ya exmujer en 49 años de matrimonio

El Juzgado de lo Penal número 2 de Vigo ha absuelto al vecino de la ciudad olívica que se sentó en el banquillo acusado de golpear, insultar y humillar a su ya exesposa durante los 49 años que duró el matrimonio. La magistrada no aprecia ningún dato "periférico" ni "corroborador" de tres episodios de agresiones físicas que la mujer declaró que sufrió en los primeros años de la convivencia y, sobre su testimonio en el juicio en el que manifestó que su marido la trataba mal, comportándose como un "machista y un dictador" y llamándole "tonta" o "imbécil", concluye que dicho relato pone de manifiesto "evidentes faltas de respeto" y "malas respuestas" por parte del hombre, pero no son "prueba sólida" del delito de malos tratos habituales que atribuían la Fiscalía y la acusación particular.

El Ministerio Público solicitaba una pena de dos años y dos meses de cárcel, así como dos años de prohibición de aproximarse y comunicarse con la denunciante, al estimar que los hechos eran constitutivos del delito del artículo 173.2 del Código Penal, que castiga al que "habitualmente ejerza violencia física o psíquica sobre quien sea o haya sido su cónyuge o sobre persona que esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad aún sin convivencia (entre otros supuestos)". La acusación particular, por su parte, también pedía prisión y alejamiento, así como una indemnización por daño moral de 58.800 euros.

El juicio fue en diciembre. La Fiscalía relataba en su escrito que, junto a las agresiones físicas de la primera época del matrimonio, el hombre había sometido a su mujer "a continuas humillaciones y menosprecios", junto a insultos, "no permitiéndole trabajar, controlando sus salidas a la calle, no dejándola ir a casa de nadie, ni cortar el pelo como quería y controlando el dinero que entraba en la casa". "Me daba empujones y me decía que si me divorciaba me sacaba de en medio", indicó la denunciante en el juicio. La relación acabó en 2018. La defensa pidió la libre absolución, negando los hechos. "Nunca amenacé a mi mujer ni le pegué, ella era libre", afirmó el hombre.

La jueza concluye en la sentencia con fecha de este 17 de febrero que no ha quedado acreditada la existencia de maltrato habitual ni de trato degradante que menoscabe la integridad moral de la víctima. En relación con las agresiones físicas supuestamente ocurridas hace más de 40 años al inicio del matrimonio -entre los episodios, la denunciante contó que una vez le asestó "dos bofetadas" cuando iban a casa de unos amigos y en otra ocasión le dio "dos patadas" por romper una tulipa de la habitación de las niñas-, señala que no existe ningún elemento "periférico" que lo acredite. Acerca de la situación que la mujer contó que vivió durante resto de la relación, aprecia "evidentes faltas de respeto", pero no "pruebas" del delito que se atribuye.

Sobre lo que testificaron las dos hijas del matrimonio, entre otras cuestiones que la convivencia con su padre "era nociva y tóxica", en la sentencia se argumenta que los testimonios siguen sin acreditar el maltrato habitual. Y se refiere también al informe del equipo forense y periciales, que, se indica, describen una "relación asimétrica aceptada por ella" y "ubicada en un contexto social y cultural concreto", que es indicadora de una conducta "sumisa" que con el paso del tiempo la mujer evidenció como de maltrato. Aprecian, se añade, actitudes machistas, pero no el delito enjuiciado. La sentencia no es firme y cabe recurrir en apelación.

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