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Profesores asociados defienden su figura y piden redefinir su categoría: "No podemos cubrir a un titular"

Tras anunciar el ministro la retirada de los "falsos asociados", el colectivo aboga por discernir entre el que busca colaborar y el que aspira a una plaza

Simón Espinosa

Simón Espinosa

"Imprescindible", "exigible" y "necesaria", pero que a la vez requiere una "redefinición"; una vuelta a su "cometido inicial". La figura del profesor asociado -profesionales en activo en una empresa externa que trasladan sus conocimientos del mundo laboral a los estudiantes- ha salido a primera plana en las últimas jornadas tras las declaraciones del ministro de Universidades, Manuel Castells anunciando la retirada de los "falsos asociados" por fomentar la "precariedad" laboral. Y es que esta categoría exige contratos temporales, a tiempo parcial y por consiguiente, una retribución muy inferior a la de un profesor titular, por lo que muchas instituciones abogaron de forma indiscriminada por su uso debido a la rentabilidad que ofrecen, enlazando contratos año y año y ejerciendo la misma tarea laboral que los que cuentan con una plaza fija en la universidad.

Profesores asociados y colectivos de esta categoría profesional en la UVigo han valorado esta situación reivindicando, por un lado, su función dentro del organigrama docente y académica a la vez que han instado una redefinición de su cometido. Óscar Ferreiro, representante del colectivo de asociados de la Universidad viguesa, reconoce que en los últimos años, las condiciones de esta figura han mejorado mucho con respecto a la crisis o al anterior gobierno de la UVigo, pero desconoce cómo desde el Ministerio podría eliminarse este "falso asociado". "Para empezar, subrayar que el adjetivo "falso" resulta pernicioso para el colectivo y no define para nada lo que el ministro quería transmitir. Todo profesorado asociado ganó en su día una plaza a concurso, dentro de este colectivo tenemos a dos grandes grupos, los que quieren hacer carrera universitaria y los que responden al cometido original: personas expertas en la materia que sirven de enlace entre el mundo laboral y las aulas. Lo ideal sería poner en marcha mecanismos de estabilización a figuras consolidadas (ayudante doctor, contrato doctor o titular) para el profesorado asociado que lleve X años en la institución y, a partir de ahí, recuperar el espíritu original de la figura", desgrana.

Por otra parte, Ferreiro aplaude que el nuevo gobierno de la UVigo cumplió con su promesa de crear un plan de estabilidad para aquellos que desean quedarse y lograr plaza en la Universidad. "Llevábamos tiempo reclamando que aquellos asociados que llevasen X años y estuvieran acreditados para ello, pudieran optar a una plaza. Por parte del nuevo equipo de Gobierno se prometió y se cumplió, aunque igualmente defendemos la figura del asociado que quiere mantener su actividad fuera de la Universidad", matiza.

Manuel Isorna es otro de estos profesionales e insta también a una vuelta a los orígenes del concepto "profesor asociado", en la línea del propio Ministerio que planea reserva esta figura a la colaboración docente de profesionales que no dependen de ese contrato universitario para su vida laboral. "Yo creo que la figura del profesor asociado debe exigirse, [...] tiene que venir alguien de fuera a explicar el día a día del trabajo y por ello la figura del asociado es imprescindible en la Universidad pero el cometido inicial que tenía se fue tergiversando", expone Manuel Isorna. Al respecto de estas reivindicaciones, el profesional incide en que, en muchas ocasiones "estamos haciendo un trabajo que no le compete al profesor asociado porque no debemos cumplir el puesto de un profesor titular. Realizas el trabajo de un catedrático o titular, las mismas horas, pero te pagan menos de la tercera parte", defiende el profesional.

El papel o función del profesor asociado en la UVigo así como en otras universidades también es defendido por Ferreiro. "Abogamos claramente por su presencia; su figura tiene que estar, es el que trae la práctica y el mundo laboral al aula.", afirma. Si bien las convocatorias para profesores asociados no se detienen, lo cierto es que el número de profesionales que ostentan esta figura se diluyó en la última década: al término de 2009, la Universidad contaba con 433 asociados frente a los 279 a principios de 2019. En total suponen el 20% de los PDI (profesional docente e investigador) de la institución viguesa y la mitad de los que ostentan la categoría de profesor titular.

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