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El primer hallazgo de cocaína en un barco Ro-Ro reaviva la vigilancia sobre Bouzas

Los 10 kilos iban dentro de bolsas deportivas ocultas en los conductos de aire acondicionado del "Höegh Manila"

Un ingenioso dispositivo imantado  |  Gracias a este sistema las bolsas de deportes donde se ocultaba la droga (en la imagen izquierda) viajaban pegadas a las paredes de los conductos de ventilación del buque (imagen de arriba), semiocultas por estas tuberías y protegidas a su vez de posibles movimientos bruscos del barco que podrían provocar la pérdida de la droga.

Un ingenioso dispositivo imantado | Gracias a este sistema las bolsas de deportes donde se ocultaba la droga (en la imagen izquierda) viajaban pegadas a las paredes de los conductos de ventilación del buque (imagen de arriba), semiocultas por estas tuberías y protegidas a su vez de posibles movimientos bruscos del barco que podrían provocar la pérdida de la droga.

El tráfico marítimo especializado en el transporte de vehículos podría consolidarse en esa vía que buscan los narcotraficantes para introducir su mercancía en Europa como alternativa a las líneas de contenedores que los cuerpos de seguridad someten a una vigilancia constante y más estrecha. La incautación de 10 kilos de cocaína a bordo del buque Höegh Manila este juevesHöegh Manila durante su atraque en la terminal de Bouzas probaría esa todavía sospecha policial sobre la excelente oportunidad que ofrecen a las mafias del otro lado del charco líneas Ro-Ro como las operadas en Vigo por barcos que arriban aquí tras tocar puertos de países productores de la droga. Nunca antes, al menos en un barco portavehículos llegado a este muelle vigués, se había detectado un alijo de estupefacientes, lo que ha llevado a la Autoridad Portuaria a intensificar, en coordinación con la Policía Nacional y Guardia Civil, los controles sobre las escalas en esta terminal.

La vigilancia en este recinto portuario no es ni mucho menor si bien ayer varios de los operadores coincidían en la necesidad de reforzar las medidas. "Con este aviso es más que suficiente", indicaban conscientes de la elevada exposición de estos barcos a convertirse en habitual soporte logístico de los narcos. Desde este martes que la armadora CSAV hizo su última escala en Bouzas, como informaba ayer este periódico, hay hasta tres rutas mensuales que enlazan Vigo con Sudamérica explotadas por MOL, Wallenius Wilhelmsen y Höegh Autoliners que precisamente operaba el barco donde viajaban los 10,4 kilos de cocaína descubiertos.

Esta incautación se produce como resultado de una operación conjunta de la Policía Nacional y la Agencia Tributaria. De acuerdo al comunicado oficial, la experiencia de los especialistas de ambos cuerpos les hizo sospechar que por las escalas de estos mercantes en puertos de países productores de cocaína "no les resultaría difícil a las organizaciones infiltrarse en las tripulaciones de los barcos para introducir sustancias ilegales y, posteriormente, entregarlas en destino". Esta es la razón, añade la nota, por la que desde 2018 realizan dispositivos conjuntos preventivos -"con el fin de detectar la presencia de ciertas estructuras, bolsas, maletas o cajas ocupadas por los habituales bloques con los que se elabora la cocaína", explica-, como el que detectó el alijo en el Höegh Manila.

Así que uno o varios tripulantes de este buque que zarpó este jueves de nuevo hacia el Caribe sería, supuestamente, el encargado de embarcar las bolsas de deportes cargadas con la droga y ocultarlas dentro de los conductos del aire acondicionado. Sin embargo, la investigación sigue abierta y al menos en la nota policial no se menciona ningún arresto.

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